Los típicos y ancestrales personajes de un bingo

Una lectora nos deja un listado de los típicos personajes de un bingo, o de un casino en horario diurno

mendoza escribe

[MISSING]binding.image.description

Hola gente del Mendolotudo, hace poco descubrí esta página y decidí aportar mi granito de arena. Comento con el seudónimo de Sapheart (no me confundan con una extranjera), tengo 20 pirulos y soy de Buenos Aires. Sé que tal vez mi laburo no tenga mucha onda que digamos (juntar cartones en el Bingo Belgrano, Buenos Aires) pero muchas veces pasan situaciones las cuales te alegran un poco el día. Laburo de lunes a lunes, 8 horas diarias como una esclava y hay días que son tan embolantes que queres que te fulmine un rayo o que te venga a buscar la parca ya que el rato no se te pasa más.

La mayor parte de la gente que va a jugar son todas viejas jubiladas con buena pensión o viudas que no tienen nada mejor que hacer y rompen las pelotas al personal del lugar a tal punto que te mordes la jeta para no mandarlas a la mierda.

No sé si en Mendoza hay bingos, pero les aseguro que se puede dar exactamente la misma situación en casinos, en los horarios diurnos, con lo cual la nota también se podría haber llamado:

Personajes típicos de un casino en horario diurno

Luego de esta breve introducción a lo que hago, pasare a describir las distintas especies que pueblan este lugar no apto para sub 18 (aunque siempre vayan los mismos, hay variedad):

Viejas

La “columna vertebral” del público está conformado por viejas (mayoría absoluta por más que uno no lo quiera aceptar), son el 95% de la gente que asiste y el 100% de la gente que se queja. Ya sea porque le cobraron mal los cartones, el mozo llego medio minuto tarde con el pedido o porque estas barriendo justo al lado de ella, siempre tienen una excusa para quejarse. Tenes que tener una paciencia sublimo o los huevos de oro si queres laburar acá. Vamos a los subtipos de esta columna tan importante:

La bruja del 71: vieja maleducada y rata que es capaz de mearse encima con tal de no perderse ninguna jugada. Jode a mil a los mozos y a los que venden cartones. Viene con el peinado armado y con la ropa acartonada, no invirtiendo un segundo en arreglarse.

La asquerosa: Envuelve los marcadores con servilletas porque según ellas “quien sabe que traía en las manos el que lo toco antes”, cuando ella trae un olor a sopa de ajo matador. Te mira con cara de cobani y te relojea cada vez que pasas cerca de ella, temiendo que la toques o la roces.

La rata: Nunca caze a una con las manos en la masa pero se dedican a robar el papel higiénico de los baños, los marcadores, las servilletas, los saquitos de té, el azúcar, el edulcorante y ¡hasta los vasitos de plástico de café! Cleptomanía nivel Dios.

La religiosa: Cada vez que pases por al lado de ella la veras rodeada de amuletos creyendo que la ayudaran a ganar el premio gordo. Reza entre dientes un rosario, hace una novena antes, le pide todas las noches a todos los santos que la bendigan con un número y promete ayudar a los pobres a diestra y siniestra, se le caen las estampitas, pero cuando gana, no se le cae un mango y se olvida de todo lo prometido. Vieja política cochina.

La generosa: Escasean, pero cuando tus jefes se dan vuelta, te desliza caramelos o incluso algunas monedas. Son las más simpáticas y siempre tienen alguna cosa buena para contar. Se ven bonachonas y es muy probable que cocinen bien y deban ir al bingo escondidas.

La timbera empedernida: Vive, literalmente, ahí adentro. Juega, come y caga. Desde que entras a cumplir tu turno o al rato de hacerlo, ella llega o ya está ahí empollando hasta la hora del cierre o hasta que te vas a tu casa. Hace cola para entrar, golpea el vidrio si se pasa un segundo la hora de apertura y tiene sus cosas dentro, como por derecho de piso.

La mugrienta: No mueve un dedo para limpiar la mesa pero te putea si barres el nido de ratas que cubre sus zapatos. Está centrada en lo suyo, rociada por migas de pan, olor a naftalina y yuyo. Es mal agestada y ortiva.

Veteranas

El grupo que le sigue a las viejas. Mayormente son fumadoras, feas y/o gordas. Se hacen las simpáticas pero por dentro algunas te odian a muerte. Suelen ser viudas o recientemente divorciadas que no encuentran en ningún boliche su lugar. Vienen revocadas en exceso, tienen puma a café vencido y se visten como el orto. Son más fumables que las viejas (salvo que la vieja generosa, obvio) aunque te toca algunas estiradas que las queres decapitar con un palo de escoba.

Pendejos

Son los más rompebolas, lógicamente. Tenes que explicarles desde donde se tienen que sentar hasta como tienen que jugar. Siempre creen que yo soy camarera y se sientan de a 8, te tiran filos baratos, te quieren invitar a escaviar, te dejan sus números de teléfono y se ponen barderos con los mozos. Seguramente se han rateado de la escuela y no tienen donde aparcar. Aparecen más los fines de semana.

Parejas

Mientras juegan se la pasan haciéndose arrumacos, lo que provoca un poco de incomodidad y las ganas de decirle “acá a un par de cuadras tenes un telo”. Se han aburrido de los demás juegos de azar y caen a molestar a un bingo de vejestorios. Son pesados y de a dúo.

Malandras

los malandras son una especie de cazafortunas venidos a menos, como tangueros viejos y rancios, que lo que intentan hacer es levantarse viejas o veteranas, con la falsa idea de querer sacarles un mango. Falsa idea porque alguien con guita no va al bingo. Los ves acodados en las barras, miroleando minas, fumando un pucho zarpado en ceniza y haciéndose los galanes de antaño. Pobres fracasados Fachamartelezcos vencidos.

Escrito por Sapheart para la sección "Mendoza Escribe"

Temas

¿Querés recibir notificaciones de alertas?