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Correr hasta la obsesión, una afición con riesgos

En los últimos años han aumentado las consultas por patologías articulares traumáticas y degenerativas.
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Correr hasta la obsesión, una afición con riesgos

Correr hasta la obsesión, una afición con riesgos

Una tendencia que coincide con el aumento de actividades deportivas de frecuencia e intensidad, y que se ha visto impulsada con la proliferación de pulseras y relojes inteligentes que monitorizan la actividad - Lo que empieza como una práctica para mejorar la salud se puede convertir en una carrera hacia una adicción

Llegados a un punto extremo, la vida se parece mucho a una cinta de correr. Amenaza con retirarte el suelo bajo los pies si no acompañas el ritmo. Y acompañamos. Corremos. Pero la cinta, la vida, gira cada vez más rápida. Acelera sin piedad, hasta que uno sale disparado por detrás. Desplomado en el suelo, como un trapo húmedo, entonces, empieza a tomar forma la revelación: no era un medio para mantener una vida saludable. No era la satisfacción de practicar deporte sino una obsesión. 

Running: la gran obsesión / DOCUMENTAL

Como un alcohólico, que no bebe por placer, era el resultado de una obligación interior. «Los adictos están obsesionados por la idea de tener que moverse. Incluso ponen en peligro sus relaciones sociales, su trabajo y su salud», explica Elena López, psicoterapeuta española ha tratado a muchos pacientes para los que el deporte, al final, se convirtió en una adicción. Como pasa con cualquier droga, hay que elevar la dosis para obtener una satisfacción. Si hubiera que buscar una droga iniciática en el mundo del deporte, sería, sin duda, el running. Un movimiento natural que solo requiere de unas zapatillas adecuadas para registrar los primeros avances. Los kilos empiezan a caer de la báscula y los pulmones se ensanchan al son de las endorfinas.

El siguiente paso es la monitorización. En los últimos años, se ha extendido el uso de dispositivos electrónicos que vigilan nuestra rutina y abren la puerta a una nueva compulsión: el control absoluto sobre nuestro cuerpo y estado físico. La motivación viene unida a una correa de plástico. Pequeños artefactos parlantes que se han convertido en el nuevo estandarte del clásico cuentapasos. Capaces de marcar el criterio de un entrenamiento donde el rastreo milimétrico por GPS convierte la realidad en algo flotante que se mide en kilómetros, pulsaciones, plusmarcas personales y desniveles de altitud acumulados. Miden los pasos que se han dado, la cantidad de deporte practicado y el número de calorías que se han quemado. Los relojes inteligentes, mejor conocidos por su anglicismo de smartwatch, se han hecho un hueco en la sociedad con el pretexto de querer mantenernos a todos sanos. 

Pero psicólogos y traumatólogos insisten en el fino grado que existe entre la optimización personal y la obsesión. Entre el deporte saludable y una práctica abusiva que se convierte en un peligro para el cuerpo y se manifiesta en forma de lesiones y de un desgaste para la estabilidad ósea. Las artroscopias se erigen como testimonios mudos de una moda tan capaz de propulsar la salud cardiovascular, al mismo tiempo que convierte las rodillas de jóvenes deportistas en ejemplares dignos de las articulaciones de un octogenario 

Fuente: Matias Stuber

Temas
  • correr
  • obsesión
  • salud
  • problemas