The handmaid's tale: por qué mirar la serie que ganó todo

Una sociedad distópica en la que se controla totalmente a las mujeres es el escenario para una producción impactante y extremadamente actual.
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Francisco Pérez Osán

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Nunca piensen "eso no puede pasar acá"

Margaret Atwood - El cuento de la criada

Hubo muchas razones para que The handmaid's tale fuera ampliamente considerada la mejor serie del 2017. Desde el material en el que se basó -la novela homónima de Margaret Atwood-, pasando por las actuaciones y el nivel de producción en general, hasta llegar al momento social que se produjo por los escándalos de abuso en Hollywood y en el mundo.

La historia de una mujer que es despojada de todo para vivir como una sirvienta en una realidad distópica toca demasiados temas que son dolorosamente actuales. El gancho es el retrato de un sociedad teocrática y patriarcal en un occidente que parece -en la realidad- haber dejado de considerar la posibilidad de que surja una forma de gobierno como esa. "Nunca piensen que eso nunca puede pasar acá", dice June, la protagonista, en uno de sus tantos monólogos, en lo que suena ahora como una advertencia retroactiva sobre Donald Trump.

Elisabeth Moss ofrece una actuación magistral que ya le valió varios premios, entre los que se destaca el Emmy que consiguió hace pocas semanas. Su interpretación de June/Offred no tiene fisuras, y logra capturar la lucha interna de una persona a la que intentan controlar, pero que mantiene viva la esperanza de liberarse.

Su trabajo es ser una criada: en un mundo donde la tasa de natalidad bajó drásticamente, las mujeres fértiles acusadas de algún pecado -que puede ir desde haberse drogado hasta haber cometido alguna infidelidad- son entrenadas y obligadas a gestar los hijos de las familias más poderosas, las que participaron de manera directa en la caída de los Estados Unidos y la creación de la República de Gilead.

La trama detrás del movimiento ultraconservador que terminó en el gobierno autoritario que hoy gobierna Gilead es otro de los puntos más interesantes: cómo personas perfectamente normales llegaron a transformar al Estados Unidos actual en una sociedad sacada del siglo XIX cuya finalidad -queda claro con el paso del tiempo- parece ser exclusivamente la opresión de la mujer. Atwood primero, y después el creador de la serie Bruce Miller, no ahorran detalles a la hora de demostrar qué tan estricto es el control ejercido: las mujeres no controlan su cuerpo, no pueden tener propiedades a su nombre ni cuenta bancaria, no pueden leer y es raro que hablen en público.

Las criadas ni siquiera pueden mantener su nombre, y son "bautizadas" según el nombre del dueño de la casa en la que se encuentran. Offred ("of Fred", es decir, "de Fred") es el nombre que le toca a June, y el que le tocó a la criada que trabajó en esa casa, la de Fred Waterford, antes que ella.

Los 10 capítulos que componen la primera temporada son, en gran parte, descorazonadores. El contraste entre lo que era y lo que es termina siendo brutal, y es difícil para el espectador acostumbrarse al nuevo orden. Todo esto es un logro, ya que no es fácil trasmitir con tanta claridad y de manera tan vívida una situación tan diferente a todas las vividas por el público.

En abril Hulu estrenará la segunda temporada de The handmaid's tale. Hasta ahora no se sabe mucho de la trama, ya que la historia que se cuenta en el libro ya fue contada en su totalidad. A pesar de esto el creador de la serie indicó que el trabajar con Atwood al lado hace que no parezca que se está alejando del material original. Por ahora, sólo queda mirar los escuetos avances que fueron presentados.