Situaciones incómodas donde no sabes qué decir

El Dr. Bomur nos deja una lista de aquellas situaciones embarazosas en las que es preferible no decir nada.

dr bomur

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Hay eventos, situaciones, acontecimientos en los que uno no sabe qué decir, donde preferentemente sería ideal no decir nada, pero la situación obliga a comentar algo. Hechos donde hay que ser “políticamente correctos” pero que de darnos la opción decidiríamos sin dudas evitar cualquier comentario. Vamos con una pequeña lista de los más relevantes.

Salida de la iglesia en un casamiento.

Los novios están re contra emocionados, los verdaderos felices son ellos y la familia y vos estas ahí parado como un carolo esperando para saludar a ambos y decirles, cosas como, no se… “¿felicidades?”, “¿¡que alegría!?”. No sabés qué decir, ni cómo, ni en que tono. Como no sos de la familia, no estas emocionado, si no estás casado no podes ni siquiera decir el patético “bienvenido al club”, si no sos el típico tío choto y desubicado no podes decir “¡la que te espera!”. En fin… abrazas a los retoños y te quedas con palabras absurdas en la boca.

Velorio.

A ver… todos nos vamos a morir, sin lugar a dudas. Salvo por el tema de la catalepsia, los velorios me parecen el evento más humillante, espantoso y ridículo del mundo mundial. El muerto esta muerto, lo que no hiciste o dijiste antes se lo llevó el viento, chau pinella. Lo incomodísimo de la situación es tener que decirles algo a los familiares del difunto… bajezas como “lo siento mucho”, “era buena persona”, “lo vamos a extrañar” ni te cuento cuando se te escapa un “¿como estás?” ¿Y cómo va a estar papá? Además, por otro lado… ¿que le vas a decir?… “menos mal que palmó”, “se fue un asco de persona”, “tu viejo era un gatero”… en fin. Espantoso.

Llamado de cumpleaños.

Esto es lo peor del mundo, tanto para el emisor, como para el receptor. Cumplís un lunes… ¡un lunes! Y, mientras estás en el laburo, con la agenda atrasada, con tu jefe soplándote la nuca, te llama tu tío para saludarte y te pregunta, a las once de la mañana, “¿cómo la estas pasando”? ¡Y cómo la voy a estar pasando! “¿Cuántos cumplís?” (ese ni te juna), “¿lo festejas?” (ese quiere garronear), “¿qué regalito te hizo u novia?” (ese es un morboso)… el verdadero amigo no te llama.

Tiempo que dura el “cumpleaño’ feli’”

Listo… pasó la horda de llamados. Ahora tenes en tu casa a tus amigos y familiares. Se sientan en la mesa y tu viejo arranca… “queeeee looo cummmplaaaaaa feeeeeliiiiiiii…” y todos se copan. Entre canto y aplausos son 18 segundos de suplicio. 18 segundos en los que no sabes qué cara poner, ni dónde mirar, ni en qué pensar. No sabes si reírte, hacerte el emocionado, cantar, quedarte callado, aplaudir o taparte la jeta. Horroroso.

Accidente groso.

Te enteras que un amigo tuvo algún tipo de accidente groso, vehicular, de laburo, robo, algo con la familia, algo heavy. Lo llamas o te vas al hospital donde esta… ¿y que carajo le preguntas? “¿como estas?”, “¿que pasó?”… no se…. “¿están todos bien?”. Momento incómodo y patético si los hay. Lógicamente ni están bien, ni pasó algo suave, sino no estaría ahí… pero no da para quedarte callado.

Tiempo de vals.

Y si… el casamiento / cumpleaños de 15 iba de primera, comiste y tomaste como un dios griego, estás listo para el baile pero no… se apagan las luces y comienza el nefasto “vals” de los novios / cumpleañera… y, si no tenes la suerte de ser simplemente un conocido para poder irte a fumar al baño y charlar de fútbol, tenes que hacer la rondita pelotuda esa y esperar el turno para bailar con el agasajado. Encima…. ¿qué le decís en ese momento?, ¿de qué hablas mientras esperas que te saquen la foto (que nadie revelará jamás)?

Estas son algunas de las situaciones donde jamás supe qué decir para quedar bien… ¿y ustedes?

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