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Hangry: el cerebro hambriento

Hungry y angry, hambre y enojo juntos. La Lic. Noelia Giorlando nos explica qué significa este acrónimo que hace referencia al estado de ánimo.

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Hangry: el cerebro hambriento

Hangry: el cerebro hambriento

Hangry es un acrónimo inglés, compuesto por la unión de dos palabras: hambre o hungry y enojo o angry: el primero se refiere a una sensación física, producto de la disminución de nutrientes en el torrente sanguíneo que moviliza a ir en busca de alimentos para satisfacer una necesidad biológica y poder continuar con otras actividades y el segundo a una emoción intensa y primitiva, ambos forman el término hangry; que se utiliza para hacer referencia a un estado de ánimo asociado a la necesidad de alimentarse, tornando a la persona más agresiva, enojada e impulsiva, esto suele suceder, cuando el hambre se torna estresante: por ejemplo lo que le sucede a muchos niños cuando se prolonga su horario de comida.

¿Por qué el hambre se conjuga con el enojo y no con otra emoción? Porque el cerebro demanda un 20 a 30 % del consumo total de energía del organismo, cuando no logra satisfacer esta demanda, el cerebro entra en un estado de deprivación, siendo el enojo una respuesta primaria muy difícil de manejar; además el cerebro necesita energía para lograr regular las emociones. A medida que transcurre el día, la posibilidad de volverse hangry aumenta, ya que el cansancio y el estrés favorecen su aparición, las mismas hormonas que se disparan cuando se siente hambre, son liberadas en situaciones de ansiedad y estrés, inclusive comparten las mismas regiones cerebrales.

El sentirse hangry, sería una salida cerebral rudimentaria a la búsqueda de comida; la intensidad de estas respuestas varían según el individuo; mientras a algunas personas puede casi no afectarles a otras los atormenta hasta el enojo irracional.

Si bien, este término es nuevo, los efectos de la inanición en el cerebro fueron estudiados hace muchos años; específicamente en 1944, durante la segunda guerra mundial donde voluntarios de sexo masculino sanos, se sometieron a dietas de muy bajas calorías con la finalidad de observar y estudiar los efectos que la deprivación de nutrientes ocasionaba en el cuerpo, para ayudar a recuperar soldados; pero resultados inesperados surgieron, al observar que además, aparecían alteraciones psíquicas, como las presentes en los trastornos de la conducta alimentaria: irritabilidad, cambios bruscos de humor, depresión, obsesiones, impulsividad y agresión. El experimento Minnesotta, fue el estudio más importante de la historia de la humanidad, sobre el hambre.

Cuando los niveles glucosa disminuyen en la sangre, es reconocido por el cerebro como un estado de inanición: comer en forma regular y priorizar las señales de hambre permite evitar un estado de hangry y todas las situaciones desagradables que puede ocasionar. Estar atentos a nuestras necesidades es ser responsables con nosotros mismos y los demás.

Be happy, no hangry.

Lic.
Lic. Noelia Giorlando

[email protected]

Cel: +54 9 261 654-6257

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