Síntomas de la imbecilidad emocional

Síntomas de la imbecilidad emocional

Mía Crucett nos deja una análisis de las situaciones por las que todos pasamos alguna vez y quedamos como unos boludos

Todas en algún momento de nuestras vidas (o frecuentemente) nos cruzamos con algún tarambana común y corriente que nos mueve el piso. Mientras al buenudo generalmente lo mandás a la friendzone, porque coincidimos en que nos gustan los hijos de puta, este como te trata como el orto te tiene como loca, con tu vida girando en torno a él. No sabés cómo forzarlo a que te quiera, a que esté con vos y sean felices y coman perdices. En este camino de autodescubrimiento de tu patético teatrito, se presentan claras señales de que estas siendo una pelotuda emocional.

Pensar que no te escribe porque está ocupado laburando, con la madre o se le rompió el celular. La verdad que si no te escribe, es porque no quiere. Pero eso ya lo sabés. Te la pasás inventándole excusas imaginarias para no enfrentar la realidad de que no te quiere. A veces te enojás cuando te clava el visto y lo puteás a los cuatro vientos, lo bloqueás o amenazas. Pero sos tan idiota que al toque te agarra la desesperación de que después de tu escena no pase lo que habías planeado y no vuelva corriendo a buscarte, perdiéndolo para siempre. Nunca lo tuviste en realidad.

Todos se te cagan de la risa en la cara o te miran con lástima. Claro, porque la única que no quiere reconocer que está tratando con un hijo de puta sos vos. Dentro de este rango entran los amigos y amigas de él y los tuyos. El versito de que hay otros hombres en el mundo te lo sabés de memoria, pero tenés el íntimo convencimiento que te vas a quedar más sola que un perro si este te quita las migajas que te larga de vez en cuando.

Pensás que lo vas a enganchar culiándotelo bien. Esto es la falacia más fácil de creerse entonces le ponés toda la onda a la garchada suprema que le pegás cuando él se digna a juntarse con vos, sin disimular el hecho de dejarte bien en claro el esfuerzo supremo que es para él dejarte caer el salame, cuando tiene otras cosas más importantes que hacer. Y la boluda, chocha.

Si te enterás que tiene novia, esposa o chonga, sos tan deficiente mental que te enojás con la susodicha. Le crees cuando te dice que cortó con la novia o se lleva mal con la esposa. Empezás a hacer comparaciones chotas, le buscas los defectos, les mostrás el perfil a tus amigas para que las otras infelices te consuelen diciendo que es fea o gorda. Todo en un intento patético de autoconsolarte con que sos la mejor opción para el chabón. Pero déjame decirte algo, hermana, él siempre va a salir ganando. O se queda con ella o con vos. Una de las dos o ambas, van a terminar llorando, hechas unas piltrafas humanas, cuando caigan en la cuenta de que el único ser humano que le importa al pibe es él mismo. Y él ya va a estar disfrutando con otras. Dalo por seguro.

Tenés la inocencia de increparlo para preguntarle si te está mintiendo. Para cagarse de la risa en tu cara ¿Qué esperás que te diga? ¿Qué te he mentido en todo? Al tipo le importás NADA, va a optar por la opción de contestación que le permita seguir utilizándote para coger o en todo caso, sacarte cagando sutilmente evitando contestarte los mensajes, porque un lema masculino trampero por excelencia es “No la llamés para decirle que querés cortar. Directamente no la llamés” Ningún tipo quiere bancarse a una histérica, llorando y preguntando por qué. Porque en realidad no saben porqué. No le pintás para algo serio y punto.

Crees en que él se va a dar cuenta de lo que se está perdiendo. Creeme, él lo sabe. Sabe que sos linda, buena mina, cuidas cachorritos abandonados, estudiás, laburás, sos simpática. Él sabe todo eso. Simplemente no le alcanza. No vale la pena gastar su tiempo, guita o sentimientos en vos. Le gustás pero no es suficiente. No quiere renunciar a su vida tal como la tiene, si te puede coger cuando se le cante el orto. No tiene paciencia para bancarse una mina que le rompa la pija, le haga escenas y se enoje cuando quiera irse de joda con los vagos. Es eso. No podés forzarlo.

Te la pasas repitiéndote en la cabeza que el tipo se va a arrepentir. No. Eso no va a pasar, él sabe con la mina que está tratando y como destaco en el acápite anterior, no le pasa nada más. No le va a pasar. Menos cuando te tiene en el anaquel de liquidación rogándole un poco de pito. Cualquier ser humano en su sano juicio nunca dejaría ir a la persona de la que está locamente enamorado. ¿Qué te hace pensar que él lo está de vos y en tu insistencia lo vas a hacer “darse cuenta” de eso? ¿Acaso hace falta que diga algo más para dejar en evidencia que sos una imbécil emocional?

A ver si sacamos la dignidad del clóset y nos la empezamos a poner, que siempre está de moda.

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