El diablo no existe

El diablo no existe

Basado en la religión inculcada, nace este análisis sobre la existencia de el Diablo o “el mal” en las diversas religiones. No entres a leer esta nota si sos ateo porque vas a perder el tiempo.

Redacción MDZ Online

Toda esta teoría parte en base a la religión, tiene una opinión religiosa respecto al mal. Si sos ateo no la leas porque es una perdida de tiempo. Soy católico por herencia familiar y simplemente con fe en algo superior que ordena por parte propia. Este análisis que hago lo hago desde el catolicismo, desde la religión que me inculcaron. Basándome en lo que mi religión me enseñó y pensando de la forma más racional posible, puedo demostrar que el Diablo no existe. Al menos no debería existir para nosotros los católicos. Es solo una invención del hombre, como tantas otras.

Vamos por partes. Según la Biblia existe una jerarquía de ángeles, un orden, una escala social que va desde los más importantes y cercanos a Dios, hasta los más mundanos y cercanos al hombre y la tierra. Dentro de este orden existe una primera jerarquía. Puntualmente me interesa explayar un poco sobre los Querubines. Los Querubines son los guardianes de la luz y las estrellas, se piensa que son una orden especial dentro de los ángeles. Su rango entre los ángeles siempre ha sido categorizado en esta primera jerarquía. En esta posición se encuentran también los Serafines y los Tronos. Esta jerarquía esta categorizada según la cercanía a Dios, pero estos ángeles no tienen contacto directo con los hombres.

Según este mismo orden, existe una segunda jerarquía, conformada por Dominaciones, Virtudes y Potestades respectivamente. En esta jerarquía los Dominaciones son los encargados de darle fuerza al hombre para vencer al enemigo, los Virtudes le dan al hombre el poder de discernir lo bueno de lo malo y los Potestades protegen al hombre de enemigos exteriores. No intervienen físicamente, sino a través de símbolos o visiones efímeras.

Los ángeles son híbridos, no tienen sexo y en teoría, basándome en la ley sagrada de los católicos, la Biblia, han existido desde siempre, son seres creados por Dios desde el origen de los tiempos. Esto quiere decir que si Dios los creo desde el principio, también creo esta jerarquía que hoy conocemos. Entonces para los católicos, el diablo no debería existir… ¿pero porqué?

La primera base de mi teoría es que si ya existía desde la eternidad esta segunda jerarquía que guiaba al ser humano por el buen camino, quiere decir que ya había un mal camino previo a la rebelión de Lucifer, que es cuando teóricamente nace el mal. ¿De que protegían estos ángeles al hombre? ¿De que enemigos los salvaban? ¿Dónde estaba la raíz de los males que el hombre hacía, de sus pecados? ¿Qué castigos recibían quienes corrompían las leyes cristianas? Esos hombres que existieron previos a la rebelión de Lucifer ¿a que mal le temían? ¿Qué castigo eterno procuraban evitar?

Siguiendo las teorías bíblicas, el diablo era un ángel de Dios, precisamente un Querubín de nombre Lucifer, que significa portador de luz. Lucifer intenta una y otra vez demostrarle a Dios que el hombre le es infiel por naturaleza y se es susceptible a los vicios mundanos, que la fe del hombre es quebrantable y corrompible. He aquí la segunda base de mi teoría, ya que esto quiere decir que obviamente ya existía un lugar malo, una porción de mal, una idea de maldad sobre la tierra, un sitio donde manaba la maldad en el ser humano, ya existía la idea de ser tentado por el mal.

Por otra parte Lucifer busca provocar a Dios, debido a que esta sumido en orgullo y egoísmo. Él mismo se cree dotado de una belleza suprema, una perfección divina y una sabiduría mayor a la de su creador, a la de su maestro. Mayor a la de Dios. Harto ya Dios de las rebeldías y la prepotencia de Lucifer, decide despedirlo del cielo, lo que provoca la ira de éste.

Varios ángeles deciden ponerse del lado de Lucifer y se produce una gran batalla en el cielo, entre ángeles a favor de uno y otro bando. Lucifer es vencido y desterrado del cielo y como todo vencido, calumniado y culpado por todos los males de la humanidad.

Se lo llama Satanás, que significa “el adversario” y se le adjudican todos los pecados del hombre. Ahora el hombre que peca, peca porque es tentado por Satanás, porque es embebido en sus palabras, engañado por su malicia. Pero antes, ¿a quien le correspondía esta culpa? ¿Dónde eran enviados los pecadores e injustos? El infierno, liderado por el Diablo, es inconsistente en tiempo y forma.

 

 

Yo creo que el diablo no existe, creo que es la personificación del mal que el hombre necesita crear para adjudicarle todo lo malo de la humanidad, todas las cosas tristes y atroces. El hombre debido a sus limitaciones racionales, busca culpar a alguien por sus errores cometidos.

