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14 cosas que los vagos odiamos de las minas

Hace 7 días te dejábamos aquellas cosas que las mujeres odiaban de nosotros, esta es la otra cara de la moneda.
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El Mendolotudo

14 cosas que los vagos odiamos de las minas

14 cosas que los vagos odiamos de las minas


La semana pasada les contaba “las 14 cosas que las minas odian de los vagos” y en esta semana decidí dejar de ser tan chupamedias con las minas, si no, no me van a dejar de llegar fotos hot al inbox y a mi mamá no le gustan esas cosas. Así fue que decidí volver al grupo de los muchachos, como ese amigo al que recién lo deja la novia y vuelve a una juntada nocturna para putear sin asco a todas las mujeres del mundo. Obvio que siempre aclaro que las amo con virtudes y defectos, porque ante todo, pollerudo.

En fin, sin más vueltas, los dejo con las cosas que odiamos de las minas:

La mina que no baila: Generalmente es gorda, dientona o simplemente padece de algún otro trastorno de fealdad. No es que nos moleste que la flaca esté sentada o parada al lado de un parlante, sino que nos molesta cuando nos estamos comiendo a su amiga y la viene a buscar para llevársela al baño. O cuando vas a sacar a bailar a la amiga (obvio) y te responde ella con el típico “estamos bailando entre nosotras”. Vos no deberías estas bailando, deberías estar nadando, Keyco culiada. A ver, no solo es fea y no va a coger, si no que así nunca va a tener un amigo varón, ya que la puteas hasta en rumano.

Cuando le decís gordita y te hace bardo: “¿Gordita, me pasás el cargador?”. Huuu ¿para qué? Decile de todo, muñeca, linda, reina, puta, ramera, pero nunca “gordita”. ¿Qué, estoy gorda? Seguro que tu amiguita está más flaca. O peor aún, te bardean a vos, el otro día se me escapó el famoso gordita y mi novia me respondió: “gordita, si vos la tuvieras más gordita no estaría con vos por el auto, gordo pija de fideo”.

Que te hagan llevarles la cartera: Es una avanzada forma de marcar territorio. Ellas van por la calle carpeando vagos y cuando ven uno con cartera, miran a ver quién está al lado y como que se tiran un guiño onda: “todo bien loca, ese perro es tuyo”. Puede ser eso, o que directamente les da paja llevar esa cartera con de todo y de paso les gusta que te veas como un gobernado. Yo los veo con carteras y pienso: “Jaja, que fea esa cartera, no le combina con el pantalón, que chota su novia que no le avisa nada”.

Que se queden hipnotizadas con las vidrieras: Que boludas se ponen. Con ellas se hace imposible caminar 3 pasos seguidos en un shopping, miran zapatos como si fueran africanos con tres piernas. Lo peor es cuando lo hacen en locales como Sarkany, que a mi entender son las mismas mierdas de todos los años, solo que cada vez le mandan más tachas y con plataforma más alta, ah claro y saladas como la sardina. Lo peor, es que a veces te tocan el corazón y te la jugás con el regalo, para que después te premien con un pete de mierda. A no flaca, me gaste $1500, mínimo beso negro.

Te amenazan con el sexo: Cuando vos te estas portando bien toda la semana, te fumas que ponga la música que a ella le gusta, te fumas que elija que peli van a ver, que elija que van a comer, todo porque te tienen amenazado de que si te la mandás, otra vez vas a volver a los doce años en los que dejabas los pibes en el inodoro.

Te premian con el sexo: Como un perro con una croqueta, caes con un regalo: pete. Caes con dos regalos: pete y traga. La llevás a cenar: telo, semi completo, con 69 incluido. Anillo, pete de entrada, como plato principal 69, polvo y orto como broche de oro. Al final de cuentas te sale más barato llevar a una lasherindia a tomar un Gancia al parque…hasta mi amor te dicen.

Que se prueben todo y no lleven una mierda: Con razón las minas que atienden locales femeninos tienen esa cara de naipe, si ya te ven entrar con tu novia y saben que la hija de puta va a armar un quilombo en todo el local para llevarse un jean del orto o lo más probable, nada. Yo caigo al local de hombres, pido mi talle, lo llevo.

Que cuenten los fulbachos como salida: Llega el viernes y se les pone el gato “mode ON” y ahí nomás te preguntan si no te jode que salgan con “las chicas”, quienes para mí siempre serán “las putas esas”. “Dale gordo, vos te juntaste con los muchachos el miércoles y yo no te dije nada”, claro, boluda, yo estuve con un gordo, dos rengos, un chueco y el Bonadeo (el dueño de la cancha) todos chivados y con olor a huevo, donde vos vas, van a estar todos encamisados y oliendo a CH212.

Que se cuereen entre ellas: “Ay si estás divina” dicen. Ni bien se va largan el “Que hija de puta, como puede salir con esas raíces a la calle, ¿víste esas estrías?”. Locas, paren la bocha de ser tan falsas.

Que armen tanto puterío: Entre hombres nos cagaremos a puteadas, incluso a piñas, pero cero puteríos. Ahora, meté a una mina a un grupo y es al pedo, se empiezan a correr versiones, que me miró, que me lo dijo de tal forma, que esto, que lo otro…les encanta, son conflictivas por naturaleza.

Cuando dicen que no les pasa nada: O sea, es una forma de decir.  LLegás y la cara de otro les llega al piso por nada, cuando a un hombre le decís nada, significa nada. Por eso se ofenden cuando te vas a tirar un partido de Xbox, mientras ellas mueren por dentro porque no les pasa nada, y nada las hace llorar, y nada las hace enojarse con vos…

Cuando les viene: Ya lo hemos hablado mucho, la ligamos siempre de arriba y encima a veces ni el paragüitas te quieren hacer…malas.

Que te pregunten como se ven y no te crean: Yo no entiendo para que te preguntan si están lindas si cuando le decís que si saltan con más y más cuestionamientos onda “Este vestido no me hace caderona”. Mirá flaca, el vestido no te hace nada, si sos caderona y no te gusta tenés dos opciones, hacerte gótica para que el negro te lo disimule o aflojarle al vitel toné, ballena encallada. No van a adelgazar ni a ser más lindas haciendo preguntas chotas, dennos alcohol y se soluciona todo.

Que no te dejen chuparle las tetas en el bondi por ser un desconocido: Los hombres odiamos cuando vamos en el colectivo y al mínimo intento de chuparle las tetas nos paren el carro, sólo porque no nos conocen, o sea, ubíquense chicas.