El eterno dilema de confundir tradicionalismo y primitivismo

Tras ser tildado de homofóbico y sexista, "El Chaqueño" Palavecino se presentó en el Festival Rivadavia Canta al País. Una reflexión sobre la matriz regresiva de cierto sector del folclore, y el blindaje de los colegas del popular cantante.
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Laureano Manson

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El eterno dilema de confundir tradicionalismo y primitivismo

Durante esta semana, los medios replicaron los anacrónicos e inoportunos dichos de "El Chaqueño" Palavecino durante su participación en la Fiesta Nacional del Chamamé. El ícono folclórico se despachó frente a más de 15.000 personas con polémicas expresiones, durante el momento en que invitó al escenario a un músico de Los Alonsitos. En una fallida muestra de exceso carismático, Palavecino lanzó una broma carente de todo tipo de gracia y sensibilidad: "Dale, venite para acá, ¿por qué estás tan lejos vos? Si no tenemos la peste rosa nosotros...".

Pero la cosa no se detuvo en el rancio exabrupto sobre el VIH. Ya con Ariel Baéz sobre el escenario, la dupla continuó el derrape cuando el integrante de Los Alonsitos buscó a una mujer del público: "Necesito conseguir una guaina. Yo sé cómo le gustan al Chaqueño. Bueno, últimamente le gusta todo...". A lo que Palavecino replicó: "Esa está buena. ¡Más gorda tiene que ser todavía! ¡Tiene que tener esa cola así, que junta agua atrás!".

El escándalo mediático no tardó en estallar. El coreógrafo y director Aníbal Pachano disparó con fuerza: "Tiene que retractarse en nombre de todos los que padecemos HIV. Es un burro que no entiende nada. Es un señor con problemitas. Se golpeó la cabeza, o la damajuana que le dieron era de cuarta". Mientras que la organización Mujeres de la Matria Latinoamericana (Mumala), formalizó ante la filial correntina del INADI una denuncia contra el popular cantante, acusándolo de "homofóbico" y "sexista".

En el medio de la turbulencia, "El Chaqueño" salió a ensayar una tibia y poco creíble disculpa. "Fue una pelotudez mía de hablarlo vulgarmente. Lo dije de una manera cualquiera. Hay que tener cuidado, ayer pedí disculpas, pero no hubo mala intención", dijo el músico en Buenos Días América, y agregó: "El único culpable soy yo por abrir la boca. La verdad que suena feo la manera que uno lo dice". Ese mismo día, en diálogo con Telenoche, el cantante amplió su descargo: "Si es por lo de la mujer, en realidad, soy un protector de la mujer. Somos los que les cantamos a las mujeres. Si es por el lado del homosexual, jamás me meto. Al contrario, hay mucho homosexuales que bailan conmigo. No hubo ofensa de mi lado, que quede claro. No quise ofender a nadie. Si cayó mal lo de uno, bueno, pido disculpas".

Más allá del ida y vuelta mediático, hay algunos aspectos de este desafortunado episodio para reflexionar. Por un lado, la matriz regresiva de cierto sector de nuestro folclore, sólo equiparable en su derrape reaccionario con las consignas que aún hoy se entonan en las canchas de fútbol. Por otro, la comunión de un público, que ya sea por inercia o por excitación de tener a su ídolo en el escenario, fue incapaz de reaccionar frente a la seguidilla de conceptos ofensivos propinados por Palavecino.

