MDZ spoilea el Oscar: las ganadoras y las posibles sorpresas

MDZ spoilea el Oscar: las ganadoras y las posibles sorpresas

En esta nota, un recorrido por lo que podría pasar esta noche en los rubros más destacados del máximo galardón de la industria de Hollywood. A pesar de que hay premios que se consideran cantados de antemano, siempre hay lugar para el volantazo más inesperado.

Laureano Manson

Laureano Manson

En primer lugar, después de unos cuantos años, lo primero que hay que destacar de esta 92ª edición de los premios Oscar es el buen nivel de las aspirantes al galardón de Mejor película. Exceptuando Historia de un matrimonio, sobrevaluado embutido de televisión qualité que poco y nada tiene que ver con el lenguaje cinematográfico, el resto de las candidatas están a la altura de lo que proponen, y en alguno casos (Guasón, sobre todo), logran superar las más consabidas fórmulas del cine de Hollywood de estos tiempos.

Entrando de lleno en las arenas del spoiler de lo que muy probablemente sucederá esta noche en el Teatro Dolby de la ciudad de Los Ángeles, cabe aclarar que la Academia en varias oportunidades ha propinado una contundente sorpresa sobre premios que parecían "cantados". De todas formas, aquí vamos.

Ganará el Ocar a Mejor película: 1917. El film de Sam Mendes viene de cosechar galardones en ceremonias previas como las de los Globos de Oro y los BAFTA, además ha conquistado el triunfo en premiaciones de distintos sindicatos. Este relato bélico de ribetes épicos tiene dos componentes que son muy del gusto de votantes de la Academia: alude a un tema histórico (Primera Guerra Mundial), con la consabida cuota de proeza heroica; y ostenta un cuidado virtuosismo formal al simular estar rodada en un solo plano secuencia.

Deberían ganar: Guasón. La película que se llevó el premio principal en el Festival de Venecia constituye la más entusiasta anomalía de Hollywood cosecha 2019. La propuesta no solo subvierte los paradigmas de los tanques de superhéroes y villanos, sino que funciona como una fuerte antítesis de todo lo que la gran industria suele despachar. Un film crítico, ultraviolento, catártico, oscuro e hipnótico. Parasite también cuenta con todos los avales necesarios para llevarse la estatuilla, pero tiene en contra el hecho de que hasta el momento la Academia no le haya dado su galardón máximo a una película totalmente ajena a Hollywood.

Puede dar la sorpresa: Había una vez... en Hollywood. Ningún título dirigido por Quentin Tarantino se ha llevado la estatuilla a Mejor película, y este homenaje del legendario realizador al más variopinto cine que reinó en la gran industria a en los años '60 podría saldar la cuenta pendiente. De todas formas, el hecho de que se trate de una apuesta que puede ser vista por todos, pero solo ser profundamente disfrutada por el núcleo duro de seguidores de Tarantino la vuelve la candidata más esquiva, por su carácter extremadamente cinéfilo y elitista. 

Ganará el Ocar a Mejor director: Sam Mendes. Más allá de que en varias ocasiones no hayan coincidido el galardón a Mejor película con el que distingue a su realizador, en esta oportunidad el británico podría cosechar su segundo premio tras veinte años de diferencia con el que se llevó por Belleza americana. Mendes ha sido capaz de capitanear con eficacia dos entregas de la saga 007 (Spectre y Skyfall), y cuenta en su haber con títulos ganadores de trofeos en varios certámenes. Entre sus films más destacados, se encuentran Camino a la perdición y Solo un sueño.

Debería ganar: Todd Phillips. El magistral trabajo de puesta y dirección de actores del realizador de Joker es indiscutible, pero a los votantes les encanta hacerle pagar derecho de piso a cineastas que provienen de sagas populares no tan aclamadas por la crítica como ¿Qué pasó ayer?. El año pasado por ejemplo, Green Book se llevó el Oscar a Mejor película, y su director (Peter Farrelly), ni siquiera estuvo nominado. La Academia probablemente le dio la espalda por tener sus orígenes en la comedia escatológica con exponentes como Tonto y re tonto y Loco por Mary. A su vez, que en 2019 el galardón haya quedado en manos de Alfonso Cuarón por Roma, ratifica la preferencia de premiar directores solemnes y a menudo sobrevaluados. 

Pueden dar la sorpresa: Quentin Tarantino, que hasta el momento no ha conquistado ningún Oscar en el rubro Mejor director, y Bong Joon-ho por la aclamadísima Parasite. Martin Scorsese ya ganó por Los infiltrados y esta vez El irlandés parece destinada a irse con las manos casi vacías. La Academia seguramente persistirá en su postura de mantener a raya las propuestas de Netflix.

Ganará el Oscar a Mejor actriz protagónica: Reneé Zellweger por Judy. Más allá de la pila de premios que acumula la artista por este rol, su performance coincide con dos condimentos irresistibles para los votantes: interpreta a un personaje real (la legendaria Judy Garland), y ofrece un "tour de force" tan sentido como físico.

Debería ganar: Charlize Theron por su exquisita labor en El escándalo, sin embargo ella ya cuenta con un premio a Mejor actriz protagónica por Monster, mientras Zellweger solo ha ganado el de Mejor actriz de reparto por Regreso a Cold Mountain.

