Obama y su amenaza: gobernar por decreto los EEUU
De las 41 iniciativas legislativas presentadas en 2013 por el presidente de EEUU, ante su congreso, solo dos fueron aprobadas. Ahora, advierte.
Según las investigadoras Donna Hoffman, de la Universidad del Norte de Iowa, y Alison Howard, de la Universidad Dominicana de California, de las 41 propuestas presidenciales anunciadas en el tradicional Discurso del Estado de la Unión, un informe sobre el estado de la nación, solo dos no fueron ignoradas por los legisladores, informa la emisora estadounidense NPR.
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Las dos iniciativas que el año pasado fueron aprobadas por Congreso son las enmiendas para la Ley de Violencia contra las Mujeres y el aumento del límite de deuda legal para evitar un impago de EE.UU.
Muchas otras importantes iniciativas presidenciales, como las medidas para garantizar la seguridad cibernética, las reformas para el código tributario, las propuestas para reforzar el control de las armas, el aumento de salario mínimo o la reforma sanitaria no lograron el apoyo de los legisladores republicanos y demócratas.
El proyecto de reforma migratoria, que es uno de los temas recurrentes en las promesas de la Casa Blanca, apenas experimentó progresos durante 2013. Además, la tristemente célebre prisión de Guantánamo, que debería haber sido cerrada hace cinco años a tenor de las promesas preelectorales formuladas por Obama en 2008, sigue operativa en Cuba.
No obstante, estos resultados no son un 'logro' personal de Obama, indican las politólogas, ya que -señalan- muchos de sus predecesores se enfrentaron con semejantes dificultades a la hora de persuadir a los congresistas. No en vano, las propuestas presidenciales de Jimmy Carter, Ronald Reagan o George W. Bush tuvieron un promedio de aprobación de entre un 1% y un 4%, según un estudio de Gallup.
No obstante, estos resultados no son un 'logro' personal de Obama, indican las politólogas, ya que -señalan- muchos de sus predecesores se enfrentaron con semejantes dificultades a la hora de persuadir a los congresistas. No en vano, las propuestas presidenciales de Jimmy Carter, Ronald Reagan o George W. Bush tuvieron un promedio de aprobación de entre un 1% y un 4%, según un estudio de Gallup.
Mientras tanto, una nueva encuesta de Gallup muestra que el 65% de los estadounidenses no está satisfechos con el sistema de Gobierno y su rendimiento.
Amenaza con gobernar por decreto
Luego de un año de duros reveses no sólo a nivel doméstico sino también en el plano internacional, el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, intentó ayer recuperar la iniciativa de su presidencia afirmando que gobernará por decreto si los republicanos continúan con su intransigencia.
EE.UU. “no se queda quieto y yo tampoco. Así que, donde y cuando pueda tomar pasos sin legislación para expandir las oportunidades para más familias estadounidenses, eso es lo que haré”, dijo Obama durante el tradicional discurso del Estado de la Unión, transmitido a todo el país por la TV en horario estelar al cierre de esta edición.
De hecho, uno de los anuncios más importantes que el jefe de la Casa Blanca hizo es que aumentará “por decreto” de 7.25 a 10,10 dólares el salario mínimo de los trabajadores de empresas que firmen contratos nuevos con el gobierno federal. Eso incluye a personal de limpieza, barrenderos y obreros de la construcción que trabajan para el gobierno mediante empresas subcontratadas.
Teniendo en cuenta que en noviembre habrá elecciones legislativas de mitad de término, Obama enfatizó la necesidad de reducir la desigualdad y la pobreza existente en el país, desafiando a los republicanos a que se sumen a su iniciativa a través de la aprobación de un aumento del salario mínimo también a 10.10 dólares para todos los trabajadores de la nación.
“Hoy, después de cuatro años de crecimiento económico, las ganancias empresarias, los precios de las acciones no pueden estar más altas”, dijo Obama. “ Pero los salarios promedio casi no se han movido (...), incluso en medio de la recuperación demasiados estadounidenses están trabajando más que nunca solamente para sobrevivir. Ya algunos ni siquiera tienen trabajo. Nuestra responsabilidad es revertir estas corrientes”, afirmó en su discurso ante el Congreso reunido en sesión especial para escuchar el mensaje anual del mandatario en el que delinea cómo será su gestión futura.
“Obama, como ciudadano estadounidense, puede frustrarse con el Congreso ya que la mayoría de los ciudadanos también lo están”, dijo el vocero de la Casa Blanca Jay Carney justificando el hecho de que Obama comience a utilizar el mecanismo del decreto para gobernar. “Eso no significa que no podamos hacer cosas con el Congreso. También es muy optimista”.
