Correr una maratón en cada país del mundo

Más de 15 pares de zapatillas y más de 400 vuelos correr los 42 km en los 196 países del mundo. en dos años.  Les presentamos Nick Butter

Redacción LAP

Cuando el ultrarunner Nick Butter cruce la línea de meta en el maratón de Atenas el próximo mes, él mismo ha confesado que se echará a llorar. Supondrá el final de un emotivo viaje de 22 meses en solitario alrededor del mundo. La misión de Butter ha sido correr un maratón en cada uno de los 196 países del planeta. Algo que no se había hecho antes y ha sido un gesta con fines benéficos. Su página es https://www.nickbutter.com/runningtheworld196

La aventura desde luego no ha sido fácil. Ha llegado a correr cuatro maratones en una semana, ha tomado más de 400 vuelos, visitado tres países en una semana y apenas ha tenido tiempo para dormir. Butter ha corrido a través de zonas en guerra, le han robado, ha sido atacado por perros, le han quitado el equipaje, gastado nueve pasaportes, corrido con 60 grados de temperatura, además de superar una intoxicación alimentaria y una infección renal.

En el camino se ha dejado 580.000 euros.

El atleta dice que la falta de sueño y la fatiga mental han valido la pena para así poder recaudar dinero para Prostate Cancer UK. El proyecto Running The World 196 se lo inspiró Kevin Webber, otro ultrarunner que sufre un cáncer de próstata terminal. Butter lo conoció durante el Marathon des Sables. “Él literalmente me ha cambiado la vida. Su idea es que no debes esperar a que te digan que tienes un cáncer terminal para hacer lo que amas. El cáncer de próstata mata a más de 11.000 personas al año en el Reino Unido, pero si lo detectas a tiempo las posibilidades de supervivencia son enormes”, explica Butter quien espera recaudar 280.000 euros para Prostate Cancer UK, además de inspirar a otros a que se hagan un control médico y le saquen el máximo partido a la vida.

Solo le quedan 12 maratones para concluir su aventura. Butter  de tan solo 30 año  habla de las exigencias logísticas y físicas que conlleva correr un maratón en todos los países del planeta.

La planificación duró dos años

“En el apartado logístico el viaje ha sido gigantesco. Tienes que tramitar todos los visados, encargarte de la seguridad, vuelos, hoteles, cómo unir todos los países…”, dice Butter. Además de buscar patrocinadores, planear la ruta, volar a casa para renovar los pasaportes (nueve), evitar pasar dos veces por el mismo país… Ya solo la planificación ha sido un maratón. “Lo más difícil de la misión ha sido la logística, incluso pese a contar con la ayuda de un equipo. Eso y la financiación”.

Se preparó corriendo 240 km los fines de semana

Butter es un experimentado ultrarunner y ya antes de comenzar esta aventura había corrido unos 40.000 km y ahora tiene más de 600 maratones a sus espaldas. Durante la preparación solía correr 240 km desde el sábado al mediodía hasta el domingo al mediodía. “En definitiva se trataba de un entrenamiento de 24 horas cada dos fines de semana. La cantidad de km era inmensa y estaba encantado”.

El entrenamiento no fue fácil

Cuatro meses antes de tomar el primer vuelo, Butter se rompió el tobillo. Por suerte pudo comenzar a tiempo, pero su nivel de entrenamiento había descendido de manera sustancial. “Tres meses antes del principio no pude hacer ningún maratón completo. La preparación fue mucho menos de lo debido, pero aun todo había corrido bastante”.

Corriendo por todos los países del mundo una maratón

Ha conocido todo tipo de personas y todo tipo de climatologías

“He corrido por delante de un volcán en erupción en Guatemala, con mil niños en El Salvador, por las gigantescas colinas de Nepal, bajo unas tormentas horribles en Hong Kong y a 60 grados en Kuwait. En Nigeria me han robado, en Túnez me mordió un perro, en cuatro ocasiones he sufrido una intoxicación alimentaria, he corrido con una infección de riñón y con dolor de muelas. Además, he conocido a gente increíble”.

Su cuerpo lo está aguantando bien

A pesar de lo que ha corrido, Butter no nos puede mostrar imágenes de unos pies destrozados. “Mis pies están bien. Correr es la parte fácil de este reto. Las endorfinas me dan mucho vigor. Pero mis piernas se cansan y he tenido pequeñas lesiones por hacer maratones seguidos y arrastrar conmigo una bolsa de 30 kg por el mundo. Correr es la parte divertida y así es como debe ser”.

Ha tomado más de 400 vuelos y está permanentemente agotado

183 países, 183 maratones, más de 400 vuelos, 60 vuelos cancelados, cambios de zonas horarias, maratones a las 3 am. Han sido unos 21 meses muy intensos y Butter está agotado: “El jet lag no es problema porque viajo de un país al de al lado. Mi cuerpo está completamente agotado, así que da igual dónde esté. Hace poco volé 11 veces en seis días. Algunos días aterrizaba en el país, cenaba, dormía dos horas y empezaba a correr desde la medianoche hasta el amanecer”.