Creo que Dios es nuestro creador, creó en un Dios como ser supremo, mi religión me lleva a creer en mi Dios, pero cada religión tiene su ser supremo. Este ser es siempre el mismo, solo que con distintos nombres y personificaciones. En ese ser creo, confío y espero. Creo que él nos puso en este lugar, un mundo libre, para ser hombres libres. Nos da la vida y las herramientas para que nos desenvolvamos solos en un mundo de humanos, no de dioses. De humanos con defectos y virtudes, de humanos con errores y aciertos, de humanos con buenas y malas intenciones, de humanos excelentes y humanos monstruosos, de humanos con todos los vicios y deficiencias que tenemos por ser humanos y no dioses. Dios nos da la posibilidad de elegir entre lo que nos enseña como buen camino y lo que nos muestra como mal camino, mal camino para llegar hacia Él, no para padecer de un infierno imaginario, mal camino que nos demora en el camino a la luz, no que nos lleva hacia la oscuridad. Él deja que nosotros mismos nos demos cuenta, probemos y nos sintamos más a gusto donde mejor nos haga. Si buscar la paz y sabiduría entre cuatro muros nos hace encontrarla más rápido y ser más fuertes y mejores personas, Él no lo va a contradecir ni ver mal en esto, como tampoco va a ver mal quien no encuentra paz o sabiduría allí, pero actúa de una manera benevolente y digna, piensa y actúa como una buena persona.

No es mejor un cristiano que un budista, no es mi Dios el Dios superior, ni el principal, no es más persona que yo o es más atendido por Dios un evangelista o un mormón. Simplemente es más humano, más hombre y está más cercano a Dios, quien obra conscientemente, procurando el bien y sin hacerle mal o daño a los demás. Intentando vivir la vida sin ponerle piedras en el camino al resto.

Dios no sabe nuestro destino, sino que lo deja al azar del mismo hombre y la naturaleza, la cual Él también creo con las mismas bases que los hombres, con la libertad de hacer lo que la evolución dicte. El hombre esta a prueba en la tierra, es el campo de entrenamiento para saber si somos dignos de acompañar a Dios en su morada, en nuestra cuna, en nuestro seno de creación, o si debemos volver a empezar una y mil veces hasta comprender el porque de la vida, aceptar nuestros defectos y tratar de corregirlos en vida, en esta vida o en otra vida.

Es por ello que no debemos preguntarnos donde esta Dios durante las guerras, en la muerte de un ser querido, en las catástrofes o accidentes, no es su culpa. Él no puede estar en cada uno de los malos actos o de los errores de los seres humanos o la naturaleza, ya que la vida no tendría sentido si Dios nos corrigiese permanentemente y nos ayude físicamente a no cometer errores. Por ser un ser justo, debería estar en todos y cada uno de los errores y peligros de los hombres, lo cual haría la vida aburrida y sin sentido. La humanidad no tendría razón de ser si no existiese el destino incierto, la muerte y las catástrofes. Como humanidad, como conjunto no seríamos nada, no valdría la pena vivir, ni luchar, ni pensar, ni existir.

Culpamos a Dios cuando sufrimos y dudamos de su existencia, cuando en realidad somos absolutamente libres de hacer lo que queramos, sin importarnos la presencia o ausencia de Dios. El mundo es libre y organizado al azar, Dios esta entre nosotros pero sin actuar, sin participar, sin meterse. No esta ni en los buenos actos, ni en los malos. Él solo contempla, nos mira, nos observa, como un gran maestro que deja que el alumno se desempeñe solo, como una fiera que enseña a cazar a sus rías, como un padre que deja que sus hijos intenten caminar solos, sin importar si se caen y lastiman un poco o no. Dios nos mira, pero no se mete, no interactúa. Está presente, pero no interviene. Nos deja la fe y la esperanza, para que hagamos uso de ellas a nuestro gusto y le apliquemos los fundamentos que mas nos plazcan a los giros de la vida.

Y volviendo a mi teoría principal, el Diablo no existe. Dios jamás hubiese creado un ser que pueda intervenir en la vida de las personas de manera negativa, cuando Él mismo no se mete y deja todo al azar, Él mismo que solo pretende vernos gloriosos en esta competencia. No hubiese permitido que alguien pueda trascender en un mundo ausente de Dios cuando lo que quiere es que nos desenvolvamos solos, libres, usando la razón y el corazón como estandarte, sin más que la vida por delante. El Diablo es la personificación que el hombre necesita para sentir que todo lo malo tiene un motivo divino, supremo, poderoso y altanero que va más allá de la razón. Cuando en realidad el origen de todos los males es el hombre mismo, incluso es culpable de muchas de las catástrofes naturales. Es el hombre mismo el que se va a extinguir por su propia culpa, ni por Dios, ni por la naturaleza y mucho menos por un ser absurdo e inconsistente como el Diablo.

El Diablo no existe, sos libre de hacer lo que quieras porque Dios así lo quiso. Todo lo bueno que logres va a ser por vos y porque lo mereces, todo lo malo va a ser por tu culpa, no busquemos más personificar alguien a quien reprochar, dejemos ya de ser tan orgullosos y entendamos el poder de ser humano y el don de la libertad que nos ha dado Dios. Tu Dios y mi Dios.

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