The Cult en Mendoza: una oda a la mística ochentosa

Uno de los emblemas del hard rock mundial se presentó anoche en el Arena Maipú. Los liderados por Ian Astbury y Billy Duffy demostraron que aún mantienen la magia y su sonido inconfundible.
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Gonzalo Arroyo

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The Cult en Mendoza: una oda a la mística ochentosa(gentileza Martín Pravata)

The Cult en Mendoza: una oda a la mística ochentosa | gentileza Martín Pravata

The Cult en Mendoza: una oda a la mística ochentosa

The Cult en Mendoza: una oda a la mística ochentosa

The Cult en Mendoza: una oda a la mística ochentosa

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The Cult en Mendoza: una oda a la mística ochentosa

The Cult en Mendoza: una oda a la mística ochentosa(gentileza Martín Pravata)

The Cult en Mendoza: una oda a la mística ochentosa | gentileza Martín Pravata

Anoche sucedió en Mendoza algo que no se manifiesta regularmente. De esos acontecimientos que por el solo hecho de que ocurran ya son algo para tener en cuenta y no perderse. Anoche tocó The Cult. La banda británica liderada por Ian Astbury y Billy Duffy, que generaron un verdadero cambio en el sonido del hard rock durante los ochenta a nivel planetario, volvieron a pisar suelo mendocino luego de aquel mítico y recordado debut en San Martín en mayo de 2011.

Esta nueva visita se enmarcó en su gira sudamericana de presentación de su último disco de estudio "Hidden City" (2016), donde aún demuestran su capacidad para generar temas sólidos desde lo instrumental y lo lírico. Además, coincide con los festejos de los 30 años de una de sus obras más exitosas, "Electric", el trabajo que los empujó al estrellato mundial y que marcó para siempre su identidad artística que aun hoy se refleja sobre los escenarios.

1987 - Oxfordshire, Inglaterra. Un sonido realmente crudo, rebosante de riffs prestados de los maestros Jimmy Page y Angus Young fue el tono que adquirió The Cult después de despojarse de sus raíces góticas y ganar credibilidad. Los británicos supieron elegir a la persona indicada para que comandara la grabación de "Electric", su nueva carta de presentación. El gran Rick Rubin, quien venía de grabar el álbum más heavy de la década con Slayer, "Rreign In Blood", y controló de cerca la evolución de la banda, elevando al cantante Ian Astbury y al guitarrista Billy Duffy a la cima de sus carreras. A finales de la década del ochenta todos descubrimos que el hard rock no solo era exclusivo de los norteamericanos.

2017 - Mendoza, Argentina. The Cult ofreció un set contundente de quince canciones donde no faltaron clásicos y algunos temas de su último disco. El lugar elegido fue el Salón de los Olivos del Arena Maipú, donde unas 500 personas (mayores de 40 la mayoría) revivieron su adolescencia bajo esta versión 2017 comandada rítmicamente por el bajista australiano Grant Fitzpatrick y el baterista norteamericano John Tempesta, los teclados de Damon Fox, y las filosas estructuras de riffs del mítico guitarrista Billy Duffy, que junto al caudal vocal que aún permanece intacto en el frontman Ian Astbury, demostraron que The Cult sigue siendo en vivo un verdadero templo sónico.

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Con la rutera "Wild Flower" y la fantástica "Rain" (del legendario álbum Love, del que también tocaron "Nirvana" y "She Sells Sancturay"); la épica "Peace Dog" (verdadera joya de "Electric" que cobra tanta actualidad por su letra antibelicista) y la súper agitadora "Sweet Soul Sister", fueron los ejes que marcaron la tónica real y contundente de lo que Astbury y compañía vinieron a demostrar.

Pero el show no solo se basó en canciones clásicas (y eso que la banda tiene muchísimas) ya que esta presentación se enmarcó en su gira Cult Live 2017 de presentación de su nuevo trabajo "Hidden City", décimo LP de la banda. Con "Birds Of Paradise" y "Deeply Ordered Chaos" (la mejor canción del disco, que revive el espíritu de Led Zeppelin con Duffy tirando magia con su guitarra) demostraron su vigencia y potencia escénica.

Llegando al final interpretaron una seguidilla de éxitos: la popular y comercial "Sweet Soul Sister", la psicodélica oda The Doors "She Sells Sanctuary" y "Fire Woman", dejando para el final "Love Removal Machine" (uno de los títulos más absurdos para una canción).

Psicodélicos y a la vez salvaje, pesado pero contemplando niveles interesantes de sutilezas, con sus clásicos riffs y sus líricas con fuerte impronta y sus estribillos vibrantes, The Cult demuestra que el presente del grupo se mantiene sin perder la mística y su sonido eterno.

Por Gonzalo Arroyo / Fotos gentileza Martín Pravata 

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