¿Cómo usar el layering?

¿Cómo usar el layering?

Ya lo hemos dicho, el layering es simplemente el arte de superponer capas de ropa, de hecho «layer» significa «capa» en inglés. También hablamos del layering a partir de dos capas de ropa visibles. El interés está no solamente en la cuestión visual, se trata de una técnica que permite añadir o retirar capas en función del tiempo.

Tener un buen look (o no) depende de infinitos factores, pero sobre todo depende de la capacidad que tengamos para transformar los puntos débiles en fortalezas. Y de eso trata precisamente el layering, el término anglosajón de moda para referirse a la superposición de capas en invierno. O, para ser más exactos, el arte de convertir la sucesión de capas en el elemento vertebrador de un look, por encima de su mera funcionalidad.

Seguí los siguientes consejos para logra esta tendencia:

El layering en función de la morfología

Si sos una persona alta y delgada, conviene prestar atención para equilibrar correctamente el espesor de las capas. No se pone una capa demasiado gruesas. Las personas más pequeñas y más corpulentas deben también tener cuidado. Se trata de pensar en un milhojas, y superponer capas finas.

1) Layering.

La prenda de partida

La prenda indispensable para un correcto layering es una remera blanca. Se trata de la base universal que se coloca por debajo del cardigan, una sobrecamisa (también llamada camisasco), una campera de denim o un blazer, etc. Si pensas que es algo demasiado sencillo, entonces se puede optar por un remera de cuello alto o una remera con botones o una tipo polo.

2) Layering.

Del claro al oscuro, de lo fino a lo grueso

Desde lo más cerca de la piel hacia el exterior, se superponen colores claros que van hacia el oscuro. La inversa es posible, pero más difícil. Lo mismo ocurre para la textura, primero se colocan las prendas suaves, y luego se superponen los materiales más gruesos hacia fuera.

3) Ruana.

El color de los monocromos

Ir todo de azul, todo de gris, pero con matices del más claro al más oscuro puede ser una opción para un layering rico y discreto. En cuanto los colores son idénticos, el juego de volúmenes es fundamental, y el layering ofrece cierto valor al outfit.

Monocromo.

Errores que se deben evitar

Conviene pensar que el layering comienza a partir de las dos capas. Si se pone el acento en los detalles, como dejar que el cuello o el puño, también se puede jugar con más capas. Entre tres o cuatro está bien. Más allá de cinco, se vuelve bastante complicado.

Estamos de acuerdo en mezclar estilos, pero conviene evitar una exagerada mezcla. Se trata de ser sutil y mantener una especie de hilo conductor en el estilo que se va a llevar. Lo ideal es que sean materiales coherentes, con un juego de gamas de colores.

Acorde a la tendencia.

Sumando muchas capas en la parte superior, y bastante gruesas, se corre el riesgo de crear demasiado volumen en la parte de arriba. Esto puede dar la impresión de que las piernas son minúsculas.

En conclusión...

Para ir vestido con un estilo layering es interesante mezclar diferentes tipos de prendas, pero sin perder la coherencia. Nunca superar el número de cinco capas, porque el objetivo es aportar riqueza a un estilo diferente, pero sin parecer un arcoiris.

También conviene pensar en los complementos como un fular, una corbata, una ruana, o algún accesorio como un colgante.

¿Te animás a llevar esta tendencia de invierno?

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