Tipos de cuarentena: las pibas solteras

Tipos de cuarentena: las pibas solteras

Pol Vora intenta, con esta nota, describir cómo imagina el aislamiento en determinado sector de minitas como vos y como ella.

Pol Vora

La pandemia preocupa a muchos y yo no soy una excepción, ya que me la paso viendo en cualquier medio de comunicación noticias alarmantes que me hacen desear cabecear una bala. Y al querer alejarme lo más posible de aquellos pensamientos suicidas o de la hipocondría ajena, me puse a pensar y allí comenzaron a aparecer preguntas retóricas al imaginarme a otras mujeres, solteras como yo, sin saber en qué ocupar nuestro antes preciado tiempo.

En mí caso, canalizar la ansiedad con el arte o el ejercicio físico jamás fue una opción. Me la paso yendo a la heladera para suplir la demencia surgida producto del aislamiento, con alimentos calóricos que me llenan de placer.

La siguiente nota está lejos de ser una experiencia personal, así que no proyecten en mí sí se identifican pichonas. Pero teniendo amigas con las que puedo empaparme sobre algunos temas, no iba a perderme la oportunidad de expresar por ellas lo que están sintiendo en estos momentos. Entonces intenté describir cómo imagino el aislamiento en determinado sector de minitas como vos y como yo.

Ahí les voy…

La que trabaja 24/7

El descanso eterno que para algunas resulta un suplicio, para otras es un sueño. Es el caso de las mujeres a quienes les tocó desempolvar el disfraz de valiente para continuar con su rutina laboral. Ellas no tienen tiempo para descansar del descanso y hasta se les empañan los ojos al pensar en llegar a su casa, tras una larga jornada de trabajo, para quitarse los zapatos, desparramarse en la cama y permanecer allí en modo ameba por seis semanas consecutivas.

No hay tiempo para pensar en hombres, el orgasmo lo logran al dormir ocho horitas seguidas y listo el pollo mí amor.

La de las citas

Cara de tramposa y ojos de atorranta. Tiene más compromisos que cuando era libre, jamás había conseguido tantos números telefónicos y mientras promete citas que jamás van a llevarse a cabo, se la pasa investigando cómo va a hacerse la boluda cuando todos sus chats despierten al unísono invitándola a concretar cada una de las proezas que prometió. Claramente no le va a dar la nafta, ella es la típica histérica que calienta la pava pero no se toma el mate y jamás va a cambiar. Su cuerpo, su decisión y me parece perfecto.

La felizmente soltera

Ella ya tuvo tiempo para hacerse mil y un dramas a causa de la bestia a quien alguna vez denominó "amor de mi vida". Entonces tener el celular en silencio y apreciarlo tranquilo en la mesita de luz le resulta más placentero que alucinar con una noche maratónica de sexo desenfrenado. No responde el WhatsApp y menos si se trata de alguna invitación a salir después del apocalipsis. Pensar en comenzar algo con un pan triste le da tanta fiaca que no ve lejana la idea de ser la tía soltera y borracha de la familia. La cuarentena le sienta perfecto ya que disfruta de su soledad. Delivery, series, chupe y vamo' andando.

La Maru Botana

Se le quemaba hasta el agua del mate, pero con tanto tiempo al pedo descubrió que en YouTube podría encontrar una gran compañía, específicamente en los canales de cocina. La levadura no le falta en la heladera y se la pasa haciendo facturas y pan casero para después chapear por Facebook o Instagram, depende de la generación. Mamu, vos cociná todas las recetas que quieras. En cuarentena somos todas inimputables.

La jugada

Lo que promete, cumple. Con ella no podés ir a medias, siempre está dispuesta a más y te lo hace saber en cada videollamada que se torna hot. Se la pasó subiendo fotos delicadas y sugerentes a sus redes sociales a fin de despertar el morbo colectivo de sus amigos virtuales. Y es muy seguro que después de tanto aislamiento te agarre y deje seco por un mes. La que avisa no traiciona mí cielo.

La aburrida y felizmente soltera

Mi preferida. La cuarentena obligatoria la sorprendió fuerte, como a muchas de nosotras, más solas que perro malo. Y aunque al principio jugó de diez la idea de estar un tiempo a solas, tras notar que la cosa viene jodida y que posiblemente por muchos días más nos va a tocar la autocompasión y autosatisfacción, empezaste a lamentar haber rechazado a ese pibe que antes del encierro te propuso tener algo de intimidad.

No es tu culpa. Vos venías gambeteando como una reina el compromiso, porque la idea de dar explicaciones o aguantar planteos chotos y pasados de moda te la secaba (y me refiero ahí abajo). Pero ahora, sola y depilada al pedo, te querés matar.

Los chats abiertos con los chongos que tenías archivados ya te aburren. Tus amigas están en la misma que vos y no representan ningún tipo de consuelo. Tinder es la misma mierdita de siempre: "hola, ¿cómo estás?" y chau, dejás de responder para posteriormente desinstalar la aplicación. Si quisieras responder preguntas boludas te bajarías el "Preguntados".

Posiblemente haya olvidado mencionar a alguna, pero intenté describir todos los ejemplos que pude apreciar con un poco de profundidad durante este tiempo. Y como nos quedan varios días más en cautiverio, tal vez haga una segunda parte.

Mientras tanto, las invito a continuar siendo ustedes mismas. En toda su esencia y en completa libertad. Omitan tener en cuenta lo que el resto pueda pensar de lo que estás haciendo con tu tiempo. No existe un manual sobre cómo debemos reaccionar ante situaciones extremas, estamos todos aprendiendo a estar con nosotros mismos y si fuese sencillo nadie tendría una pareja. Yo por ejemplo me di cuenta que soy insoportable, pero me amo.

Continúen con sus rutinas. No dejen de horrorizarse por tener la casa hecha un caos ni de ponerse a limpiar como una Esperancita. Si les pinta quedarse todo el día panza hacia arriba stalkeando a todo bulto que se asome, háganlo. Está mal, pero no tan mal.

Finalmente somos heroínas en este lío, les propongo que sigamos haciendo historia bebitas.

Nos leemos la próxima.

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