Pueden dar la sorpresa: Cynthia Erivo por Harriet, lo que le aportaría la cuota de color al tan frecuente Oscar "tan blanco"; o Saoirse Ronan por Mujercitas, para otorgarle un galardón importante a una película con perspectiva de género, en medio de una premiación en la que los títulos en pugna por la estatuilla más importante está teñida de una cuestionable impronta machista, con roles femeninos puestos como telón de fondo y siempre en relación a los varones protagonistas de la historias (aspectos altamente comprobables en nominadas como 1917, Guasón, El irlandés y Había una vez... en Hollywood). Cabe destacar que la actuaciones de Erivo y Ronan se elevan por encima de lo políticamente correcto, y dan en la tecla justa de lo personajes que interpretan.

Ganará el Ocar a Mejor actor protagónico: Joaquin Phoenix. Al igual que Zellweger, el artista que encarna a Joker viene de cosechar una parva de premios por su contundente y catártica labor. Una vez más, estamos frente a una performance "bigger than life", un registro esmerado y ampuloso a la medida del paladar de la Academia.

Debería ganar: Antonio Banderas por su actuación cumbre en Dolor y gloria, un trabajo pleno de matices, con un resultado tan cercano como sensible. Merecería con creces el premio, pero quienes emiten su voto raramente se inclinan por interpretaciones construidas desde la sutileza y la contención.

En este rubro, no hay prácticamente margen de sorpresa. Leonardo DiCaprio ya ganó un galardón como actor protagónico hace pocos años, mientras que Adam Driver y Jonathan Pryce van como candidatos por películas de Netflix con trabajos solventes, pero que no logran rozar los niveles de excelencia de Phoenix o Banderas.

Ganará el Ocar a Mejor actriz de reparto: Laura Dern por Historia de un matrimonio. Su actuación es uno de lo pocos puntos de interés en este despropósito dirigido por Noah Baumbach. Un remedo de Woody Allen que es más un expediente que un film. Un relato que opta por la pereza de explicar, en lugar de desarollar los conflictos de sus personajes, y que no se priva de caer en los lugares más comunes de los films sobre divorcios. Sería el primer Oscar para Dern, tras dos nominaciones en roles de reparto y una como protagonista.

Debería ganar: Margot Robbie por El escándalo. Al igual que Charlize Theron en el mismo film, el trabajo de quien fue nominada al Oscar a Mejor actriz protagónica por Yo soy Tonya, es verdaderamente notable.

Puede dar la sorpresa: Florence Pugh por Mujercitas, aunque la Academia no es muy adepta a premiar la labor de artistas por su primera nominación al Oscar. 

Ganará el Oscar a Mejor actor de reparto: Brad Pitt. El eterno galán de Hollywood es el partenaire ideal de Leonardo DiCaprio en Había una vez... en Hollywood. Su trabajo es correcto, pero sin dudas está unos cuantos escalones debajo del de sus competidores en la misma categoría. El reconocimiento al popular actor viene a saldar una cuenta pendiente con su prolífera y ecléctica carrera, ya que nunca ha levantado un hombrecito dorado por sus interpretaciones. Paradójicamente, la performance más compleja y lograda en la filmografía de Pitt se dio también el año pasado con su superlativo rol protagónico en Ad Astra, film injustamente ninguneado en esta entrega del Oscar, con una sola candidatura (Mejor mezcla de sonido). 

Deberían ganar: todos los contrincantes de Brad Pitt, pero los cuatro (Al Pacino, Joe Pesci, Tom Hanks y Anthony Hopkins), ya han obtenido al menos un Oscar, Hanks de hecho tiene un par en su haber.

Puede dar la sorpresa: Joe Pesci. A pesar de que el actor se llevó un premio en esta mismo rubro en 1991 por Buenos muchachos, el enorme artista que se mantuvo alejado de las cámaras durante la última década merecería recibir un nuevo reconocimiento.

Ganará el Oscar a Mejor película internacional: Parasite. La dueña de la Palma de Oro en el Festival de Cannes y de decenas de premios en diversos certámenes lo tiene todo: suspenso vertiginoso, humor incómodo y violencia catártica. Concebida como una descarnada sátira social, la película del surcoreano Bong Joon-ho prácticamente tiene el galardón en sus manos.

Debería ganar: Dolor y gloria. La obra maestra de Pedro Almodóvar perdió en el último Festival de Cannes, justamente frente a Parasite. Sin embargo, si consideramos que los dos directores manejan marcas de estilo que se reiteran en sus respectivas películas, Almodóvar sin dudas es quien alcanzó el máximo grado de refinamiento de sus premisas con su más reciente opus. Bong Joon-ho por su parte, tiene una filmografía que se caracteriza por la mixtura de códigos genéricos cuyo punto cumbre puede encontrarse en The host.

En este rubro, no hay prácticamente margen de sorpresa. La única chance de que Dolor y gloria se lleve el galardón en este apartado radicaría en que la Academia practique un audaz volantazo y le brinde a Parasite el premio a Mejor película. Recordemos que el film de Corea del Sur compite en ambas categorías: Mejor película y Mejor película internacional. La chance de que Hollywood le otorgue su máximo galardón a una producción extranjera, sería verdaderamente una jugada histórica.

 

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