El manto de piedad no es patrimonio exclusivo de muchos de los que asistieron a la polémica noche de "El Chaqueño" en el Festival del Chamamé. Porque el intérprete también contó con el blindaje de sus colegas, algo que desde hace rato no sucede en ámbitos como el del rock o el tango, donde los músicos son más libres a la hora de disentir y cuestionarse entre pares. Sin ir más lejos, en la nota que dio Kike Teruel al periodista Daniel Arias Fuenzalida de Los Andes, el integrante de Los Nocheros - que compartió cartel en Rivadavia Canta al País junto a Palavecino - justificó a la estrella del folclore: "Estoy cansado de que nos vendan el amarillismo ridículo. El Oscar se equivocó sobre todo en la denominación del VIH. Y yo hablo como una persona que lo conoce, porque es mi amigo personal: lo hizo sin ninguna mala intención... Mi opinión es que esto es absurdo... Estoy de acuerdo con que le llamen la atención al Oscar, pero creo que con pedir disculpas alcanza. Es un tipo muy bocón y divertido, en esa extroversión creo que metió la pata... Hay que entender eso: uno habla y opina por donde vive y como vive. Eso creo que lo exime al Oscar de alguna mala intención; es un tipo de campo, con un vocabulario de hace muchos años. La música folclórica tiene eso, mucha gente tradicionalista".

Teruel no repara en que no se trató de un simple equívoco en la denominación, sino en el ignorante descuido de "El Chaqueño" a la hora de bromear con algo tan obsoleto como la idea de que el acercamiento a un portador del virus, pueda derivar en su contagio. Más que renovar una falsa disculpa; el "macho campestre" podría asumir el anacronismo de su intento de broma y hablar de las cosas tal como son. Si bien cada cual es libre de defender el pensamiento que tenga, a la hora de intercambiar conceptos frente a una gran audiencia; hay que ser conscientes de que no se puede ser tan burro. Claro que esto no corre sólo para folcloristas o futbolistas, sino para todos aquellos que oficiamos como comunicadores. En este sentido, el ícono de la música popular tuvo expresiones tan fallidas como las de Jorge Lanata cuando ensayó una explicación sobre sus polémicos conceptos hacia Flor de la V, confundiendo desde la necedad más absoluta nociones como las de genitalidad y género.

Más allá del revuelo levantado en estos últimos días, no es la primera vez que "El Chaqueño" está en el ojo de la tormenta. En 2015, durante una conferencia de prensa para presentar un festival en Salta, la médica aborigen Adelaida Terán culpó al cantante de la apropiación de más de mil hectáreas pertenecientes a grupos de pueblos originarios de Tartagal. En esa oportunidad, Terán acusó de complicidad al intendente de esa localidad salteña y sostuvo que Palavecino hizo irregulares compras de terrenos mediante un testaferro.

A su vez, en 2008, "El Chaqueño" quedó involucrado en un escandaloso circuito de comercialización de autos diplomáticos. En ese momento, diario La Nación informó que accedió a los papeles del Hummer H2, propiedad del cantante, que pagó US$ 112.000 por el todoterreno que pertenecía a la diplomática uruguaya Myriam Fraschini de Pastori, que ya no cumplía funciones en el país. En el título del automotor constaba que el Hummer fue ingresado por el régimen de franquicias para diplomáticos.

Por último, hace algunos días la periodista Mercedes Ninci aseguró en El Diario de Mariana, que en el ámbito del folclore corren historias que no hablan muy bien sobre el intéprete que se presentó el sábado en Rivadavia; y sostuvo que sus colegas no se atreven a interpelarlo porque su figura es muy influyente a la hora de decidir qué artistas pueden subir a los escenarios de los festivales más populares del país.

Volviendo a la defensa de Kike Teruel, sería saludable avanzar sobre la enquistada confusión que frecuentemente se presenta entre las nociones "tradicionalismo" y "primitivismo". Justificar que "El Chaqueño" Palavecino pueda decir toda clase de disparates por el hecho que es "bocón" y "un tipo de campo", es una simplificación ridícula si tenemos en cuenta que la estrella folclórica debe pasar más tiempo codeándose con ejecutivos de discográficas y productores de festivales musicales, que compartiendo amablemente mates con sus vecinos.

"El Chaqueño" Palavecino, en la noche del sábado sobre el escenario de Rivadavia Canta al País.

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