Jumanji - En la selva: el que compara no disfruta

Obviando la confrontación con la Jumanji original, la versión 2017 funciona como divertimento potenciado por carismáticos protagonistas, en un refresh de las fórmulas de un cine de aventuras; que desde hace décadas lucha contra la extinción.
Avatar del

Laureano Manson

1/3
Jumanji - En la selva: el que compara no disfruta

Jumanji - En la selva: el que compara no disfruta

"Jumanji: En la selva", la película que lidera la taquilla del fin de semana en los cines argentinos.

"Jumanji: En la selva", la película que lidera la taquilla del fin de semana en los cines argentinos.

Jumanji - En la selva: el que compara no disfruta

Jumanji - En la selva: el que compara no disfruta

Tarde o temprano, toda franquicia o película exitosa de los años '80 y '90, tiene su vuelta a la pantalla en modo siglo XXI. Como pasó este año con It, que en rigor fue la primera versión para cine, ya que la de 1990 fue una miniserie que luego se editó condensada en un VHS de tres horas de duración; ahora es el turno de otro ícono noventero: Jumanji.

Como todo ejercicio de reboot, precuela, remake o lo que fuera de un film consagrado, lo más recomendable antes de ingresar a una sala, es sacarse la mochila de la nostalgia y olvidar todo material precedente. 

Si atravesamos esta Jumanji versión 2017, comparándola con la original de 1995, el flamante film que está liderando la taquilla en los cines argentinos durante estos días, sale perdiendo por goleada. Pero no vamos a entrar aquí en el juego de las diferencias, que son unas cuantas. 

En términos generales, se podría decir que el relanzamiento de este ícono del cine de aventuras, tiene los ingredientes necesarios para entretener a espectadores de dos generaciones. Claramente, la narración tiene menos matices y vueltas de tuerca que la protagonizada por el legendario Robin Williams, pero se las ingenia para salir airosa con una dosificada y muy premeditada mezcla de códigos genéricos. De esta manera, las peripecias de los protagonistas de Jumanji: En la selva están condimentadas con suculentas dosis de humor, romance y uno que otro guiño para aquellos adolescentes de los '90; hoy cercanos al territorio de las cuatro décadas.

El juego de mesa que en el film inicial tenía el poder de irrumpir en las vidas de los personajes, aquí es reemplazado por una vieja consola de videogame que es activada por cuatro estudiantes durante una jornada de castigo escolar. Un nerd de manual, un grandote musculoso que saca provecho de ese nerd, una chica introvertida y una prototípica rubia adicta a Instagram; son literalmente chupados por la arrasadora consola. 

Dentro del juego, el nerd deviene en un hombre que es una mole de músculos (Dwayne Johnson), el ventajista de gym queda reducido a un hombre de escasa estatura (Kevin Hart), la tímida muta en una insólita amazona (Karen Gillian), y la adicta a las selfies queda atrapada en el cuerpo de un aparatoso regordete (Jack Black). En la dimensión lúdica, cada cual tiene sus poderes y debilidades, y todos deberán cuidar al extremo no agotar las tres vidas de las que disponen para sobrevivir a esta inesperada experiencia, para así lograr el feliz retorno a su dimensión real. Obviamente, la premisa de la lucha conjunta, combinando destrezas y conocimientos, se repite una y otra vez. Jumanji: En la selva no oculta en ningún momento su voluntad de seguir a rajatabla el libro de recetas para refritar los condimentos básicos de toda película de aventuras. Tampoco elude la bajada de línea emotiva que exalta la proeza grupal, un gancho muy eficaz, tanto para aquella generación de espectadores que alcanzó a jugar con amigos en las plazas, como para el atomizado adolescente de hoy, que en medio de tanto egocentrismo digital; se resiste a perder por completo el vértigo de la adrenalina.

El director Jake Kasdan, que cuenta con mucha más trayectoria en TV que en cine, combina cierta textura old school con algunos momentos de pirotecnia visual. Pero claramente, el elenco es el responsable de que este divertimento funcione y por momentos resulte plenamente disfrutable. Si bien las cartas están dispuestas para el lucimiento del cada vez más querible y carismático Dwayne Johnson, así como también de un astro de la comedia como Jack Black; todos los protagonistas tienen su momento de lucimiento. Y así como el punto más flojo de Jumanji: En la selva está en la construcción del villano (Bobby Cannavale), la inclusión de un abatido jugador que lleva 20 años atrapado en la consola (Nick Jonas); suma puntos al resultado final de la propuesta.

Más allá del arsenal del que disponen Johnson y Black, Karen Gillian sorprende con su desopilante despliegue de danza, aplicado a luchas con todo tipo de giros y patadas voladoras, mientras suena el hit noventero Baby, I love your way, de Big Mountain. Con un pie en la nostalgia y otro en el ritmo vertiginoso, este regreso de Jumanji tal vez tenga unos minutos demás, pero no deja la sensación de estafa marketinera ni saqueo nostálgico. Welcome to the jungle, de los Guns N'Roses suena en los créditos de cierre de una película que indudablemente no pasará a la historia, aunque cumple con su objetivo de mantener a flote un género que desde hace décadas pende del abismo de la extinción; pero que aún guarda algunas hazañas bajo la manga.

Jumanji: Welcome to the jungle / Estados Unidos / 2017 / 119 minutos / Apta para mayores de 13 años / Dirección: Jake Kasdan / Con: Dwayne "The Rock" Johnson, Jack Black, Kevin Hart, Karen Gillan, Alex Wolff, Madison Iseman y Nick Jonas