Te dejamos 10 motivos para amar u odiar al invierno... ¿de qué team sos?

Te dejamos 10 motivos para amar u odiar al invierno... ¿de qué team sos?

#TeamInvierno vs #TeamVerano, dejamos una lista para amar u odiar a esta estación extrema... ¿de qué lado estás vos?

Dr. Bomur

10 motivos para amar el invierno

Si si señores… si, nos estamos cagando de frío… ¿pero que más lindo que el invierno en Mendoza (y en cualquier parte del mundo)? Pocos saben reconocer los hermosos beneficios de esta maravillosa estación. Pero… como todo lo bueno tiene algo malo, además de esta nota donde expongo los motivos por los que amo esta estación, como contracara voy a escribir por que la odio con toda mi alma, porque me parece una bosta y porque me iría a vivir al Caribe sin lugar a dudas....

Sin más preámbulos vamos a lo bonito de esta estación:

1- Poder comer guisos y cosas con muchas calorías sin culpa, ya que no tenes que andar de ropa ajustada ni en cueros: vengan a mi toneladas de chocolates, pastas con salsas bien pesadas, guisos con porotos, lentejas y cualquier cosa que me haga picar hasta el alma y me de un poco de calor. Encima no tenes que andar de malla haciéndote el fit slim perfect body summer 2018.

2- Tomar café todo el día: seeeeee, ¡bien calentito y negro! Podes tomar litros y litros de café que el cuerpo lo tolera con alegría y ritmo tropical. Con o sin leche, con o sin espuma, con o sin azúcar, no hay excusas, ni tiempo, ni lugar donde no te puedas clavar un feca.

3- Dormir en invierno tapadito hasta la pera es una de las mejores cosas de la vida: se duerme mucho mejor en invierno, bajo el cobijo de una colcha gruesa y con medias hasta las rodillas. Descansas fresco, hasta que el cuerpo diga basta. Además la época invita a quedarte a los revolcones limpios en la cama sin culpa alguna.

4- Las películas y series en invierno se convierten en un verdadero plan de fin de semana: los cinéfilos agradecen esta época, como así también el bolsillo de los novios paganini, ya que quedarse a ver una peli o toda la temporada de una serie, es un excelente plan y no algo de rata o enfermo de la tele. A cualquiera le gusta una buena peli, aunque sea pochoclera, al calor de una estufa.

5- Tenes a pocos kilómetros una bocha de nieve para disfrutar con los deportes más divertidos del mundo, solo posibles en invierno: los amantes de los deportes extremos disfrutan a pleno de esta época, esquí, snowboard, motos de nieve y hasta “culipatín” son algunas de las opciones para practicar en la nieve. En Mendoza tenemos centros de esquí para todos los gustos y niveles sociales.

6- Época excelente para trabajar, ya que no te incineras de calor, ni te chivas, ni andas mojado como una babosa: en verano no te podes poner una camisa manga larga o andar de pantalones largos sin asarte de calor y andar mojado en todos los pliegues de tu cuerpo. En invierno si, no te chivas ni andas con olor a mecánico a partir de las 10 de la mañana por culpa del calor.

7- Leer tirado en un sillón todo el finde sin la culpa de que en la calle la gente la esta pasando genial: si sos un ñoño de la vida y lo tuyo son los libros y las novelas, es la época donde podes hacerlo sin quedar como un pelotudo. Tus amigos seguramente hagan lo mismo o directamente no salgan, así que no te duele leer hasta quedarte dormida, sin una gota de maquillaje, con el pijama de Barbie y con el pelo hecho un espanto.

8- Comer churros (o sopaipillas) y tomar chocolate caliente todo el tiempo sin la inminente llegada de una diarrea atroz como en verano: los churros son un gol y acompañados de chocolate caliente son un gol olímpico. Pero en verano es un bajón zamparte media docena con una cindor de litro caliente, así que esta epoca es especial para hacerlo, ya que el cuerpo no te lo rechaza y te pide más… hasta una docena. También están las sopaipillas y toda la bola de frituras rurales que hacen mal a la salud pero tan bien al alma.

9- Si sos medio anti, es la mejor época para armar juntadas en tus casas y hacer esas cosas “nerd” que tanto te gustan, como jugar al teg o a los videos hasta la madrugada: ¡Claro que si Bil Gates del altiplano! Es tu momento, tu noche, podes ser el comandante de tu grupo de amigos y sorprenderlos con tus capacidades para las actividades nerd, como los videos o cuaqluier tipo de juego anti. Por única vez en el año no vas a ser tildado de ridículo ni bullyingneado por los cheroncas de la brigada. Dejales el verano a esos paparulos que vos estas en tu salsa.

