Altered carbon: vida eterna en clave cyberpunk

La nueva serie de Netflix lo tiene todo, pero puede ser difícil de seguir. Por qué hay que darle una oportunidad a esta superproducción.
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Francisco Pérez Osán

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Altered carbon: vida eterna en clave cyberpunk

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Altered carbon: vida eterna en clave cyberpunk(static.dnaindia.com)

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Altered carbon: vida eterna en clave cyberpunk

Altered carbon: vida eterna en clave cyberpunk

 Vivir para siempre es uno de los sueños que la humanidad mantiene desde los comienzos de la historia. Durante siglos se consideró algo imposible o sólo alcanzable mediante magia o el favor divino, pero ahora la tecnología hace pensar que puede llegar a ser posible en un futuro no tan lejano. En Altered Carbon (Carbono alterado), la nueva serie de Netflix, la vida eterna ya es una realidad, y no es la mejor realidad posible.

Es el año 2348 y la expansión de la humanidad por el cosmos llevó al descubrimiento de tecnologías inimaginables. La más revolucionaria fue la "pila", una pequeño disco en el que se puede descargar la conciencia y que permite que las personas cambien su "funda", es decir, sus cuerpos, a voluntad.

Así, quienes más dinero poseen son capaces de seguir comprando fundas, o directamente crear clones de su persona, y vivir para siempre, aumentando su riqueza y su poder. No hace falta decir que ese futuro distópico está dirigido por estas personas, conocidas como "mats" -una abreviación de Matusalém, el personaje bíblico que vivió 900 años-, quienes no están sujetas a ninguna ley.

Basada en un libro publicado en el 2002 por Richard K. Morgan, Altered Carbon arranca cuando despiertan al Enviado Takeshi Kovacs (Joel Kinnaman), un supersoldado que formó parte de una revolución que intentó frenar a los mats 250 años en el pasado. Irónicamente, es uno de estos personajes el que lo despierta para resolver su propio asesinato.

Es tan complejo como suena. La serie no se toma mucho tiempo en explicar este extraño mundo en el que la muerte es cosa del pasado. Desde que Kovacs se despierta hasta que entra en acción sólo pasan instantes, y es poco lo que el espectador puede deducir en un principio. Con capítulos de una hora, sobra tiempo para conocer en más detalle el vasto universo creado por Morgan, pero el paso de los capítulos sólo consigue agregar complejidad, lo que hace que, por momentos, la sobreabundancia de información cree bastante confusión.

A saber, además de los mats, las pilas y las fundas en este mundo futuro hay un uso cotidiano de la realidad virtual, inteligencias artificiales avanzadas, manipulación genética más o menos descontrolada, implantes tecnológicos, viajes interplanetarios, "teletransportación" casi instantánea de conciencias, sectas religiosas, violencia por doquier y abundantes perversiones.

No hace falta decir que el libro se encuentra del género ciberpunk, que muestra el lado más oscuro de la tecnología, y los efectos que su uso tienen sobre los cuerpos y las mentes de las personas. Altered Carbon no tiene problemas en mostrar la violencia extrema en la que cayó la sociedad, así como tampoco oculta las desviaciones sexuales que son habituales tanto para los mats como para los ciudadanos comunes o los planteos filosóficos que devienen de esa nueva "vida eterna".

Mezcla de Blade Runner y Westworld, la serie comienza con el tono de una novela negra, con un soldado devenido en detective que no duda en usar la violencia para avanzar en su investigación. Con el paso de los capítulos la trama se profundiza y se detiene en hechos de la revolución pasada, en los adeptos del neocatolicismo -una religión que intenta eliminar la vida eterna-, y en los problemas del propio Kovacs con la compañera que la suerte le puso al lado, la policía Kristin Ortega (Martha Higareda).

El paso de una cosa a la otra es bastante difícil de digerir, y se notó en los ránkings. Una consultora privada asegura -Netflix lo niega- que sólo 1 de cada 5 personas que comenzaron a ver la serie llegó al capítulo final. En nuestra opinión, es una lástima. A pesar de su complejidad, Altered Carbon es una superproducción que no escatima en acción y entretenimiento. Sí, los cambios en los personajes -sobre todo en Kovacs- pueden resultar hasta sorprendentes, pero la historia es sólida y el universo que presenta es uno de los más interesantes de la ciencia ficción de los últimos años.

En una época en la que los capítulos y las temporadas son cada vez más cortas, sacar una serie de 10 horas es una apuesta arriesgada. Para los fanáticos del género es imperdible, y todos los demás deberían darle una oportunidad.