La música llora la muerte de Joao Gilberto, padre del bossa nova

En los últimos diez años, ese ícono del bossa nova, João Gilberto, fue perdiendo espacio para un personaje complejo. El diario O Globo señaló que "la decadencia física, los problemas familiares, los problemas de dinero, los contratos mal hechos, finalmente, un conjunto de episodios serios terminó sonando más fuerte que el talento de un artista tan grande".

Redacción MDZ

Responsable de una revolución en la forma de cantar y tocar la guitarra que cambió todo en la música brasileña, João Gilberto murió este sábado 6 a la edad de 88 años. La causa de la muerte aún no ha sido revelada. Deja tres hijos, João Marcelo, Bebel y Luisa.

En los últimos diez años, ese ícono del bossa nova, João Gilberto, fue perdiendo espacio para un personaje complejo. El diario O Globo señaló que "la decadencia física, los problemas familiares, los problemas de dinero, los contratos mal hechos, finalmente, un conjunto de episodios serios terminó sonando más fuerte que el talento de un artista tan grande".

Joaco Gilberto en Acción.

Gracias a él, la bossa nova se consolidó y la música brasileña abrió las puertas para conquistar su lugar en el mundo. La brillante generación de Caetano Veloso, Gilberto Gil y Chico Buarque no habrían llegado tan lejos si no fuera por la inspiración de "Chega de saudade", un disco que João lanzó en 1958. Hay muchos capítulos en esta historia. Primero, el adolescente que cantó cosas de la radio en el altavoz de la Plaza de la Matriz en su ciudad, Juazeiro (Bahía). Luego el joven que fue a Salvador soñando con ser profesional.Luego el viaje a Río como cantante del grupo vocal Garotos da Lua. No funcionó. Fue despedido por no cumplir con sus compromisos, lo intentó de otras maneras, grabó un álbum que no sucedió, incluso participó en el show de Carlos Machado, pasó por cosas malas en Río, sin hogar, sin trabajo, sin perspectiva. El cantante de esta fase es fanático de Orlando Silva, intenta cantar como él, pero falla.

De 1955 a 1957, ya no se mencionaba a Joao Gilberto en Río que lo había rechazado. Son sus dos años en Porto Alegre, Diamantina y, por menos tiempo, en la casa de sus padres en Juazeiro. Cuando regresa a Río, es otro hombre, otro artista.

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