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Calentando el martes: De monja a ninfómana

Historias, relatos de cosas que pensamos que sólo aparecen en peliculas retorcidas. Cuando los cuenta gente real, te prenden fuego.
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El Mendolotudo

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Calentando el martes: De monja a ninfómana

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Calentando el martes: De monja a ninfómana

Calentando el martes: De monja a ninfómana

No sé cómo comenzar este relato; o texto de autocrítica. Quizás debería empezar por explicar un poco el titulo o mi historia, que es lo mismo.

Durante la flor hormonal (mi adolescencia) se me limitó a ser una jovenzuela extremadamente casta, extremadamente pura. Tan así que entrados los veinte y los tantos, y tras haber coincidido con un idiota; viéndome casi al borde de una vejez prematura y solterona, decidí moverme o dejarme mover por el susodicho. El caso es que al final todo fue caótico, así que me remití a los efectos del celibato posterior, el cual duro más de dos años y contando.

Es triste, lo sé, peor aún es llegar al momento patético y deprimente en el que tu doctora (ginecóloga en este caso) te aconseja (mientras te practica el PAP y la COLPOSCOPIA con esa sutileza que la caracteriza) que te vayas a coger a alguien por que sos joven y esa práctica se volverá un infierno si no lo haces. En fin, coincidencias van y coincidencias vienen, me tope con un arma bien cargada y practicamos tiro, descargamos las ganas y seguimos nuestro camino.

Así me enmarañe con una serie de hombres divinos, sexualmente activos y poco comprometidos. ¿El número?  No importa, ¿la calidad? Mmmmm vamos a darles un ocho en general, así no menospreciamos a los pobres chicos.

En fin,¿ a dónde quería llegar yo? Ha si, por suerte la vida te topa con gente alocada y aquí estoy. De acogida en acogida, quien diría que la mosquita muerta podría levantarle la temperatura en un tipo en dos segundos. (Guau).  No sé porque siempre dicen lo mismo. El examen oral no lo rindo siempre y nunca me fue mal. Solo que fueron casos especiales (y me entro la melancolía) ¿Quieren repasar conmigo algunos?

1ª caso: El jovenzuelo

Pobre flaco, quiso hacerme el verso del tipo enamorado y lo único que jamás entendió era que yo quería que me la metiera hasta sangrar. Sip  señores perdí mi segunda virginidad con un muchacho bastante menor que yo, aclaro el jovencito ya era mayor de edad y tenía una afección fantástica por las veteranas. Ese flaco sí que era como comer pollo con la mano, lástima que cacareaba demasiado.

2ª caso: El viejo amigo de mi ex

El mayor gusto que me di fue revolcarlo en cuanto telo me encontré  y nos encontramos, lástima que no resulto ser tan cojudo como decía y los encuentros dejaban que desear. Lo bueno que en mi examen oral yo siempre sacaba 10.  Ahora me entro la duda ¿o yo era buena o al flaco jamás se lo hicieron? Bueno la cosa fue que obtuve lo que quise, volverlo loco hasta el día de hoy.

 3ª caso: Encargado de mantenimiento en un hotel

La mejor adquisición en cuanto a comodidad, si señoras y señores, conocí cada habitación del bendito lugar. Lástima que el muchacho se la tiro a loco y el gusto por el tours nos duro poco

4º caso: El cocinerito que dio el mal paso

Mmmm ¿vieron cuando un tipo se jacta de ser el más groso en la cama? Bueno el chico no llegaba ni a la “g”, pero lo peorcito  fue la parte donde se la daba de príncipe azul y jugaba a ser el personaje interesante. La verdad al final me daba pena decirle que no cogía bien ni los utensilios de cocina.

5ª caso: Bob el constructor

Haber mujeres si ustedes quieren una buena acogida en sus hogares este es  el tipo ideal, tan ideal como el del almanaque que tienen bajo la almohada. ¡Sí! Ese que miran antes de darle masa a la morsa fofa que tienen al lado suyo. ¿Cómo podría describírselos? ¡Es perfecto! Después paso el numerito de celu para las interesadas.

Si debo hablar de lecciones éste sí que fue un buen maestro. Breve pero rendidor el chico, todo un Dandi, pero inestable. Y como lo bueno dura poco, en el momento menos pensado llego Shrek a mi vida, ¡ojo! Que yo soy bien Fiona.

Y acá estoy en un departamento privado, con aire acondicionado, pétalos de rosas, un jacuzzi, en el día más caluroso de Mendoza con mi flaco sin dientes, disfrutando de la mejor experiencia sexual que en el mundo nadie ha podido darme. Experimentando juntos la magia del sexo y descubriéndonos, como me aconsejaron en los libros, pero eso se los cuento en la próxima.

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Escrito por Dulce Eva para la sección: