¡No lo compartas, abuela!: los mayores de 60 replican 7 veces más las fake news

¡No lo compartas, abuela!: los mayores de 60 replican 7 veces más las fake news

La desinformación es una epidemia que podemos detener. Un grupo de investigadores argentinos llamado Desconfío advierte que nuestros abuelos son más vulnerables a la información falsa y que es vital que avancemos en la "alfabetización digital" de nuestra sociedad para detener las fake news.

Victoria Chales

Victoria Chales

Quizá alguna vez abrió un portal online o la web de un diario de larga data y se preguntó si esa noticia era cierta. Tal vez no se lo preguntó porque le llegó por Whatsapp en un grupo que tiene con sus compañeros de la secundaria. Entonces lo reenvió a otro grupo o algún amigo que encontraría algo de interés en el asunto. ¿Y si no era cierto lo que contenía esa noticia? Las fake news circulan fácil y estratégicamente entre personas que muy bien intencionadas comparten ese material.

Una crisis como la que estamos viviendo es un gran caldo de cultivo para quienes a través de información engañosa manipulan la opinión pública hacia un objetivo determinado, casi siempre comercial o político. No es suficiente con la declaración de la Organización Mundial de la Salud (OMS) que estableció que la sobreabundancia de información falsa o engañosa y su rápida propagación (como la de COVID-19) entre medios y personas es infodemia. Advirtió que es tan peligrosa como el coronavirus por el nivel de pánico y angustia que genera en la sociedad.

Para la infodemia no habrá vacuna, pero si "inmunidad de rebaño". En otras palabras, podemos detener la circulación de estos contenidos con el sólo hábito de consumir canales oficiales, verificar la información antes de reenviar, es decir, no "comprar" por más verosímil que sea.

La Infodemia en Argentina: 9 de cada 10 accede a noticias en medios digitales

Cada vez necesitamos más y más información. La velocidad a la que debe producirse el volumen necesario de material para participar de una voraz competencia por la atención de las personas, redunda muchas veces en la generación de contenidos falsos, engañosos o simplemente de mala calidad. Si a esto, le sumamos la capacidad de distribución que potencian los usuarios que publican y comparten en sus redes, el fenómeno es imparable.

En Argentina se creó un espacio de investigación especialmente abocado a estudiar la desinformación. El proyecto Desconfío, fundado por Adrián Pino, analiza los detalles, las formas y los usos que esta manipulación de la realidad genera en las personas desde hace dos años.

El éxito de las fake news se basa  en cómo construyen verosimilitud a partir de apelaciones a la emotividad con frases impactantes que buscan provocar todo tipo de emociones. Según señalaron desde Desconfío, las noticias falsas más frecuentes durante el Coronavirus han sido las relacionadas con teorías conspirativas sobre el origen, las formas del contagio o transmisión del virus, supuestas curas o tratamientos y, finalmente, falsas medidas o alcances distintos a los dispuestos por los gobiernos.

En un estudio del Instituto Reuters de la Universidad de Oxford se estudió las fuentes elegidas para informarse sobre coronavirus en seis países: Argentina, Reino Unido, EEUU, España, Corea del Sur y Alemania. En los resultados se pudo ver que en nuestro país la TV sigue liderando la atención con un 77% y que entre los países consultados, Facebook y Twitter llegaron entre nuestra población a un 78% sobre otras plataformas.

¡No lo compartas, abuela!

Desde Desconfío se está realizando una potente investigación de campo para analizar en detalle el funcionamiento de Whatsapp como canal de distribución de información falsa. Este estudio se lleva a cabo con apoyo de la Embajada de Estados Unidos y de la Asociación de Entidades Periodísticas de Argentina (ADEPA) y apunta a alertar sobre las consecuencias de la desinformación en esta población adulta y a aportar herramientas para poder combatirla.

En comunicación con MDZ Radio, Adrián Pino nos cuenta que uno de los inconvenientes principales para que los usuarios puedan detectar por sí mismos la información falsa tiene que ver con una "alfabetización digital básica a partir de la cual hacerse ciertas preguntas antes de compartir un contenido". Esta situación se agrava entre las personas de más de 60 años que según un estudio de la Universidad de Princeton publicado recientemente, los adultos mayores tienen más probabilidades de compartir noticias falsas. En un claro aumento de usuarios hombres y mujeres de más de 65 años en Facebook, observaron que los más adultos compartieron más del doble de artículos de noticias falsas que el grupo de edad más próximo (de 45 a 65 años), y casi siete veces más que el grupo de edad más joven (18 a 29). "No lo hacen por voluntad, si no por desconocimiento", agrega Pino sobre la investigación en marcha desde Mayo para entender el fenómeno de la desinformación en el grupo de usuarios mayores de 60 años que buscan, consumen y comparten noticias en WhatsApp en el país. 

Escuchá la nota completa acá

 

Temas

¿Querés recibir notificaciones de alertas?