Transnitria, el país que no aparece en los mapas

Transnitria, el país que no aparece en los mapas

Rusos, traficantes de armas y un conflicto que tras más de 25 años sigue sin tener solución. Todo eso es Transnistria, la otra Crimea, a menos de 200 kilómetros de las fronteras de la Unión Europea. Un informe del siempre interesante El Orden Mundial, para leerlo sin pausa, elaborado por&nbsp;<a href="#" title="https://elordenmundial.com/author/adrian-albiac/">Adrián Albiac</a><br>(Madrid, 1992), graduado en Relaciones Internacionales y en Ciencia Política por la Universidad Complutense de Madrid.&nbsp;

El Orden Mundial es un portal especializado en temas internacionales, con excelente cartografía, al que MDZ ha recurrido en más de una oportunidad, invitándote, inclusive, a seguirlos en las redes y a aportar para que el proyecto funcione.

Aquí cuenta la historia y da las características de "Transnistria, la última frontera soviética", que reproducimos a continuación:

Imagina un país que no aparece en los mapas. Un país con su Gobierno, su territorio y un conjunto de instituciones que regulan el día a día de sus gentes. Pero un país que no existe para el mundo. Esta realidad no se encuentra en ningún lugar apartado de toda civilización; se localiza a unos escasos 200 km de la frontera con la Unión Europea. Esta peculiar nación se conoce popularmente con el nombre de Transnistria, aunque su nombre oficial es República Moldava Pridnestroviana. El territorio de este singular y controvertido Estado es una estrecha franja de tierra situada entre el río Dniéster, que establece la frontera occidental del país con Moldavia, y la frontera oriental con Ucrania. 4.100 km2 en los que habitan unas 520.000 personas, según los datos oficiales del país. Tiraspol, la ciudad más poblada de la nación con unos 150.000 habitantes, ejerce como capital efectiva. Es en ella donde se encuentran las principales instituciones de gobierno.

La República de Transnistria está constituida como un régimen presidencialista que también cuenta con un Parlamento unicameral, conocido en los primeros años de independencia como sóviet supremo, formado por diversos partidos. El presidente del país es designado mediante elecciones libres por un mandato de cinco años; desde 1991 hasta 2011 Ígor Smirnov ocupó la presidencia, sustituido desde entonces hasta ahora por Yevgueni Shevchuk. Es difícil aclarar la fiabilidad y transparencia de las citas electorales que se celebran en Transnistria; no obstante, la derrota sufrida por el veterano Smirnov frente a Shevchuk ayudó a que el país presentara de cara al mundo cierta imagen de cambio político y dinamismo institucional.

La economía del país, al igual que el funcionamiento de sus instituciones políticas, también ha sufrido cambios significativos desde la caída del bloque soviético. Y, aunque la simbología que maneja el Estado sigue siendo de carácter comunista —la bandera oficial sigue incluyendo la hoz y el martillo—, el modelo ha girado progresivamente hacia el reconocimiento de la libre empresa y un mercado más liberalizado. La Historia pasa para todos y los procesos privatizadores fueron asumidos en el país en los años 90.

Oficialmente, la industria pesada y la producción eléctrica son los principales sectores en el país, aunque en la práctica es el apoyo y constante soporte económico ruso lo que hace funcionar la economía nacional. Según el presupuesto nacional, en 2011 Transnistria recibió en subsidios directos de Rusia 800 millones de dólares. Las donaciones de Moscú son, por tanto, indispensables para el funcionamiento nacional. Tremendamente esclarecedora fue la decisión del Gobierno ruso de hacerse cargo del pago de las pensiones de Transnistria durante el bloqueo económico que la nación sufrió en 2006 por parte de Moldavia y Ucrania.

La ubicación de Transnitria.

El rublo transnistrio solo tiene validez dentro de este pequeño territorio; ningún otro Estado acepta como válida la divisa. Una economía con unas características tan excepcionales ha tenido que idear con los años maneras menos ortodoxas de desarrollo. El tráfico de armas, por ejemplo, aporta pingües beneficios a propios y extraños en esta peculiar nación.

Un problema étnico e histórico

Para entender de manera efectiva el porqué del divorcio de esta peculiar región con sus vecinos debemos analizar cuestiones étnicas e históricas. Rumanía y Moldavia han formado parte de entidades comunes la mayor parte de su Historia —la mayor parte de la población moldava es rumana—; sin embargo, en Transnistria la ecuación es diferente. Esta ha sido históricamente la frontera entre los territorios rumanos y las tierras que se abrían hacia las llanuras rusas y ucranianas; los primeros solo representan el 33% de la población de la región, frente a las mayorías rusas y ucranianas.

En el sentir nacional rumano-moldavo siempre ha estado muy presente el hecho de considerarse una raza latina con una lengua románica, una raza aislada en un feroz océano de eslavos que los aleja de su origen latino. La propaganda oficial rumana nunca pierde la ocasión de resaltar el mito de la descendencia del pueblo rumano de las legiones de Trajano. En estas tierras tan vulnerables históricamente a las invasiones extranjeras ha surgido la necesidad de remarcar su singularidad propia. La región más oriental de Moldavia, Besarabia, fue moneda de cambio común entre rusos y otomanos; no sería hasta 1861 cuando, bajo el gobierno del coronel Alexandru Ion Cuza, se conseguiría formar una nación rumana independiente.

Sin embargo, la corrupción y el desgobierno generalizados de este primer Estado solo lograrían que en el Congreso de Berlín de 1878 Rumanía se viera obligada a ceder Besarabia de nuevo al zar. Este nuevo cambio solo pospondría por algunos años la cuestión y el 9 de abril de 1918, al calor de la pérdida de control ruso que había supuesto la revolución, se lograba de nuevo una unificación con Rumanía, que afectaba también a los territorios al este del río Dniéster. La unión sería confirmada por las potencias vencedoras de la Primera Guerra Mundial en el tratado de París, firmado en 1920.

Leé el informe completo, recorré sus mapas y fotos haciendo clic aquí.

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