¿No es romántico?: dos comedias en ninguna

¿No es romántico?: dos comedias en ninguna

Con un pie en la parodia de la comedia romántica y otro en la historia de un romance basado en la aceptación personal, esta película que ha rankeado alto en Netflix, falla en cada una de sus apuestas.

Rebel Wilson interpreta en esta comedia que ha amasado millones de espectadores en Netflix a Natalie, una talentosa arquitecta que no ha logrado una plena aceptación de sí misma. De pequeña era una niña con sobrepeso fanática de Mujer bonita, y de adulta a pesar de ser una pieza clave en el estudio donde se desempeña, es tratada como cachiche por sus compañeros de trabajo.

La actriz protagónica, dueña de un innegable talento para la comedia física, destila en cada rol que interpreta un carisma irresistible. Sus participaciones en Damas en guerra, Ritmo perfecto y Cómo ser soltera; constituyen algunas de las muestras del potencial de Wilson como gran comediante. Y es ella quien carga sobre sus hombros el peso de un guión tan perezoso, anodino y repetitivo como el de ¿No es romántico?.

En medio de un asalto en un subte, la antiheroína de esta historia se golpea la cabeza y va a dar a un mundo de comedia romántica. A partir de ahí, todo es un festín de subrayado y dirección de arte ultra barroca. Las referencias a los clichés del género ya fueron enunciadas por la protagonista en un diálogo junto a su secretaria en el estudio de arquitectura. Por/si/nadie/sabe/nada/ sobre comedia romántica, esa charla sirve como preludio de todos los lugares comunes en que caerá Natalie. Desde la escena de cambio de look a través del montaje, que encima en esta película está sugerido pero no desarrollado con gracia, hasta el momento en que algún personaje corre para interrumpir una boda; todos los tips de la comedia romántica se van acumulando en este universo de exceso kitsch. Por/si/alguien/no/recuerda/ todos los clichés previamente enumerados, Natalie/los/va/enunciando/en/cada/escena. Es decir, no hay un verdadero juego de citas con la platea, sino un combo tan recargado y evidente que pierde todo efecto de comicidad.

Rebel Wilson y Liam Hemsworth en una idílica escena de "¿No es romántico?" que remite a "Mujer bonita"

Por supuesto, hay una que otra escena que funciona, como la del consabido momento karaoke que aparece en toda comedia romántica. Con el imbatible hit I wanna dance with somebody, de Whitney Houston, este divertimento alcanza un pequeño pico de brillo, que intenta replicar más tarde con menor fortuna en la puesta musical del single Express yourself de Madonna. También hay una simpática y frustrada instancia de sexo, con una cámara haciendo una panorámica hacia una cortina que vuela por una brisa para así no mostrar lo que sucede en la cama, todo un clásico dentro de la blancura de los films románticos que no permiten ni una pizca de erotismo. Si bien estos pasajes son eficaces, las mencionadas escenas musicales se estiran por demás y el gag de la cortina se repite más de la cuenta.

En términos de parodia de género, la película claramente no funciona. A su vez, cuando intenta calar en el romance entre Natalie y un compañero de trabajo (Adam Devine) a quien reencuentra en ese mundo paralelo de ficción en el que está atrapada, la cosa tampoco remonta. No hay fluidez ni química, sino puro empaste.

Hay comedias que son excelentes de principio a fin, y otras que logran salvarse por un par de excelentes escenas. ¿No es romántico? ni siquiera logra ingresar en el pelotón de la segunda categoría. Ustedes sabrán.

Isn't it romantic / Estados Unidos / 2019 / 89 minutos / Apta para todo público / Dirección: Todd Strauss-Schulsson / Con: Rebel Wilson, Liam Hemsworth, Adam Devine, Priyanka Chopra

El poster promocional con el que se difundió "¿No es romántico?" en las salas de cine en Estados Unidos. Fuera de su país de origen, la película aterrizó directamente en Netflix.

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