Restorantazo en Arístides

Hoy en el “Recomendado” la crítica de Alicia Sisteró a Josefina, un restaurante con todas las letras en la avenida de los bares.

Alicia Sisteró

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Josefina es uno de los pocos restaurantes, sino el único, en Av. Arístides Villanueva cuyo edificio nació a medida, no es una casa adaptada. Se nota que cada espacio está pensado para que sea funcional y bello. Es el único restaurante en la zona con estacionamiento propio y privado. Un lujo.

Su propietaria es Ana Laura Ochoa, contadora y cocinera profesional, presente y dedicada cien por ciento a su negocio. Quienes son clientes ya saben que ella suele estar en la caja, atendiendo las mesas, o cocinando codo a codo si hace falta con su jefe de cocina.

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El salón está preciosamente ambientado: es luminoso, amplio, de doble altura, con mesas en planta baja, en el primer piso, y en la vereda. Una barra gigante, y una cava climatizada. La cocina está a la vista al fondo del local.

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Su completa carta ofrece sándwiches, ensaladas, pastas, carnes, pescados, picadas… También desayunos y meriendas, con tostadas, sándwiches y tortas. Hay platos para vegetarianos y celíacos. Nadie queda afuera. Para los chicos varias opciones de menú (hasta 14 años): nuggets de pollo, pasta casera, o sándwich de lomo, en $230 *

Para los grandes nombro algunas alternativas tentadoras: Remolacha al horno con espinacas salteadas, envuelta en hojaldre con aceite de avellanas. Pescado a la plancha en costra de hierbas y milhojas de papa, espinaca y repollitos de Bruselas. Rosti de papas con cebollas caramelizadas, mozarella, y tomates asados. Risotto de azafrán y cebolla morada con langostinos, y manteca de coco. Bondiola de cerdo con batata asada y frita. Triffle de coco, mousse de chocolate amargo y crocante de limón. Así de tentador.

La carta de vinos es interesante, nutrida, y cuidada. Pero debo ser sincera, poco pido de lo que ofrecen en la carta cada vez que voy a botella cerrada (he ido muchísimas veces en el último año sobre todo). Prefiero ir variando y pidiendo “por copa” ya que ofrecen diferentes estilos y marcas, van cambiando de vez en cuando. Siempre hay al menos un tinto, un rosado y un blanco a disposición. Esta vez pedí una copa de Torrontés de Bodega Piatelli ($150*)

Lo que comimos

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Mientras esperábamos nos trajeron una excelente panera. Una de las mejores que he tenido el gusto de disfrutar. Siempre 4 tipos de panes: uno casero, una focaccia, uno integral, y uno blanco tradicional. Con un hummus de garbanzos.

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La entrada la compartimos: queso Camembert rebozado y frito, con coulis de frutos rojos y chutney de mango. $290 *

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Uno de los principales fueron unos ñoquis de calabaza rellenos de mozzarella, con almendras tostadas y crema de cebollas ahumadas. Un plato delicioso, en el que predominan el dulce y la cremosidad, con el toque crocante de las almendras. $380*

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El otro principal, para mi el mejor plato de la carta (de los muchos que he probado). Lo he pedido en varias oportunidades. Y pasa lo que jamás me pasa cuando como pastas: me como el plato entero. Unos spaghettis negros (la masa tiene tinta de calamar), con langostinos, aceite de ajo asado y pimentón. Todo bien: el espesor de la masa, el ancho de los fideos, el punto de cocción, el tremendo sabor de la salsa (ajo y pimentón), los langostinos impregnados en ese sabor. Solo apto para los amantes de la pasta y los frutos de mar.

Todos los platos exquisitos. Tres de tres. Impecables. Cerré los ojos, y disfruté cada bocado.

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El postre fue una tarteleta similar al lemon pie, pero de mandarina, y con la masa de cacao. Rico, pero un poco líquido el relleno. No me gustó tanto como los platos salados. Solían tener en la carta de postres una pavlova, que ya no está, y reconozco que la extraño. Hubiera ido perfecta para cerrar este almuerzo.

Pulgar para arriba

. La atención de los mozos. Siempre amables. Explican de manera detallada los platos. Abren la botella de vino frente al comensal (por más que sea servicio por copa). Sirven el vino blanco en dos pasos, para que no se caliente. Sonríen. Llevan la cuenta a la mesa con bastante agilidad. Te ubican en la mejor mesa del salón cuando hay lugar. ¿Debería ser lo habitual, verdad? Pues no lo es, por eso lo destaco.

. La cálida ambientación. Elegante y divertida a la vez.

. Muy bien puesta la mesa. Excelente vajilla y cristalería.

. Música agradable a un volumen razonable.

. La panera sola ya vale la pena. Si está a dieta, no te conviene, porque es irresistible.

. La propietaria siempre presenta cuidando el detalle.

Muy buena relación precio – calidad (sobre todo el menú ejecutivo)

. El punto de cocción de la pasta.

. Estacionamiento privado sin cargo (reservando)

Pulgar para abajo

. A veces he salido con olor a comida en la ropa (depende la cercanía al a cocina).

. El mozo se llevó el entremés (el hummus) sin preguntar, yo no lo había probado todavía. Cuando le dije, me trajo otro nuevamente y pidió disculpas.

Un deseo

Que siga siempre así.

Conclusión

Una propuesta versátil, para familias, amigos o parejas. Ha evolucionado muchísimo desde sus comienzos (cerca de 3 años). Un lugar precioso para comer bien, con producto de calidad, buena sazón, sabores intensos, para los que gustan de platos tradicionales pero también para los que prefieren opciones creativas y gourmet. Volveré, cada vez que pueda.

. Dirección: Arístides Villanueva 165

. Teléfono: 261 423 3531

. Días y horarios: martes a domingos de corrido de 10 a 0:30 hs

. Forma de pago: efectivo y tarjetas

. Comidas: desayunos, almuerzos, meriendas y cenas. Menú ejecutivo martes a sábado: $360 ** (incluye principal, bebida sin alcohol – gaseosa o agua – y un café).

. Alimentación especial: opciones vegetarianas y para celíacos

. Menú ejecutivo: de martes a sábado al mediodía. $360*

. Estacionamiento privado

. Ambiente climatizado

. Espacios: salón y mesas al aire libre (en la vereda).

. Kid friendly: menú infantil y sillas altas para niños.

. Wine friendly: cava climatizada, vino por copa, y servicios de descorche.

. WiFi

. Facilidades para personas con discapacidad: baño y rampa de acceso

. Total consumido: $1.475* (1 entrada, 2 principales, 1 agua, 1 copa de vino y 1 postre).

* Precios julio 2019

** Precios agosto 2019

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Los restaurantes, bares y demás negocios gastronómicos no pagan por aparecer en la sección “Recomendados” de Food Lovers. Esta crítica gastronómica fue realizada por la periodista Alicia Sisteró, editora de Food Lovers, quien pagó la cuenta por la consumición.

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