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¿Por qué las dietas no funcionan?

Hoy vamos a hablar puntualmente sobre las dietas, aquellas que realizamos toda la vida para bajar de peso, pero que vemos que no funcionan, porque no las aguantamos, porque tenemos hambre y porque nos aleja de nuestra vida social.

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María Agustina Murcho

¿Por qué las dietas no funcionan?

¿Por qué las dietas no funcionan?

¿Qué pasa cuando uno empieza a privarse de comer rico, a eliminar hidratos de carbono (papa, batata, choclo, pastas, legumbres, granos) y a hacer ejercicio físico en exceso? Bajamos de peso, ¡obvio! ¿Pero qué es lo que estamos bajando? Agua y masa muscular. Al no consumir la cantidad suficiente de hidratos de carbono (fuente de energía) el cuerpo empieza a consumirse. Va a eliminar muy poca grasa y en su mayoría va a eliminar masa muscular, por eso cuando estamos a dieta bajamos tan rápido pero estamos "blanditos" y poco tonificados.

Bajamos rápido porque el musculo se pierde rápido, y al terminar la dieta subimos rápido porque la grasa se gana rápido (efecto rebote).

También al perder masa muscular, baja el gasto energético, es decir, el metabolismo se va enlentecimiento. A mayor cantidad de masa muscular, más energía o calorías quemamos en reposo. Otras consecuencias de la falta de hidratos de carbono son los mareos, la irritabilidad, los dolores de cabeza, temblores, hambre constante, aislamiento (no ir a eventos sociales o aislarse llevando un tupper), miedo a volver a consumir este tipo de macronutriente.

No solo estas son las consecuencias de las dietas, sino que de tanta restricción, es muy probable que se desencadene un descontrol alimentario posterior, es decir: al terminar la dieta o al cortarla por no poder sostenerla, comenzar a tener atracones de todo lo prohibido, y ahí es donde la persona se cree "adicta" a la comida, lo cual no es así. Eso sucede por el "NO" constante al cerebro, sucede por la perdida de placer durante el tiempo que se estuvo dietando.

Nosotros tenemos una hormona llamada "dopamina" que es la hormona del placer. Al hacer dieta, el placer por la comida es inexistente, y cuando tenemos en frente eso que nos gusta y nos genera placer, la dopamina se activa. Cuando comemos el primer bocado, se dispara enormemente, y el placer es mayor aun todavía, entonces no podemos parar y comemos con culpa. Comemos con culpa porque nos dijeron que eso está mal, y por un lado disfrutamos porque es placentero, pero por el otro nos estamos odiando por no haber aguantado y haber transgredido, que en realidad, comer algo que nos gusta jamás es transgredir.

¿Qué sucede cuando tuvimos el atracón y la culpa? Volvemos a realizar otra dieta, y así nos metemos en un circulo vicioso. El famoso "atracón-dieta-atracón". No solamente nos sucede todo esto sino que también nos deprimimos por la perdida de placer y el aislamiento.

Porque la comida además de ser fuente de nutrientes, tiene el poder de generarnos placer.

Otra cosa súper importante, es saber que el hacer dieta es un disparador de trastornos alimentarios en personas vulnerables. Muchísima gente con anorexia,  bulimia, trastorno por atracón, etc. han desarrollado su trastorno a partir de una dieta. Al ver que comienzan a adelgazar empiezan a sentirse poderosos, empiezan a poder controlar lo que comen y sienten más fuerzas, entonces comen aún menos, desarrollando una anorexia o una bulimia (al descontrolarse, viene el atracón y la purga). Los TCA son de origen psicológico, pero siempre hay un disparador, y la dieta es uno.

Entonces, ¿cuál es la clave para bajar de peso y/o mantenerse? Cambiar hábitos. Ver cómo estamos comiendo, cantidades, calidad de comida, si comemos las suficientes verduras y frutas, si hacemos ejercicio, si comemos por emociones (ya lo hablare en otra nota), si estamos privándonos de lo que nos gusta y tenemos comilonas o atracones. 

Sepan que mientras la mayor parte de nuestra alimentación sea sana y acorde a nuestros requerimientos, no sucederá nada si cuando vamos a un cumpleaños comemos algo "diferente", o si queremos tomarnos un helado. Pero la clave es no pensar que ese helado te arruino todo y por eso "seguís arruinando", porque eso nos hace mal.

Además hay que saber que la certeza baja el deseo (frase Katz), es decir: si sé que puedo comerlo, no voy a desearlo todo el tiempo. Ahora bien, si legalizo los alimentos, los hice cotidianos y aún así no puedo parar de comer, hay que pensar en hambre emocional, lo cual se trata con psicológos y nutricionistas especializados, y no que acentuén el cuadro.

Nutrición A.G.

Maria Agustina Murcho

Licenciada en Nutricion en la provincia de Buenos Aires (M.N 7888/M.P 3196)

Capacitada con la Dra. Monica Katz, con el abordaje "No Dieta".

Especialista en Trastornos de la Conducta Alimentaria (TCA). 

Temas
  • belleza y salud