¿Cada cuánto hay que cambiar las zapatillas de correr?

La vida útil del calzado deportivo es vital para eviar lesiones.  ¿Crees que puedes estirar tus zapatillas de correr unos meses más? 

Redacción LAP

Las zapatillas de correr constituyen un elemento corrector o compensador de determinadas alteraciones biomecánicas del pie. Y modifica, en caso de que contenga determinados elementos de contención o corrección, las características biomecánicas del mismo, y por tanto, la pisada o apoyos del sujeto. Es por esto que inciden en la importancia de elegir un calzado adecuado y tener en cuenta las lesiones previas por si fuera necesario adaptarlo con unas plantillas específicas.

Las zapatillas de running

Como norma general, las zapatillas de correr deben cambiarse aproximadamente cada 900 o 1.000 kilómetros. Aunque no podamos observar a simple vista que la zapatilla está desgastada en la suela, o incluso en la tela, cuando ya tiene un sobreuso cercano a los 1.000 km, la parte superior de la suela -que es de un material más blando fabricado para tener una correcta amortiguación- empieza a perder sus propiedades, se hace más fina y esto provoca que amortigüe mucho menos y aumente el riesgo de lesión.

Con el dato de los 1.000 km se refiere a las zapatillas de entrenamiento. Para las de competición (que son mucho más ligeras), la duración debería ser la mitad de km, e incluso algo menos.

Las zapatillas de trail running (específicas para correr por la montaña) pueden usarse hasta los 1.200 o 1.300 km, ya que suelen ser más rígidas.

LAs zapatillas de running

Pero también existe otro consejo que los aficionados al running deberían tener en cuenta para alargar la vida útil de su calzado deportivo, especialmente si entrenan todos los días: tener dos pares y alternarlos. Las zapatillas de correr tardan unas horas en recuperar la elasticidad total tras una carrera larga. Si las usamos a diario, la EVA [el material usado normalmente en las suelas] perderá su elasticidad antes que si la alternamos con otro par.

¿Qué factores influyen en su desgaste?

Los principales aspectos que intervienen en el “envejecimiento” del calzado para practicar running.

Una pisada defectuosa puede generar un mal desgaste, como puede ser un exceso de pronación (produciendo más deterioro en la zona interna) o de supinación (desgastando más la zona externa). Es importante destacar que un desgaste por la zona externa en el talón y por la zona interna en el antepié serían correctos.

La técnica de carrera también es muy influyente. Un corredor que apoye primero el talón siempre desgastará más esta zona, mientras que otro que tenga una técnica de antepié, como es lógico, hará un mayor desgaste de la parte anterior de la zapatilla.

El tipo de superficie también tiene que ver. Genera mayor desgaste el asfalto que la tierra, debiendo elegir diferente zapatilla para cada uso.

El uso constante. Una zapatilla sufre menos desgaste si la dejamos “descansar”. Por eso, es recomendable no utilizar todos los días la misma, sino que es mejor correr con ella cada 48 horas, y así los materiales de amortiguación recuperan mejor sus características originales.

Ponerlas sin desabrochar los cordones. Siempre debemos aflojar los cordones y volverlos a ajustar cada vez que nos ponemos la zapatilla. Este gesto mejorará la duración de la parte superior.

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