Arrancó el acto para nombrar oficialmente a Obama como candidato a presidente
Sin embargo, el senador demócrata decidió seguir el acto por televisión, como un estadounidense más.Tuvo inesperada aparición después del discurso de su mujer, sentado en el salón de una casa en Kansas City.
La convención demócrata, que coronará a Barack Obama oficialmente como candidato a la presidencia de Estados Unidos, arrancó hoy en Denver con grandes alabanzas a Obama y ataques al republicano John McCain, con dos platos fuertes, Ted Kennedy y Michelle Obama, y una sorpresa: la intervención del aspirante por videoconferencia.
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La breve e inesperada aparición de Obama se produjo después del discurso de su mujer. Sentado en el salón de una casa anónima en Kansas City, relajado y sin corbata, el senador de 47 años pretendió ser un ciudadano más viendo por televisión la convención. Después charló con Michelle y bromeó con sus hijas, Malia y Sasha.
"Ahora saben por qué le pedí tantas veces que saliésemos juntos. Ustedes quieren un presidente persistente", aseguró entre sonrisas en referencia a una de las muchas anécdotas que contó Michelle.
Antes, la esposa del candidato a la Casa Blanca había sido recibida con una estruendosa ovación por las 18.000 personas que llenaron el Pepsi Center. Y ella no los decepcionó, especialmente con sus numerosas referencias a las casi dos décadas de relación con el bombre que "será un extraordinario presidente".
"El Barack Obama que conozco hoy es el mismo hombre del que me enamoré hace 19 años", afirmó Michelle, que insistió en que su marido tiene "un nombre peculiar".
La mujer del candidato hizo especial hincapié en los orígenes humildes de Obama, y en sus esfuerzos a lo largo de su carrera por la clase trabajadora. "En lugar de irse a Wall Street, Barack se fue a a trabajar en vecindarios devastados por el cierre de plantas de acero y la escasez de empleos".
Los momentos más emocionantes, sin embargo, correspondieron al senador Kennedy, de 76 años, en su primer discurso desde que fuera operado de un tumor cerebral en mayo.
"Es tan maravilloso estar aquí. Nada, nada, me iba a impedir estar en esta especial reunión hoy", afirmó el considerado como el patriarca del Partido Demócrata. Muchos de los miles de espectadores presentes en el Pepsi Center de Denver, entre ellos numerosos miembros de su familia, lloraban de la emoción.
Estaba anunciado que Kennedy hablaría a través de un video. Ni siquiera estaba previsto su presencia en Denver por motivos de salud. Finalmente no sólo estuvo en la Convención, sino que subió al estrado y habló durante unos minutos y hasta prometió regresar al Senado en enero.
Con la voz quebrada por momentos, el senador por Massachusetts reiteró la comparación entre Obama y la legendaria ilusión que levantó en el país su hermano, el asesinado presidente John F. Kennedy: "La esperanza se lavanta de nuevo, y el sueño sigue vivo".
Hasta ese momento, la jornada inaugural de la Convención había quedado definida por las alabanzas a Obama y los ataques a John McCain. Al contrario que hace cuatro años, cuando en la convención que encumbró a John Kerry se obviaron los ataques al presidente George W. Bush, los demócratas quieren asegurarse que el candidato republicano salga dañado de su cita.
La única que se salió del guión fue la presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, que mencionó, aunque fuese casi de pasada, el miedo de casi todos los demócratas a que la brecha entre los seguidores de Obama y los de la senadora Hillary Clinton sea demasiado grande tras el duro proceso de primarias.
"Los demócratas saldrán de esta convención unidos y más fuertes que nunca", aseguró Pelosi, la primera personalidad destacada del partido que pronunció su discurso en la jornada inaugural de la convención.
Desde que reconoció su derrota en las primarias, Hillary Clinton apareció en varias ocasiones en actos electorales junto a Obama y mostrándole incondicionalmente su apoyo.
