El típico bolichero garca con el que nos topamos todos los músicos mendocinos

Si tenés o tuviste banda y no te puteaste con un bolichero, no sos un músico completo.

mac flais

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Hoy vamos a hablar, de una raza muy especial, una especie que lamentablemente no está en peligro de extinción, y son esos personajes odiables dueños de bares y boliches.

Vos todo feliz, sos un pibe, dando tus primeros pasos en la escena artística, formaste tu banda a puro huevo con amigos, te hiciste un lugar en la casa del batero para ensayar, llenaste de maples de huevo la pared, obviamente te olvidaste de que el cantante también necesita amplificación, obligándolo a gritar como un hijo de puta, y luego de extensas tardes, lograste conformar un repertorio, que siempre incluye covers bien pulenta para “atraer y no aburrir a la gente”.

Hasta ahí todo bien, el sueño puesto en marcha, se te ocurre una mansa idea:

¿Y si vamos a pedir una fechita?

Ahí empieza la cagada.

Vas al lugar que te encanta, al que siempre vas a ver bandas de amigos, un sucucho oscuro, antro maloliente, con un sonido mierda y luces hechas con tarros de leche nido y papel celofán, el techo se cae a pedazos y pintaron las paredes solo cuando inauguraron, tremendo, no lo refaccionan NUNCA con la excusa de “se pierde la mística” la realidad es que son terribles pericotes, ¿Quién es pericote? El protagonista real de esta historia, “el bolichero” el dueño de la batuta.

¡¡¡A por él, Lince de las praderas!!!

Coordinas por teléfono un reunión y caes súper puntual a un horario rarísimo, 15 hs en el bar, que con la luz del día te re cae la ficha de las condiciones edilicias del sitio, ni hablemos de seguridad, te haces preguntas como ¿Dónde verga están los matafuegos y las salidas de emergencia? ¿Cómo verga pasan las inspecciones? Y encima notás que hay carteles arrancados de “CLAUSURADO” por todos lados, impresionante.

Obviamente el tipo no está, lo esperas hasta las 16:30, y ahí viene llegando, con la almohada pegada en la cara, en un auto tuneado, corte Bora o Vento, con los vidrios más negros del mundo y te saluda con un abrazo fraternal, lleno de olor a pucho y culo.

Ya de por sí, físicamente, tiene rasgos muy característicos a detallar:

* Se viste no acorde a su avanzada edad (remeras de maiden o megadeth, pantalones chupines, botas de cuero o zapatillas converse).

* Calvicie inminente.

* Fuma como puta presa.

* Una panza producto de una alimentación deficiente, basada en cerveza y pizzas en horarios atípicos, almuerzo a las 18 y cena a las 3 am por lo general.

Te hace pasar a su “oficina”, que increíblemente ¡está adentro del bar! y no es más que una pieza con posters en las paredes de bandas vintage y fotos de él mismo con figuras como Charly, Gieco y Iorio, como diciéndote, “mirá pibe, mirá con los mostros que me junto”, cabe destacar, que en su puta vida tocaron ahí, y que ni te registran boludazo. La oficina siempre tiene una cama, posta, UNA CAMA, no quiero saber que hace ahí, ni cuantas bichos tienen esas sábanas.

Te sentás en una silla plegable de lona azul con el logo de Quilmes en el respaldo, él, del otro lado de su escritorio de madera más vieja que el culo y un vidrio que lo recubre todo trisado y empieza la charla.

Bolichero: Pibe, acá no toca cualquiera, y al bar lo mantiene la gente consumiendo, así que si vos no traés gente, a mi no me sirve. Por ende yo me tengo que asegurar un mínimo de plata para que toques acá, te doy 100 entradas anticipadas, y me tenés que rendir antes del toque 50 entradas a 50 pesos cada una, el resto es de ustedes y ponen el precio que quieran, fuera de las anticipadas, durante el show la taquilla es 70/30 (no se esclarece para quién es cada parte) a eso súmenle el sonidista que cuesta 2 lucas (te pone 2 micrófonos reventados conectados a unas chanchas explotadas y llenas de birra chorreada).

Vos todo boludo, firmás, empatizándote con el culiado, que te está partiendo, y que te hace poner guita de tu bolsillo, porque vender anticipadas cuando estás empezando, es imposible, no le vendes ni a tu vieja. Entonces pedís guita prestada para cubrir los costos y comprarte vos mismo 50 entradas, más el nefasto sonido.

El show

Por fin estás tocando, poca gente, amigos y familiares mayormente… y de repente en la mitad del toque ves que se llena, esta colmado el antro, todos como locos, gritando y escaviando ¡¡tremendo!! ¡¡Llenamos el lugar!! Terminás el show super contento, esperanzado de recuperar la guita invertida por lo que entró de taquilla.

Y te encontrás a mitad de la noche en la “oficina” con este vil y nefasto personaje nuevamente, el cual te atiende mientras esta “cenando” con una moza menor de edad al lado, y te dice:

— ¿Qué pasó muchachos? Flojito lo de ustedes eh, la gente no consumió nada, y esto así no da, no cierran los números… — silencio incómodo…

Vos titubeando le decís, — ¿la taquilla como anduvo?

Te contesta —NUU FLOJÍSIMA, vendimos 8 entradas, pero como la recaudación de las consumiciones fue mala, olvídense de cobrar algo— Y ahí explota todo, si tenés medio carácter podrido lo mandas a la puta que lo parió, te querés cagar a piñas y cae el patova mas ortiva del mundo y te sacan a la fuerza.

Y vos te vas, con el culo rotísimo, habiendo llenado el lugar, tuviste que pagar para tocar y no te auspiciaron ni una pizza.

Basta de darle de comer a estos forros.

Que no destruyan el arte ni tus ganas de seguir creando.

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