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¿Qué ponemos en juego al elegir nuestra ropa?

La elección de nuestra ropa refleja una porción de personalidad y nos permite ser parte de distintos grupos o segmentos dentro de la sociedad. La dicotomía se presenta cuando nos preguntamos si en verdad es nuestra propia decisión o estamos condicionados por el medio que nos rodea.

¿La respuesta?, en la nota.

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ÁNGELES ÁLVAREZ MUÑOZ

¿Qué ponemos en juego al elegir nuestra ropa?

¿Qué ponemos en juego al elegir nuestra ropa?

Según la definición del Diccionario Oxford, ropa es el “nombre genérico de cualquier pieza de tela confeccionada que viste a una persona, un objeto o un lugar”. Es decir que, literalmente, es una pieza de tela. Pero sabemos que en nuestra sociedad no es algo tan simple. Todos los días nos levantamos y la pregunta existencial que primero aparece en nuestra cabeza es: ¿qué me pongo?

Muchos elegirán según su comodidad, otros por obligaciones laborales y algunos por gusto. Salimos a la calle y vemos que cada persona viste de manera distinta, aunque son pocos los que se distinguen por un estilo especial.

En Mendoza, arriesgarse a mostrar una estética diferente es todo un desafío, por el hecho de que somos una sociedad que se rige por los cánones de las tendencias masivas. Todas las vidrieras ofrecen casi lo mismo y los colores o formas pasan de moda de un día al otro. Esto genera una especie de escasez en estilo personal, y la ropa se convierte en un uniforme más que en una elección.

Casi todas las vidrieras ofrecen las mismas tendencias en Mendoza

Para ahondar en este tema, que tiene raíces sociales, entrevistamos a Leandro Hidalgo que es sociólogo, y nos contó que “lo que nos ponemos es un símbolo ligado al valor del cambio. Como una jerarquía de estatus. Lo que representa esa elección en el imaginario de los demás y en la fantasía de uno”. Lo que quiere decir el especialista es que todos nos vestimos de acorde a lo que los demás esperan ver, o sea, que esa imagen mental del afuera, repercute en nosotros y también nos hace dudar a la hora de elegir algo que no cuadre con esa imagen.

“Hay una obsesión por la apariencia, por la mirada del otro, por pertenecer a un cierto universo de clase”.

Además, resaltó el hecho de que “el vestuario de alguien debe narrar su historia. Es obvio que la ropa comunica, que nos dice algo, un sentido”, aunque subraya que “no existe un yo, un nosotros fuera de algo corrido de una estructura, de un tiempo social, de una cantidad de factores que nos sujetan a determinadas formas personales”. En pocas palabras, no existe una decisión totalmente individual a la hora de elegir, porque es imposible desligar a la persona de su entorno social y de su propia historia.

'Es obvio que la ropa comunica, que nos dice algo'.

¿El problema? “Los medios nos hacen jugar a la libertad mientras entramos mansamente a los mecanismos mercantiles y de consumo. Ahora, el mandato es justamente el fortalecimiento de ese “sí mismo”, pero digamos que vendría siendo lo que las pautas de hoy mandan a decir, a creer y a hacer”.

El diseño y las redes, ¿también nos influencian?

Es un tanto difícil hablar de este tema sin concebir a los diseñadores de indumentaria, que son los primeros dentro de la cadena que marcan la tendencia de cada temporada. Vale Simón, creadora de la firma Blac Le Cat, dio su opinión sobre si verdaderamente piensa que los diseñadores condicionan a la sociedad: “Los diseñadores proponen y la gente si se identifica, accede. No creo que el consumidor sea fácil de persuadir, viste lo que siente vestir, sea un mandato que recae en la persona o una elección libre”.

“El mercado quiere venderte lo que tiene para ofrecer, y va a direccionarte en ese sentido. Igualmente creo que el consumidor hace una elección, no es obligado, si le satisface accede”.

También, afirmó que para ella la ropa “es un lenguaje”. “Lo que vestimos habla de nuestras elecciones, de nuestro modo de vida, de nuestras afinidades, del tiempo que le dedicamos a vestirnos, del cuidado personal”. Aunque remarca que siempre estaremos condicionados “por un contexto histórico, cultural, social” y, que específicamente en la Argentina, “el rol del machismo es muy fuerte” y se refleja en el hecho de que “mientras menos atención al detalle le de el hombre, más macho es, y las mujeres solo quieren enseñar el cuerpo, que es una consecuencia del machismo también”.

Por último, dio un consejo de estilo muy simple para que todos pongamos en práctica: “Creo que lo principal es sentirse cómodo, porque cuando no lo estamos se nota cierta tensión que no es agradable de ver”.

'La ropa es un lenguaje. Habla de nuestras elecciones, nuestra afinidades'.

Dentro de este mundo de la moda, hoy se imponen las influencers, personas que cuenta con cierta credibilidad sobre un tema concreto y son seguidos por miles de personas. Dentro de Mendoza, se destaca Cassandra Valdés, una trendsetter chilena que se afincó en la provincia y es un éxito en redes. MDZ Femme charló con ella sobre estilo y expresó que se considera una “persona libre, por lo tanto muy pocas veces me sentí condicionada por la sociedad”.

Al preguntar sobre cómo ve a la sociedad remarcó que “un porcentaje de individuos, están dejando los prejuicios de lado y están mostrando su individualidad como también dejando ser a los demás”

El interrogante más picante fue por qué es más común ver en otros países que las personas vistan de la manera que quieran y en Mendoza es tan difícil hacerlo, a lo que Cassandra respondió: “Mendoza es una provincia cerrada, pero no puedo entender por qué es así. Creo que no podemos ver diferentes estilos, y sí tendencias que se repiten de manera excesiva en las calles".

Frente a esta nueva sociedad que rompe con las estructuras tradicionales y le hace frente a lo antiguo, la pregunta que se hace es: ¿y el futuro qué nos depara?

“Quiero creer que vamos en camino a una sociedad libre. El inconformismo de los que no queremos vivir limitados está ganando. Es sólo cuestión de abrir los ojos y mirar hacia afuera”.

“Los muros se van a caer. Nada avanza si se limita”.

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