Sin embargo, algunas de sus declaraciones hicieron levantar dudas entre los analistas sobre la incondicionalidad de su apoyo. Por eso las actitudes y posturas en la convención de Hillary Clinton y de su esposo, el ex presidente Bill Clinton, serán seguidas con mucha atención por los expertos. La senadora hablará mañana, mientras que el ex presidente lo hará el miércoles.
Según algunos medios de prensa, a Clinton no le gustó tampoco el escaso interés que Obama mostró en incluirla como su candidato a vicepresidenta. El senador por Illinois eligió el sábado al senador por Delaware Joe Biden como su compañero de candidatura.
Precisamente Biden se dejó ver de muy buen humor, repartiendo abrazos y firmando autógrafos. Obama, por el contrario, no llegará hasta la ciudad en el corazón de las Montañas Rocosas hasta el jueves, el día en que aceptará la designación del partido.
La mujer del candidato hizo especial hincapié en los orígenes humildes de Obama, y en sus esfuerzos a lo largo de su carrera por la clase trabajadora. "En lugar de irse a Wall Street, Barack se fue a a trabajar en vecindarios devastados por el cierre de plantas de acero y la escasez de empleos".
Los momentos más emocionantes, sin embargo, correspondieron al senador Kennedy, de 76 años, en su primer discurso desde que fuera operado de un tumor cerebral en mayo.
"Es tan maravilloso estar aquí. Nada, nada, me iba a impedir estar en esta especial reunión hoy", afirmó el considerado como el patriarca del Partido Demócrata. Muchos de los miles de espectadores presentes en el Pepsi Center de Denver, entre ellos numerosos miembros de su familia, lloraban de la emoción.
Estaba anunciado que Kennedy hablaría a través de un video. Ni siquiera estaba previsto su presencia en Denver por motivos de salud. Finalmente no sólo estuvo en la Convención, sino que subió al estrado y habló durante unos minutos y hasta prometió regresar al Senado en enero.
Con la voz quebrada por momentos, el senador por Massachusetts reiteró la comparación entre Obama y la legendaria ilusión que levantó en el país su hermano, el asesinado presidente John F. Kennedy: "La esperanza se lavanta de nuevo, y el sueño sigue vivo".
Hasta ese momento, la jornada inaugural de la Convención había quedado definida por las alabanzas a Obama y los ataques a John McCain. Al contrario que hace cuatro años, cuando en la convención que encumbró a John Kerry se obviaron los ataques al presidente George W. Bush, los demócratas quieren asegurarse que el candidato republicano salga dañado de su cita.
La única que se salió del guión fue la presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, que mencionó, aunque fuese casi de pasada, el miedo de casi todos los demócratas a que la brecha entre los seguidores de Obama y los de la senadora Hillary Clinton sea demasiado grande tras el duro proceso de primarias.
"Los demócratas saldrán de esta convención unidos y más fuertes que nunca", aseguró Pelosi, la primera personalidad destacada del partido que pronunció su discurso en la jornada inaugural de la convención.
Desde que reconoció su derrota en las primarias, Hillary Clinton apareció en varias ocasiones en actos electorales junto a Obama y mostrándole incondicionalmente su apoyo.
Sin embargo, algunas de sus declaraciones hicieron levantar dudas entre los analistas sobre la incondicionalidad de su apoyo. Por eso las actitudes y posturas en la convención de Hillary Clinton y de su esposo, el ex presidente Bill Clinton, serán seguidas con mucha atención por los expertos. La senadora hablará mañana, mientras que el ex presidente lo hará el miércoles.
Según algunos medios de prensa, a Clinton no le gustó tampoco el escaso interés que Obama mostró en incluirla como su candidato a vicepresidenta. El senador por Illinois eligió el sábado al senador por Delaware Joe Biden como su compañero de candidatura.
Precisamente Biden se dejó ver de muy buen humor, repartiendo abrazos y firmando autógrafos. Obama, por el contrario, no llegará hasta la ciudad en el corazón de las Montañas Rocosas hasta el jueves, el día en que aceptará la designación del partido.
