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Cataluña celebra su fiesta bajo la incógnita independentista

No ha parado de crecer el reclamo de independencia de esta región española. El mandatario Rajoy mantiene su rechazo a una consulta que considera inconstitucional.
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El 11 de septiembre de 2012, un millón y medio de personas pidieron la independencia de Cataluña en una manifestación histórica que, bajo el lema "Cataluña, nuevo Estado de Europa", recorrió el centro de Barcelona el día de la fiesta de esta región del noreste de España.

Aunque entonces no se sabía, se daba el pistoletazo de salida de un proceso soberanista que en dos años ha llevado a la convocatoria de un referéndum de autodeterminación en Cataluña el próximo 9 de noviembre.

Tres años después de aquella marcha, Cataluña celebra el jueves una nueva "Diada", esta con la vista puesta en esa consulta.

La manifestación del 11 de septiembre pretende ser una nueva prueba de fuerza del independentismo y un instrumento de presión para asegurar el referéndum. Porque a día de hoy no se sabe si llegará a celebrarse ni se pueden anticipar las consecuencias de si se hace o no.

Mariano Rajoy mantiene su rechazo a una consulta que considera inconstitucional y no dará el permiso preceptivo. "Es un disparate", dijo hace poco el jefe del gobierno español. "Yo mantengo la misma posición, no se va a celebrar ningún referéndum ilegal".

El jefe del gobierno catalán, Artur Mas, asegura en público que su intención es celebrarlo. Aunque también dice que no lo hará fuera de la ley y, según medios españoles, en privado admite que no podrá sacar las urnas. Y ERC, el socio parlamentario de CiU, su formación, presiona para que Mas la lleve a cabo aunque la frene el Tribunal Constitucional español.

La consulta, entretanto, mantiene divididos a los catalanes y despierta el rechazo del resto de España, según las encuestas.

Con este talón de fondo, una cadena humana en forma de "V" se desplegará en Barcelona el jueves 11 de septiembre pidiendo la independencia.

Tendrá su vértice en Les Glòries, una céntrica plaza, y se extenderá a lo largo de 11 kilómetros por la Gran Vía y la Avenida Diagonal, dos de las grandes arterias de la segunda ciudad de España. En Les Glòries se instalarán urnas como símbolo de la "voluntad" de los catalanes de votar su futuro el 9 de noviembre. Más de 400.000 personas se han inscrito en el acto reivindicativo.

"Queremos que sea la manifestación más masiva de la historia de Europa para asegurar que sea la Diada definitiva", dice Carme Forcadell, presidenta de la Asamblea Nacional Catalana (ANC), la plataforma organizadora de las manifestaciones de los 11 de septiembre desde el del año 2012.

El año pasado reunió a cientos de miles de personas -millón y medio según la plataforma-, que el día de la Diada formaron una cadena humana que atravesó Cataluña de norte a sur.

El proceso soberanista que conduce al 9 de noviembre lo ha ido conformando Artur Mas en estos tres años. "Hay un mandato de la calle. No se puede ignorar. Un gobernante no puede cortar las alas de la ilusión de un pueblo. Me identifico con el clamor popular", dijo unos días después de la histórica marcha de 2012.

Hasta entonces, el líder de Convergència i Unió (CiU) no había dado grandes muestras de independentismo. Su partido nunca había llevado la secesión en su programa electoral y sus aspiraciones sobre el papel se habían limitado a la exigencia de un mayor autogobierno dentro de España.

Pero el secesionismo había ido creciendo en los últimos años en Cataluña, alimentado en parte por la crisis económica en España, y Mas se puso a la cabeza del clamor soberanista de una parte de la población catalana.

Poco más de una semana después de la manifestación, se reunió en La Moncloa con Rajoy y le demandó un pacto fiscal para Cataluña que permitiera a la región recaudar y gestionar todos los impuestos con una agencia tributaria propia.

El jefe del gobierno español se negó. "Creo que se ha perdido una oportunidad histórica para el entendimiento entre Cataluña y España", dijo Mas. Poco después anticipó elecciones buscando una "mayoría indestructible" para su proceso independentista.

No la logró. Perdió de hecho escaños y se vio abocado a pactar en el Parlamento regional con ERC, este sí un partido secesionista de siempre que se ha erigido en el mayor beneficiado por el proceso.

Hace ya tiempo que ERC supera en las encuestas a la CiU de Mas, golpeada ahora además por el escándalo en torno al ex presidente de Cataluña Jordi Pujol, padre político del actual líder, y la fortuna que durante 34 años mantuvo oculta en paraísos fiscales.

A dos meses de la fecha pactada por Mas con ERC para el referéndum independentista, lo que va a suceder es una incógnita. En caso de que no llegue a celebrarse la consulta, lo más probable es que Mas anticipe las elecciones autonómicas previstas para noviembre de 2016. Y ERC tiene muchas posibilidades de ganarlas.


Fuente: Sara Barderas, Dpa.