10- Si estas en pareja podes encerrarte a tener maratones sexuales sin la necesidad de salir a la calle a tomar algo: no hay mejor cita que una entre cuatro paredes… así que cualquier persona que te diga que si termina copulando con vos. Los que ya están en pareja, acongojados por el frío externo, tienen la excusa perfecta para quedarse copulando sin prisa ni pausa, generando maratones sexuales de carácter olímpico, probando cosas nuevas (como la gran Latorre, ponele) y quién dice, trayendo una criatura al mundo.

En fin… el invierno es un golazo.

10 motivos para odiar el invierno

Partamos del principio básico de que “somos como el culo”. En enero nos quejamos del calor, en julio del frío; si llueve nos molesta el agua pero si no llueve nos quejamos de la sequía. Si gastan demasiado plata en la vendimia nos alarmamos, pero si la fiesta es modesta nos parece una bosta. En fin… “el deporte de la queja”, nada nos viene bien. Y como nada nos viene bien y nos estamos cagando de frío, voy a comentar sobre 10 motivos por los que odiar el invierno mendocino... vamos a los motivos por los que lo odio…

1- Se hace de noche a las 6 de la tarde: Si señores, las calles parecen víctimas de un Apocalipsis Zombie apenas se esconde el sol, y el muy forro se esconde entre las 6 y las 7 de la tarde, apenas salís de laburar. Esto te la baja a niveles atómicos, porque automáticamente tu cuerpo entiende que se acabó el día.

2- La gente, como los animales, pareciese que inverna y decide no salir de su casa: salvo los viernes y los sábados por la noche, entre semana las calles padecen una soledad extrema, como una siesta eterna. Los boliches están vacíos y los bares sin nadie en la vereda. Parecemos hormigas escondidas en nuestras cuevitas.

3- El cuerpo no te pide bebidas frías: no tiene onda ponerle hielo al fernet ni te genera deseo aquella cerveza transpirada gritando por vos en la heladera. Ni hablar del asco que da tomar tragos tropicales, con hielo frapé o de naturaleza frutal. La coctelería es un garrón o demasiado áspera para el paladar ordinario.

4- Te da paja hacer cualquier actividad a primera o última hora del día: te organizan una reunión a primera hora y te queres cortas las bolas, saliendo de noche de tu casa con la helada azotándote la cabeza. Ni hablar de los after office a los que tenes que asistir mientras rogas que todo termine para tener una estufa calentándote el culo.

5- No podes andar en bici o en moto como un ser humano normal, sino que te debes convertir en un esquimal bípedo: si lo tuyo son los vehículos de dos ruedas estás cagado, andar en moto o bici trae consigo una inminente angina o un resfrío crónico que dura los tres meses de invierno. O, en su defecto, convertirte en un verdadero muñeco Michelín arriba del asiento.

6- Las aventuras sexuales se ven completamente limitadas a cuatro paredes: ni se te ocurra salir a ponerla al aire libre, mucho menos en la montaña o el parque. El asiento trasero del auto debe traer consigo una previa de horas hasta que el auto se caliente. Ni hablar de cuando tenes que bajarte en bolas a limpiar el bardo… ¿sexo en el jardín? ¿en las sillas del club? ¿en el banco de la plaza? ¿en el patio del boliche? ¡ni cagando!

7- Hacer deporte se transforma en una actividad de alto riesgo… de hipotermia: ¿correr por el parque? ¿fulbito con los pibes? ¡Ni en pedo! Con este frío se te entumecen todas las articulaciones y tenes menos agilidad que una bolsa de papa mojada. Mejor quedarte en tu casa al candor de la estufa.

8- La parte “social” de los boliches y los bares al aire libre está totalmente suprimida: si lo tuyo no es el baile, y lo que disfrutas de la noche es la parte social, como los patios, con el frío estás cagado. Ir a ver como la gente realmente “baila” sin charlar, sin saludarse o sin entablar conversaciones es lo más deprimente que existe. Así que es un tiempo con cero fiesta.

9- Tenes que andar vestido como un oso, con la movilidad de un Koinoor: ropa interior, calzas ajustadas o calzoncillos largos en los casos masculinos, luego un pantalón grueso, dos pares de medias, zapatos de invierno, remera manga larga, camisa, pulover, chaleco, campera, bufanda, gorro y guantes… cuando queres acordar sos un canelón de ropa, con menos movimiento que el famoso secarropas.

10- El gris del cielo te deprime y anímicamente te sentís bajoneado: los colores tristes del ambiente, las nubes grises permanentes, el frío, la humedad, el bajón invernal te produce un efecto depresivo en tu cerebro y te dan ganas de cabecear un bala. Miras por la ventana como todo el gris se cuela por las hendijas de la vida y esa sensación de soledad y letargo se te infiltra en las venas como un virus.

En fin… el invierno es una bosta.

¿Y vos? ¿De qué lado estás?

 

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