El fin del cine bazofia: "Bañeros 5" debutó a todo fracaso

El nuevo capítulo de la franquicia playera arrancó con un magro número de espectadores en más de 150 salas del país. Contundente respuesta de un público que le dice basta a un cine que atrasa.
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Laureano Manson

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Hace tres años, en una nota sobre los flojos resultados de taquilla de Socios por accidente 2 y Locos sueltos en el zoo, opiné sobre la inminente extinción de esa clase de "cine bazofia" nacional que suele dar su zarpazo oportunista cada año en vacaciones de invierno, con uno o dos bodrios disfrazados de películas. Este tipo de productos, que encontraron su mayor apogeo comercial durante la última dictadura y buena parte de la década del '80, quedaron embalsamados en el tiempo, y cual momias siguen acechando las carteleras. Está claro que se trata de operaciones de mercado que no persiguen otro objetivo que el de embolsar una buena cantidad de dinero. Se supone que al menos deberían intentar la entrega de un entretenimiento mínimamente digno, pero no. A lo largo de décadas, estos exponentes apenas han evolucionado un par de escalones en rubros técnicos, pero en su conjunto siguen repitiendo el mismo desperdicio cinematográfico. Guiones impresentables, misoginia y gags picarescos que nunca sobrepasaron el universo Sofovich; son los ingredientes habituales de estos atentados contra las pantallas.

En 2016, tras los acotados números alcanzados por los mencionados títulos de 2015, hubo un saludable parate de embutidos fílmicos made in Argentina para el receso invernal. El año pasado, la maquinaria se puso nuevamente en marcha  con Cantantes en guerra (protagonizada por la dupla Listorti-Alfonso), que siguió confirmando la caída en picada en taquilla para negocios de baja estofa. ¿Fue el 2017 el año de la definitiva acta de defunción de este tipo de cine? No. El estreno de Bañeros 5: Lentos y cargosos, podría ser el último manotazo en el despacho de estafas que ya ni siquiera tienen encanto bizarro. Es necesario subrayar un detalle para nada menor: ¡pasaron más de 30 años desde el estreno del capítulo inicial de la franquicia playera!, y por si sus productores no lo han notado, el cine popular de entretenimiento evolucionó mucho en el mundo desde aquel entonces.

Según reporta Ultracine, Bañeros 3: todopoderosos convocó a 1.095.000 espectadores en 2006, mientras que Bañeros 4: los rompeolas acusó un pequeño declive con 925.000 entradas vendidas en 2014, que igual fueron suficientes para ubicarse como la segunda película nacional más vista en ese año, detrás de Relatos salvajes.

En esta temporada de vacaciones de invierno, Pablo, Pachu y compañía rivalizan con la poco inspirada pero arrasadora Hotel Transylvania 3, que debutó este jueves en el número 1 de la taquilla argentina, además de las brillantes Los Increíbles 2 y Jurassic World: El reino caído. Según la mencionada consultora, este jueves, Bañeros 5 se ubicó en un discreto octavo lugar en las recaudaciones nacionales, con 7.216 espectadores en 155 salas, un promedio de tickets bastante bajo, teniendo en cuenta que la distribuye un gigante como Buena Vista/Disney, y que en varios cines la película tiene 7 funciones diarias. Es cierto que hay varias provincias que comienzan sus vacaciones de invierno el próximo lunes, entonces los números podrían repuntar la semana que viene. También es real que frente al cartel de localidades agotadas para las películas competidoras, Bañeros 5 se beneficiará del efecto rebote, al que apelarán unos cuantos padres con tal de distraer un rato a sus niños.

Si trazamos comparaciones con las cifras que generaron los episodios anteriores de esta saga en su día de estreno, en julio de 2006 Bañeros 3 rondó los 45.000 espectadores, mientras que en el mismo período de 2014, Bañeros 4 debutó con poco más de 27.000 entradas vendidas.

Como es habitual en este tipo de saqueos cinematográficos, la crítica no encontró ningún aspecto rescatable para Bañeros 5: Lentos y cargosos: "El resultado es berreta a más no poder, a tal punto que Bañeros 5 ni siquiera califica para el consumo irónico", asegura Gaspar Zimerman en Clarín. "Un elenco carente de calidad (en esta entrega, a los ya tradicionales personajes de Pachu Peña , Pablo Granados y Gino Renni, como el propietario del parador, se suman los hermanos Alexander y Charlotte Caniggia, y también Mica Viciconte y Sol Pérez ) intentan reflotar la continuación de esta saga cinematográfica que, a pesar de sus buenos resultados en la taquilla, es de esperar tenga aquí su última entrega", sentencia Adolfo C. Martínez en La Nación. "Se nota, además, que a pesar de sostener el paisaje femenino en pequeñas bikinis, intentan cuidarse mucho más por cuestiones obvias de timing con la actualidad social. Por esta razón no vamos a ver ni un toqueteo de personajes, pero no van a faltar los planos detalle de colas, pechos y los chistes desubicados (es difícil para este formato prescindir de la cosificación). Pero como la esencia misma de la saga es machista, en varios momentos se les escapan escenas reprochables. Nunca faltan el par de hombres disfrazados de mujeres para engañar y manosear clientas con la excusa de la sesión de masajes. Agotadísimo", señala Victoria Duclós Sibouet en Escribiendo Cine.

En una situación socioeconómica como la actual, azotada por el ajuste y la recesión, el público se resiste con toda justicia a que le metan la mano en el bolsillo. Como espectadores, estamos ávidos de un cine de entretenimiento argentino que supere el estándar de la mediocridad. El súper éxito que tuvo en 2013 una producción de calidad como Metegol, demuestra que es posible ofrecer propuestas maravillosas para los chicos en vacaciones de invierno.

No es de cipayo vende patria celebrar la derrota de franquicias como Bañeros. Y es un error creer que este tipo de productos ayudan a mantener viva la industria cinematográfica nacional. Ojalá 2018 sea recordado como el año en que un puñado de mercenarios aprendieron la lección de que las reglas del juego cambiaron. Esperamos que así sea, y que en julio de 2019 nuestro país lance una película infantil que la rompa en la taquilla, apostando a un entretenimiento tan digno como vibrante. Sabemos que es posible. Sólo es cuestión de nobleza cinematográfica, y de celebrar que en pleno siglo XXI disponemos de un variado menú de opciones, que nos liberan de malgastar nuestro tiempo libre con un puñado de chatarra retrógada.

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