El 85% de las personas en el mundo no están satisfechas con su trabajo

El 85% de las personas en el mundo no están satisfechas con su trabajo

El "trabajo para toda la vida" ya no existe. El mercado laboral ha cambiado sus reglas y la sociedad tiene que estar preparada para pensar todo nuevamente. Muchas tareas, incluso las de un abogado, serán reemplazadas por Inteligencia artificial en el futuro próximo. ¿Cómo nos preparamos para ello?

Victoria Chales

Victoria Chales

Según una encuesta de Gallup el 85% de los trabajadores en todo el mundo admite, cuando han sido preguntados anónimamente, que su trabajo no les satisface y no se sienten comprometidos ni identificados con el mismo. Lo que conocimos en otros tiempos donde la persona permanecía largas décadas en una misma empresa, hoy ya no existe para los más jóvenes.

En diálogo con MDZ Radio, Adrián Gilabert experto en transformación organizacional nos explica qué ha cambiado en el mercado laboral y como se comportará en el futuro.

"Si el trabajo no nos satisface tanto en lo material como en el desarrollo material es porque lo que significaba para nosotros el trabajo murió dentro nuestro". Así lo sentenció el autor del libro "El trabajo ha muerto" dónde hace una búsqueda profunda de las razones de por qué ya el trabajo no nos satisface.

"Ese mundo laboral que conociste, viejo, ya no existe"

Ese "trabajo para toda la vida" es una especie extinta. Las personas que ahora ya están jubiladas lo ven como una falta de voluntad o de cultura del trabajo en las generaciones más jóvenes. Incluso hablan de falta de compromiso. Lo  cierto es que el mundo ha cambiado notablemente su paradigma laboral y hoy difícilmente se vea alguien que ha pasado siquiera 20 años dentro de una misma empresa. "Con el advenimiento de Internet y las nuevas formas de pensar a finales de los 90, esa idea de que pasarías toda tu vida laboral en un mismo lugar se derrumbó en dos minutos".

El especialista señala que los cambios se han acelerado de tal manera que hemos visto la misma cantidad de modificaciones en los últimos veinte años que quizás "nuestros padres en toda una vida". De hecho estamos frente a la cuarta revolución industrial "en la que los seres humanos vamos a dejar de hacer las tareas repetitivas que es lo que venimos haciendo hace 150 años". Todas esas tareas serán reemplazadas por máquinas, tanto entendidas como robots o como algoritmos".

Para sobrevivir a estos tiempos, el foco ha de ser puesto en aquello que es estrictamente humano: la capacidad creadora que tenemos dormida después de hacer tantas tareas repetitivas. Si bien va a ser doloroso porque será difícil, hay que tener un poco de confianza porque vamos a tener que reinventarnos, re-educarnos.

Gilabert como consultor de empresas asegura que ha sido una dura tarea llegar a los oídos cerrados de muchas organizaciones que se resistieron a los cambios necesarios para seguir adelante. Aún cuando de transformación organizacional se viene hablando hace un buen tiempo, costó mucho convencerlos, comenta Gilabert. En cambio, hoy los altos mandos de las grandes compañías están ávidos por realizar cambios. Aunque vale destacar que no estaban preparados para esta "nueva normalidad" que aceleró todos los procesos. El modelo de ambiente laboral que admite trabajar algunos días desde casa o que incorporan regímenes por objetivo o incluso suman mesas de juego al mobiliario son sólo una parte más superficial de la verdadera revolución que proponen estos tiempos.

Antes de que esta pandemia inundara nuestras vidas, Gilabert reconoce haber escuchado un sinfín de veces decir "yo no doy más", "estoy super saturado de tareas, de cosas". Finalmente "la pandemia nos ha obligado a parar y es un espacio para que reflexionemos sobre si lo que estamos haciendo es conducente con los tiempos que estamos viviendo". Un ejemplo posible es pensarlo en el sector inmobiliario y analizar si los "inmuebles que se ofrecen están adaptados para que dos personas puedan realizar home office". Claramente no. Los hábitats también habrá que repensarlos ya que afirma Gilabert que estos cambios llegaron para quedarse.

Hace unos días atrás la empresa estadounidense We work que ofrece espacios compartidos para trabajar anunció que reducía sus oficinas en Buenos aires. La modalidad co-working se ha visto suspendida por la pandemia. Sin embargo, según el especialista en transformación organizacional, tienen aún una gran oportunidad. La recomendación no es que todo se realice de manera remota porque es necesario el contacto físico para los espacios de creación. Por lo tanto, la oportunidad estará dada por conservar los espacios compartidos para reuniones de equipo que trabajando de manera remota puedan juntarse para crear.

¿Cómo impactan estas transformaciones en la educación superior?

Los modelos universitarios como los conocemos hoy fueron pensados para la tercera revolución industrial. "Hoy el conocimiento está en la red, en Youtube, o en un curso que podés hacer online" por lo que a la educación vamos a tener que repensarla toda nuevamente. La idea de realizar una carrera de 5 o 6 años para luego especializarnos en algo que es una tarea que en el futuro ya no la haremos nosotros. Un ejemplo que puede parecer extraño pero ya sucede son los contratos societarios. "Hoy la inteligencia artificial está haciendo diez veces mejores contratos entre partes o acuerdos comerciales que los que redacta un abogado".

Por eso, en un futuro augura Adrián Gilabert conservaremos todo aquello que tenga estricta relación con lo humano como comprender al otro, improvisar o las tareas creativas. Será en los próximos años "una explosión del arte, pero ya no de aquellos que se dedican a esto exclusivamente, si no de todas las personas". Esto será una consecuencia positiva de que las tareas repetitivas que antes realizábamos nosotros, ahora las hagan las máquinas.

Escuchá la entrevista completa acá.

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