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No cesan las hostilidades en Georgia

Aviones rusos bombardean una base militar georgiana mientras tanques procedentes de Moscú entran a la capital de la región separatista. Piden la intervención de EE UU.
Desplazamiento de tropas en la zona. Foto: AFP
Desplazamiento de tropas en la zona. Foto: AFP

El polvorín del Cáucaso estalló en la región de Osetia del Sur, perteneciente a Georgia. Tras meses de tensión, Georgia y Rusia comenzaron a librar una batalla por tomar el control de la provincia separatista, y más concretamente de su capital, Tsjinvali. A la operación militar emprendida esta madrugada por Tbilisi, ha respondido Moscú con igual fuerza para apoyar a las fuerzas de los rebeldes surosetios.

 



Una columna de vehículos acorazados rusos ha entrado en la capital de Osetia del Sur, según informan fuentes militares rusas citadas por la agencia RIA Novosti; mientras oficiales georgianos han comunicado que la aviación rusa ha bombardeado la base aérea militar de Vaziani, a las afueras de Tbilisi, capital de Georgia.

Sólo más producirse esta movilización del Ejército ruso, las autoridades georgianas han lanzado un comunicado donde aseguran que Rusia ha hecho "una agresión militar directa" contra su país. El presidente georgiano, Mijaíl Saakashvili, ha dicho en declaraciones a la CNN que "Rusia está librando una guerra en nuestro propio territorio" y ha pedido la ayuda urgente de Estados Unidos. Mientras tanto, la ministra de Exteriores georgiana ha solicitado públicamente "la ayuda del mundo".

Amenazas

Moscú había amenazado esta mañana a Georgia al entender que la acción de Tbilisi era una declaración de guerra contra la región aliada. El presidente ruso, Dimitri Medvédev, había advertido de que defendería a sus "compatriotas" de Osetia del Sur y había prometido que los responsables de sus muertes "no quedarán impunes".

En Osetia del Sur, casi todo el mundo tiene un pasaporte ruso, ya que Moscú se lo facilita como medida de castigo a Georgia y de apoyo a los separatistas. "Según la Constitución y la Ley Federal, debo proteger la vida y la dignidad de los ciudadanos rusos dondequiera que estén. No permitiremos que sus muertes queden impunes. Los responsables recibirán el castigo que merecen", ha dicho Medvédev.

Su primer ministro, mentor y hasta hace poco presidente, Vladímir Putin, ha informado al presidente de EE UU, George W. Bush, de que tiene a "muchos voluntarios rusos" dispuestos a luchar codo con codo con los separatistas surosetios y que "será difícil retenerlos", según ha informado su portavoz, Dimitri Peskov. Desde Pekín, donde ambos se encuentran para asistir a la apertura de los Juegos, ha dicho también que las "agresiones" de Georgia contra Osetia del Sur tenían necesariamente que conllevar "represalias" por parte rusa. Varios soldados de paz rusos enviados a la zona han resultado muertos, según el Ejército ruso, mientras el presidente georgiano, Mijaíl Saakashvili, había asegurado que sus tropas no pararían hasta "imponer la paz".

Operación militar georgiana

Las tensiones se convirtieron ayer en una guerra abierta cuando Georgia lanzó una operación militar a gran escala contra los secesionistas. Horas más tarde, aviones georgianos Su-25 bombardeaban Tsjinvali, la capital osetia, con el resultado de al menos 15 muertos, según ha comunicado el Comité de Información y Prensa (CIP) del Gobierno secesionista.

Según el Gobierno de Tbilisi, que ha movilizado a todos los reservistas, la operación militar tiene como objetivo "restaurar el orden constitucional" en la provincia separatista. Los combates entre fuerzas georgianas y rebeldes han llegado Tsjinvali, donde han entrado tanques georgianos. Por el otro lado, cientos de voluntarios de Rusia y Abjazia, la otra región georgiana con aspiraciones separatistas, se han encaminado a Osetia del Sur para prestar su ayuda a los surosetios.

Tras horas de combates, Georgia ha anunciado un alto el fuego de tres horas (entre las 11.00 y las 14.00 GMT), para permitir la evacuación de civiles de las zonas donde hay combates, pero la situación no ha hecho más que empeorar en las últimas horas.


Fuente El País