Las pastas no engordan y mejoran el ánimo

Una dieta en base a hidratos de carbono conlleva un mejor estado de ánimo y una mayor tolerancia y rendimiento físico

REDACCIÓN MDZ ONLINE

Las pastas son un alimento fundamental para aquellas personas que realizan esfuerzos físicos y practican actividades deportivas. Su gran poder nutritivo es esencial como fuente de combustible para el cuerpo, brindando al organismo los hidratos de carbono que necesita para producir energía y evitar la fatiga.

La pasta es un alimento que siempre ha gozado del cariño del comensal. Ha sido el comodín para salir al paso de una comida improvisada, para probar mezclas imposibles y, aunque muchas veces no logremos el punto adecuado de cocción -la clave de casi todo-, siempre se deja comer. Sin embargo, mientras cada vez son más los que aprecian que cocinar pasta no es tirar un puñado de pasta a la olla con agua, también crecen los que destierran este básico de la dieta porque engorda. Es la llamada 'carbofobia', tendencia empeñada en evitar el consumo de hidratos de carbono que se deja notar hasta en Italia, donde éste ha caído notablemente en los últimos años.

La pasta pasada tiene un índice glucémico más alto que la 'al dente'

"La pasta es fundamental para que nuestro organismo funcione correctamente", asegura María Amaro, experta en nutrición. Por muchos motivos. "Según un estudio publicado en la revista 'Archives of Internal Medicine' de la American Medical Association, llevar una dieta con niveles altos de carbohidratos y bajos en grasas se asocia con menores niveles de ansiedad y depresión y tiene efectos beneficiosos sobre el bienestar psicológico». "Un estudio llevado a cabo por el Departamento de Epidemiología I.R.C.C.S. Neuromed de Pozzilli en 2016, en el que participaron 23.000 personas, concluyó que comer pasta en base a las exigencias de cada individuo contribuye a mantener un índice de masa corporal sano así como una circunferencia de la cintura más baja». Este mismo estudio, además, reveló que las personas diabéticas que consumían pasta vivían más.

La 'carbofobia' es una tendencia que aboga por desterrar los hidratos de la dieta

El consumo de pasta se ha relacionado habitualmente con la práctica de deporte. "Los hidratos son clave para quienes hacen ejercicio habitualmente". "Es un gran alimento para comer antes de entrenar; al provocar un pico prolongado de azúcar viene bien al ejercitarse porque da energía". La cantidad recomendada dependerá "del peso de la persona y la actividad metabólica": "Una persona de 90 kilos, por ejemplo, que realice una hora de pesas y una hora de ejercicio aeróbico cuatro o cinco días a la semana, podrá comer 270 g al día, repartidos en 3 o cuatro comidas -350 g en crudo-". También se pueden comer hidratos como el pan, los cereales y el arroz. Otro dato a tener en cuenta: "El exceso de hidratos de carbono se acumula como grasa si no se practica ejercicio".

A LA HORA DE ELEGIR

Si bien es cierto que la pasta es un plato muy agradecido, hay claves que pueden convertirlo en todo un aliado de nuestra salud. En la cocción nos jugamos la mitad del partido. "No conviene pasarse al hacerla". No sólo porque se quede blanda y como un chicle, "sino porque la pasta al dente tiene un índice glucémico más bajo que la pasta más hecha", afirma Herranz. Entre la blanca y la integral, mejor elegir esta última. Los motivos: "Tiene un índice glucémico más bajo, más minerales y más vitaminas", comenta Herranz. "Es importante que además sea de cultivo ecológico, porque los pesticidas y demás químicos los absorbe más la cáscara y está más contaminada".

Entre los fallos más garrafales: echar poca agua en la cocción, añadir un chorrito de aceite o manteca, regarla con agua fría después de cocerla, comerla al día siguiente de cocinarla... Siempre conviene cocerla un par de minutos menos de lo recomendado para que se acabe de hacer en la sartén con la salsa.

La cantidad recomendada a comer depende del peso y  la actividad metabólica de la persona

También la salsa tiene su miga. Porque no todo vale para animar un plato de espaguetis. "El tomate casero es sencillo de preparar y bajo en calorías", sugiere Amaro. "Podemos optar por una salsa de pesto con albahaca y ajo y podemos sustituir las nueces por tomates secos o emplear un máximo de cinco nueces por ración". O preparar una a base de vegetales con calabacín, ajo, cebolla, tomate, zanahoria y orégano, baja en calorías y muy nutritiva. Si prefiere simplemente acompañarla de aceite de oliva virgen extra (aove) no olvide medir las cantidades. "Se recomienda no sobrepasar los 40 mililitros al día, el equivalente a dos cucharadas", añade Herranz. El aove no deja de ser una grasa con un elevado contenido en calorías (9 kcal. por 1 gramo de aceite) que si se consume más de lo que el cuerpo gasta, se acumula.

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Fuente: Amaya García