Increíble: descubren a dos hombres que murieron juntos hace 2000 años en Pompeya

Increíble: descubren a dos hombres que murieron juntos hace 2000 años en Pompeya

Se cree que son los cadáveres de un hombre rico y su esclavo. La lava los eternizó en la posición que tenían cuando los encontró su fatal destino. Se calcula que fallecieron cuando se produjo la erupción del volcán Vesubio, en el año 79 de nuestra era.

MDZ Mundo

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Ocurrió en el año 79: un hombre rico y su esclavo se vieron acorralados por el humo y la lava que emanaba del volcán Vesubio. Y allí quedaron, estáticos, hasta este mes, cuando arqueólogos que trabajan en Pompeya los desenterraron en lo que ha sido descripto como "un testimonio increíble y extraordinario" de la vida en aquellos tiempos.

La lava y las cenizas del Vesubio destruyeron lo que por entonces era una pujante ciudad romana. "Quizá estos dos hombres estaban buscando refugio cuando quedaron enterrados", declaró Massimo Ossana, uno de los científicos que conduce la excavación.

Por el modo repentino en que se produjo la catástrofe, Pompeya es desde hace mucho un testimonio directo de cómo se vivía en el imperio romano. En este caso, el hallazgo se dio en una lujosa villa ubicada en las afueras de la antigua ciudad.

Quiénes eran

Los investigadores creen que el hombre rico tenía entre 30 y 40 años, en tanto que el supuesto esclavo tenía entre 18 y 23. Este último tenía alguna lesión en la columna vertebral, lo cual se interpreta como el indicio de que realizaba trabajos físicos.

Los especialistas creen que murieron calcinados. "Fue un shock térmico -describió Ossana-. Es algo que se puede ver por el hecho de que tienen las manos y los pies contraídos. Es un testimonio increíble y extraordinario".

Hasta la mañana del 25 de octubre del 79, la villa en la que vivían estas dos personas era un lugar muy bello. El Mediterráneo se veía en la distancia, y el carácter hedonista y juguetón de los pompeyanos marcaba el ritmo de los días. Se conjetura que estas dos víctimas lograron huir de la ceniza el primer día, pero los atrapó una explosión muy fuerte que se produjo durante las horas siguientes. 

Vaya uno a saber si dentro de dos milenios algún improbable investigador encontrará a quien lee esta nota -o a quien la escribe- en mitad de una excavación. Por las dudas, lo mejor es tratar de mantener una postura corporal más o menos digna

 

 

 

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