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Todos podemos comunicar el vino argentino

Todos los que estamos envueltos en la comunicación del vino buscamos que más gente se sume y lo disfrute. Faltan espacios en medios masivos para llegar al consumidor.
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Alejandro Iglesias

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 Hay una cuestión que creo clave antes de poder decir si la comunicación del vino esta bien o mal hecha: la caída en el consumo es una tendencia global.

Ahora bien, el mundo del vino reaccionó tarde a estos cambios de hábitos y sus competidores directos sacaron ventaja de eso. Se instaló la idea de que se consumía menos pero mejor y la clave es comprender por qué se consume menos. Mientras, las cervezas y soft drinks invierten en comunicación de manera sostenida no solo cuando los números son adversos, y al mínimo descenso de consumo aplican planes de comunicación o adaptan sus productos en precio o presentación. Esto el consumidor lo nota y valora.

Hoy podemos decir que fue un error posicionar al vino como producto aspiracional con campañas que lo vincularon al lujo y situaciones exclusivas. El consumidor dejó de ver al vino como un producto cotidiano porque la misma industria se lo mostraba así. El resto de las bebidas hacen foco en la mesa familiar, reuniones con amigos y situaciones cotidianas. Debemos volver a mostrar que el vino es cotidianidad y una bebida accesible. A fin de cuentas el vino es más barato en términos reales, además del lujo más barato que te podes dar si lo comparas con cualquier producto o experiencia. Este es otro atributo que se debería incorporar a la comunicación.

Estamos en un momento con comunicadores para todos, para cada consumidor. Periodistas especializados, sommeliers, críticos profesionales, aficionados, bloggeros, influencers en redes sociales y seguro me olvido algunos. Cada uno de ellos le habla a un público específico. Además las redes sociales suman muchísimo a la promoción del vino ya que permiten campañas aun para los que menos recursos tienen. Aquí una buena idea disparada a tiempo puede empatar a una campaña tradicional. A mi entender están dadas las condiciones para que la comunicación del vino sea la primera herramienta para reposicionar su consumo.

Pero cuando leo que el consumo cae por que hablamos de terroir o decanters me parece disparatado. Todos los que estamos envueltos en la comunicación del vino buscamos que más gente se sume pero quizás en Argentina el público es pequeño para la escala del negocio. Creo que faltan espacios en medios masivos para llegar al consumidor. Por ejemplo, que exista un suplemento exclusivo de vinos con recomendaciones, coyuntura y actualidad en un periódico me parece muy importante, más si es en la principal provincia vitivinícola. Ojala en cada provincia exista al menos uno mensual.

Estoy convencido de que el consumidor puede aprovechar mucho lo que hacemos ante tanta variedad de etiquetas, segmentos de precios, etc. Eso si: antes debe afrontar el desafío, comprender a qué comunicador seguir, y saber cuál le habla a él y resuelve su principal necesidad: qué vino beber.


NOTA DE REDACCIÓN: Las opiniones vertidas en esta columna de opinión son de exclusiva responsabilidad de quienes las emiten y no necesariamente representan el pensamiento de MDZ.

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