Sin embargo, todo indica que en 2014 los republicanos serán tan duros como en 2013 cuando, debido a las trabas que pusieron, el gobierno federal cerró sus puertas durante 16 días, EE.UU. estuvo al borde del default en dos ocasiones y Obama no pudo cumplir las promesas que hizo en su discurso sobre el Estado de la Unión del año pasado a nivel del control de armas, la reforma migratoria, el cambio climático y la reforma impositiva. De hecho, el año 2013 fue el peor de la presidencia de Obama y su popularidad nunca estuvo tan baja. A la frustrante pulseada con los republicanos se sumaron los errores propios. El lanzamiento de su reforma de salud fue un fracaso. La Casa Blanca no supo manejar las increíbles revelaciones del ex agente de la CIA, Edward Snowden, sobre el espionaje masivo de la Agencia Nacional de Seguridad que tanta turbulencia generó en el país y en el exterior. La presidente brasileña Dilma Rousseff canceló su visita de Estado a Washington tras enterarse de que EE.UU. espiaba sus comunicaciones personales. Por último, también las idas y vueltas de la política exterior con respecto a Siria y el mundo árabe aumentaron su imagen de indeciso a nivel doméstico. Y sus tratativas con Irán aún son cuestionadas por los sectores más duros tanto de la oposición como del oficialismo.
Fuente: RT y Clarín.
Amenaza con gobernar por decreto
Luego de un año de duros reveses no sólo a nivel doméstico sino también en el plano internacional, el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, intentó ayer recuperar la iniciativa de su presidencia afirmando que gobernará por decreto si los republicanos continúan con su intransigencia.
EE.UU. “no se queda quieto y yo tampoco. Así que, donde y cuando pueda tomar pasos sin legislación para expandir las oportunidades para más familias estadounidenses, eso es lo que haré”, dijo Obama durante el tradicional discurso del Estado de la Unión, transmitido a todo el país por la TV en horario estelar al cierre de esta edición.
De hecho, uno de los anuncios más importantes que el jefe de la Casa Blanca hizo es que aumentará “por decreto” de 7.25 a 10,10 dólares el salario mínimo de los trabajadores de empresas que firmen contratos nuevos con el gobierno federal. Eso incluye a personal de limpieza, barrenderos y obreros de la construcción que trabajan para el gobierno mediante empresas subcontratadas.
Teniendo en cuenta que en noviembre habrá elecciones legislativas de mitad de término, Obama enfatizó la necesidad de reducir la desigualdad y la pobreza existente en el país, desafiando a los republicanos a que se sumen a su iniciativa a través de la aprobación de un aumento del salario mínimo también a 10.10 dólares para todos los trabajadores de la nación.
“Hoy, después de cuatro años de crecimiento económico, las ganancias empresarias, los precios de las acciones no pueden estar más altas”, dijo Obama. “ Pero los salarios promedio casi no se han movido (...), incluso en medio de la recuperación demasiados estadounidenses están trabajando más que nunca solamente para sobrevivir. Ya algunos ni siquiera tienen trabajo. Nuestra responsabilidad es revertir estas corrientes”, afirmó en su discurso ante el Congreso reunido en sesión especial para escuchar el mensaje anual del mandatario en el que delinea cómo será su gestión futura.
“Obama, como ciudadano estadounidense, puede frustrarse con el Congreso ya que la mayoría de los ciudadanos también lo están”, dijo el vocero de la Casa Blanca Jay Carney justificando el hecho de que Obama comience a utilizar el mecanismo del decreto para gobernar. “Eso no significa que no podamos hacer cosas con el Congreso. También es muy optimista”.
Sin embargo, todo indica que en 2014 los republicanos serán tan duros como en 2013 cuando, debido a las trabas que pusieron, el gobierno federal cerró sus puertas durante 16 días, EE.UU. estuvo al borde del default en dos ocasiones y Obama no pudo cumplir las promesas que hizo en su discurso sobre el Estado de la Unión del año pasado a nivel del control de armas, la reforma migratoria, el cambio climático y la reforma impositiva. De hecho, el año 2013 fue el peor de la presidencia de Obama y su popularidad nunca estuvo tan baja. A la frustrante pulseada con los republicanos se sumaron los errores propios. El lanzamiento de su reforma de salud fue un fracaso. La Casa Blanca no supo manejar las increíbles revelaciones del ex agente de la CIA, Edward Snowden, sobre el espionaje masivo de la Agencia Nacional de Seguridad que tanta turbulencia generó en el país y en el exterior. La presidente brasileña Dilma Rousseff canceló su visita de Estado a Washington tras enterarse de que EE.UU. espiaba sus comunicaciones personales. Por último, también las idas y vueltas de la política exterior con respecto a Siria y el mundo árabe aumentaron su imagen de indeciso a nivel doméstico. Y sus tratativas con Irán aún son cuestionadas por los sectores más duros tanto de la oposición como del oficialismo.
Fuente: RT y Clarín.

