Aceptación: el primer paso hacía el equilibrio en las enfermedades crónicas

La salud es endeble, no es continua ni lineal, tiene altibajos, no es un bien asegurado, y en ocasiones puede tambalear, se puede perder, modificar, puede ser distinta y aún así, podemos seguir adelante, pero reconocer y aceptar que esa naturaleza, no es una tarea sencilla.

noelia giorlando

La aceptación.

Existen ciertas situaciones que escapan a nuestro control, tendemos a negar ciertas realidades, por más evidentes que sean, así pasa, por ejemplo: con el diagnóstico de enfermedades crónicas y especialmente aquellas que involucran cambios de hábitos alimentarios, necesarios para readaptarse a la nueva condición.

La aceptación no es fácil, ni es inmediata, pero si necesaria para reinventarse, en materia de nuevas conductas favorables y orientadas hacia el bienestar. Aceptar no es conformarse, es identificar los aspectos positivos y negativos de lo que nos toca, es entender que no podemos contra la marea, pero si podemos elegir surfear esas olas, o ahogarnos en el mar de la resistencia, de las quejas y del enojo.

Claramente es una pérdida, que requiere de un duelo íntimo y personal, tener en cuenta este proceso, que la persona debe atravesar, ayuda a acompañarlo adecuadamente y a comprender las recaídas en el marco de una respuesta defensiva, donde la persona pasa de estar enfermo a ser enfermo.

Aceptar la enfermedad es mirar hacia el futuro positivamente, con resiliencia, con victoria, es posicionarse en un lugar de predisposición al cambio inminente, entregándose a todo lo bueno que lo nuevo puede traer.

Cambiar la perspectiva, derrotar la manera de ver y vivir la enfermedad, es más importante que la enfermedad en sí misma, es una batalla más saludable, que nos orienta hacia el cambio de valores y al aprendizaje.

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