Típicas suegras que podemos tener

Típicas suegras que podemos tener

El Dr. Bomur nos deja un compilado de las típicas suegras que (un varón heterosexual... ahora hay que aclararlo todo) nos podemos encontrar en la vida.

Dr. Bomur

Suegras… esas féminas que ineludiblemente nos tenemos que topar en cuanta relación tengamos, ni siquiera poniéndote de novio con una huérfana te salvas de este calvario, ya que siempre va a existir una vieja mala leche con ganas de cagarle la vida al novio de esa desdichada chica. Las hay de todos los colores y todos los tipos, y el gran problema es que no las podes mandar jamás a la recalcada madre que las vio nacer, sino que tenes que fumártelas lenta y pacíficamente como al puro más puro y concentrado habano cubano.

He aquí un pequeño compilado de las típicas suegritas que nos tenemos que bancar:

La “todo pasado fue mejor”

Desde el vamos esa frase se me monta en un huevo. Escuchar a cuanto viejo decrépito y oxidado emite esas palabritas me pone de los pelos. Tengo la teoría de que el tiempo es siempre igual, cíclico y semejante, solo que ahora es mucho más público lo que antes era privado. En fin… nunca falta la vieja carcamán que nos vive comparando con el anterior susodicho. Vos estas chocho porque terminaste la secundaria, y la vieja al momento de felicitarte te hace acordar que el anterior era doctor. Vos te cagaste para comprarte tu primer 147 tuneado, la vieja pregunta si tiene aire y levantacristales como el de su anterior yerno. Que te lleve él al “chopin” vieja chombi, es lo primero que pensas. Un día caes con un ramo de rosas y un peluche de regalo y la vieja al verlo le dice a tu novia “igualito a la notebook que te regaló el otro”… tu ego por el piso. El colmo llega cuando invitas a cenar a tus suegros por primera vez y la vieja se queja porque el lugar al que la has llevado es más berreta que el que la llevó tu novio. Cerras los ojos y decís bajito “Vieja… pensa que en el pasado estabas buena y no eras este saco de arrugas y osteoporosis, vieja payasa”.

La comparativa (padre / hermano)

Si hay algo peor a que te comparen con un ex, es que lo hagan con alguien que siempre va a estar presente, por los siglos de los siglos, como tu suegro o tu cuñado. Al ex la vieja chota se lo olvida con el tiempo, a la familia no. Así que vos te rompes el lomo para organizar tu casamiento en el salón “el Quincho del Sapo Pepe” y la vieja pregunta “¿Por qué no se lo hacen en El Casco como tu hermano?”, vos estás feliz de la vida porque contrataste un empleado en negro para que te de una mano atendiendo el kiosco y la vieja se larga “podrías haber hablado con uno de los mil empleados que tiene mi marido”, vos sacaste un 8 en matemática financiera y la vieja se manda “me acuerdo cuando tu papá salió medalla de oro de la UNC”… se te vienen a la cabeza asesinatos en vacaciones familiares.

La cachiche

Esta por suerte no te compara, pero te hace algo casi peor, y es abusarse holgadamente de tus bondades de yerno neófito. Apenas pisas la casa de tu novia, la vieja aprovecha que la misma se está bañando para mandarte a hacer trescientos mandados, que van desde comprarle un pollo para la cena, hasta llevarle una bolsa de ruleros. Encima la vieja te da 300 mangos para un mandado que sale 500, y como no te da para pedirle la diferencia te la comes entera… y doblada. En medio de una media tarde se manda “¿quiéeeeeen me lleva a la casa de la Mirta?”, cuando en la casa están solo vos, tu novia y tu cuñadito de dos años que aún no sabe andar en triciclo. Ni hablar de esos domingos que te pide “el favor” de llevarla a la iglesia, no sin antes pasar a buscar a la Chola, a la Pochi, a la Dottori y a la Doña Estela… ¡una joda bárbara!

La subestimadora

Todos sabemos que sos alto loser, pero no hace falta que te lo estén recordando con cada visita a lo de tu novia. “Mi mamá dice que no te vas a recibir”, “mi mamá dice que no te van a aceptar en ese nuevo laburo”, son algunas de las frasecitas que te bate tu novia. Con vos es un poco más sutil, “no creo que te den el crédito hipotecario hombreando bolsas de papa en la feria de guaymallén”, “dudo que bajes esa panza si no haces deporte todos los días”, “no creo que te tomen un 504 hecho mierda para comprarte el lote”. La vieja divina, por dentro solo pensas en tener una bolsa llena de guita para darle un biandazo en la chupi.

La cuida / fisgona

Todo bien con cuidar a la nena, no sos un lobo ni un chacal, pero de ahí a tenerte vigilado cual cámara municipal de Tigre, o ponerte de chaperonas a hermanas o sobrinitos es too much. La vieja no solo emite un cuestionario cada vez que pretendes salir de la casa con tu novia, sino que se aparece de sopetón en habitaciones y livings mientras intentas tener un mínimo de intimidad. Si tu novia se pone mimosa en su casa te haces el frígido, ya que preferís quedar como un ortiva antes de ser capturado por la bestia fisgona. Si pegas vacaciones de novio la vieja le llama setenta veces diarias a la nena y hasta pretende clavar un Skype…

La segunda mamá

Por suerte, y aunque no lo crean, la suegra “segunda mamá” es rara como las brujas, nadie sabe si existen o no, pero que las hay, las hay. Esta señora es un amor, ingresando a la entrepierna de nuestra novia, entramos al corazón de esta gran mujer, que nos trata como un hijo más. Muchas veces hacemos el papel de hijo varón que nunca tuvo, otras de hermano y otras del chico mimado de la familia. En nuestro papel de nuevo hombre en la familia y noviecito que se viene a comer a la nena, le festejamos cuanta comida y postre se manda la javie, reviviendo ese sentimiento de agradecimiento que hace años no sentía. Si cumplís el requisito indispensable para que cualquier suegra te acepte, que es por lo menos proyectar un futuro a futuro, la señora se rinde a tus pies y se transforma en tu aliada ante conflictos eventuales o de cuernos. Un amor la ñora.

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