Con frecuencia se olvida de en qué país está

“Los constantes viajes son agotadores. La fatiga me hace olvidar a menudo en qué país estoy. He perdido la cuenta del número de veces que me han parado en inmigración porque he sido incapaz de contestar de dónde vengo y cuánto tiempo voy a estar en el país”.

Tuvo que correr durante 335 vueltas alrededor de un parking para evitar unos perros peligrosos

Butter a veces ha tenido que echarle mucha imaginación para correr los 42 km. Ha corrido 82 vueltas alrededor de la Ciudad del Vaticano, 140 vueltas alrededor del jardín de un embajador en Jamaica y 335 vueltas alrededor de un parking en las Islas Marshall debido a unos perros peligrosos. “En Túnez me mordió un perro y en Sudamérica hubo momentos en los que me tuve que defender de ellos con piedras. Pero el peor sitio han sido las islas del Pacífico. Allí los perros son feroces, tanto es así que cuando llegaba a un hotel lo primero que me daban era un palo para defenderme. Hice 335 vueltas alrededor de un parking porque era demasiado peligroso correr en otro sitio”.

Corriendo por todos los países del mundo una maratón

Mentalmente es muy duro

La mayoría de los maratonianos una vez que han terminado se toman un trozo de pastel y se dan un enorme baño para irse recuperando poco a poco. Ese no es el caso de Nick: “En un maratón normal una vez que has terminado vas al hotel, te duchas y te relajas. En mi caso tenía que coger mi bolsa de 30 kg, ir al aeropuerto, llegar a tiempo y asegurarme de no perder el vuelo”.

“Hay un montón de estrés mental. ¿El país al que viajo va a aceptar la tarjeta de crédito? ¿Es seguro? ¿Hay mucho tráfico en las carreteras? ¿Va a haber muchos perros esperando para atacarme?”.

Pero nunca pensó en rendirse

“Cuando inviertes tanto tiempo y energía en algo así es porque es algo que te apasiona. Rendirte no es una opción. Pensé: ‘Quiero descansar. No quiero subir mañana a un avión, no quiero tener que hacer otra vez el equipaje. Lo que quiero es una ducha de agua caliente’. Cuando estás viajando alrededor del mundo con cinco pares de calcetines y de pantalones, con muy poca ropa, con las mismas cosas durante casi dos años, quedas atrapado en una burbuja de la que quieres escapar. Pero nunca he querido rendirme, ni siquiera cuando me lesioné el tendón de Aquiles. A pesar de las ampollas, los esguinces, y los problemas de rodilla y espalda. Simplemente tienes que seguir adelante”.

Ha corrido a las 2 am para evitar el calor

Nieve, hielo, tormentas y calor intenso, Nick ha pasado por todo eso. El calor de África y Oriente Medio le obligaba a empezar muy temprano. “Comenzaba a correr a las 2 o 3 de la mañana e incluso a medianoche, corriendo en plena oscuridad para evitar el calor. La temperatura media en África era de 44 grados. Era un calor sofocante”.

Toma 11 suplementos para mantenerse saludable

La comida nutritiva no es fácil de conseguir mientras se viaja. Butter perdió 11 kg en dos semanas en África debido a la comida y a una intoxicación alimentaria. “Tomo las vitaminas habituales, probióticos, aceite de hígado de bacalao, Omega 3… Sobrevivo con esas tabletas”.

“Tengo un par de tabletas que se llaman Juice Plus que son como frutas y verduras. Cuando haces algo durante dos años tienes que asegurarte de que no estás destrozando tu cuerpo. Hay que evitar lesionarse en el último minuto”.

Sueña con un bagel de semillas de sésamo

Lo que más echa de menos es comerse un bagel, además de estar con su familia y amigos. “Un bagel con semillas de sésamo y mucha mantequilla. Poder ir a un supermercado y comer lo que quiera. Por muy triste que suene, en Occidente tenemos una suerte enorme. El 95 por ciento del mundo ni siquiera puede imaginar los lujos que aquí damos por sentado”.

Una vez que haya terminado, el viaje continúa

Le espera un libro, un tour por escuelas europeas y un documental. Nick continuará recaudando dinero para el Prostate Cancer UK. “Kev me ha dicho: ‘No esperes a un diagnóstico para cambiar tu vida’. Así que tengo que ayudar a la gente a darse cuenta de que no deben esperar si tienen un sueño. Ya sea pasar más tiempo con los hijos o apuntarte a una clase de cerámica. Hazlo ya”.

Seguí los últimos pasos de la aventura de Nick en Instagram, Strava y www.nickbutter.com. Si queres hacer una donación entra en su página de Just Giving.

Corriendo por todos los países del mundo una maratón

Fuente: Katie Campbell Spyrka

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