¡Buttplug sorpresa!

¡Buttplug sorpresa!

Un regalo enviado por error termina desencadenando las fantasías de una pareja de amigos... porque la lujuria es la madre del placer.

Mendoza Escribe

En uno de mis viajes de a Barcelona, había decido comprar un set de tres plugs anales de acero, en tres tamaños, para probar con ni pareja. Llegaron todos y eran dos decorados con una hermosa gema azul y el otro de color rosa pálido, tamaños S-L-XL, todo en un discreto envío por correos de España.

Como ya se aproximaba la fecha de regreso, decidí adelantar compras de regalos y encontré lo que deseaba regalarle a una amiga muy especial. Unas botas de taco de ocho centímetros de alto en color ciruela que le marcarían aún más sus hermosas y largas piernas, y que por supuesto resaltarían su delicioso trasero.

Armando valija, y como para guardar espacio, decidí poner un plug en las botas y los otros dos dentro de mis zapatos.
Al llegar a Buenos Aires recibí un whatsapp de ella preguntándome que tal el viaje y de paso me comentó que su madre viajaría para su ciudad, ya que ella vive en Mendoza. Para mi sorpresa, viajaba esa misma noche así que rearmé la caja y se la llevé a su madre.

Al otro día por la tarde recibí otro WhatsApp diciéndome que era el tipo más loco del mundo y que las botas eran hermosas y que el “juguetito metálico” que le había enviado era el regalo más osado que había recibido hasta ese día. El tema es que no era para ella, no se lo conté...

Me explicó que mientras se probó una bota y al intentar ponerse la otra no le entraba y que cuando metió la mano se dio cuenta que había algo ahí. Para completar la escena, estaba la madre, marido e hijo. Un sudor frio recorrió mi espalda, pero me tranquilice con sus palabras.

"Quédate tranquilo que fui a mi habitación, vi lo que era y me mojé toda, pensando en cómo lo disfrutaría y la adrenalina que tenía hizo el resto", me comentó muy contenta.

Esa misma noche lo estrenó... mostrándoselo a su marido como regalo especial, evidentemente la cola ya estaba preparada. En adelante nuestra amistad se hizo más íntima, compartiendo experiencias y alguna que otra sesión de video chat “especial”, eso sí, la cola siempre “enchufada”.

Entre sus delicias, le gusta ir con el plug puesto al trabajo, el traqueteo del auto por el empedrado dice que le hace maravillas.

Con el tiempo, me pidió que le regale el tamaño XL, ya que el L era lindo, pero quería más. Por un error y casi sin querer confirmé lo que había pensado siempre, la lujuria es madre del placer.

Escrito por Polar Spunk.

Te puede interesar

¿Querés recibir notificaciones de alertas?