Seis errores que todos cometen al guardar un vino y que pueden arruinarlo

Seis errores que todos cometen al guardar un vino y que pueden arruinarlo

Seguramente alguno de estos seis tips -¡probablemente todos!- te servirán, pues descubrirás que, aunque te creas un "winelover", siempre se comenten errores que pueden degradar la calidad del producto. ¡A leer y aprender!

Federico Croce

Federico Croce

A pesar de que Mendoza es una de las Capitales internacionales del vino, y una de las regiones en donde la producción de este elixir es de suma calidad, seguimos cometiendo tremendas equivocaciones a la hora de guardar una botella, ya sea cerrada, para preservarla; o una vez que ha sido abierta, para terminarla otro día.

Muchos creemos que la cultura del vino ya está marcada a fuego en nuestra idiosincracia, y además nos sentimos "sabelotodos" en el tema, cometiendo errores garrafales que muchas veces nos han hecho desperdiciar un buen ejemplar y tirar el dinero.

Sobre todo en estos tiempos de dificultades económicas, desperdiciar "un vinazo" -que nos ha costado bastantes pesos- no es un buen plan. Por eso a continuación te detallamos seis errores... ¡que no debés cometer jamás!

Primer error: guardar la caja que recibimos al hacer la compra con las botellas adentro. La caja es un aislante, por lo cual en las estaciones de calor, esta forma de guardado hará que el vino sufra más temperatura que la ambiente, por lo cual seguramente ese vino durará menos.

Segundo error: dejar el vino guardado de pie, en forma vertical. ¡Nunca debemos hacerlo! Deben estar inclinados o en forma horizontal, pues el líquido debe tocar el corcho, pues si este se seca tiende a contraerse y agrietarse. Estas microfisuras dejan entrar el oxígeno y al contactarse este con bacterias y levaduras, se puede estropear el vino, o ponerse rancio.

Tercer error: meter los vinos en una heladera común para guardarlos. El frío mata muchos sabores, y si está guardado en frío intenso tardará mucho más en despertar y ofrecernos todo su potencial. Además ciertos componentes aromáticos van a precipitar y esto va a hacer que el vino pierda calidades por las cuales hemos pagado.

Cuarto error: no se debe guardar un vino abierto con el mismo corcho que tenía, pues ya está roto, agujereado... además tiene microorganismos de nuestras manos y la mesa, por lo menos. Lo mejor es tener otro tipo de tapón -como de goma, o caucho- para estos casos en que no nos hemos terminado la botella.

Quinto error: guardar las botellas acostadas, pero en las típicos botelleros decorativos en alto, cerca del techo de la cocina o un living. El calor tiende a ir hacia arriba, así que esos elementos pueden verse lindos pero son perjudiciales para el vino.

Sexto error: pensar que los vinos jóvenes no necesitan estar guardados en un lugar fresco y correcto, y los más elaborados o de crianza, sí. ¡Todos deben estar en un lugar óptimo, sin sol, y con una temperatura ambiente fresca y amable! De hecho, el vino joven no tiene la resistencia a las oxidaciones y a las cuestiones que pueden degradarlo; que sí las tiene en mayor medida un vino reserva o de barrica. 

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