Recomendado: un gran almuerzo en una bodega de Luján

Disfruté de un delicioso menú de seis pasos en Bodega Vistalba. A continuación mi crítica y los argumentos para esta recomendación.

Alicia Sisteró

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PH Alicia Sisteró

La semana pasada visité Vistalba Wine Bar. Que para mi es mucho más que un “wine bar”, quizás la denominación de “restaurante” sería más adecuada. Conseguí reserva sin problema, cuando llegué me estaban esperando, y como siempre, y a pesar del invierno, caminar desde la playa de estacionamiento hasta el restaurante a través de sus jardines fue un placer.

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La bodega está a cargo históricamente de la familia Pulenta, y el chef es Mariano Gallego, el mismo del restaurante Brindillas ubicado en la zona.

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El salón es cálido, rodeado de ventanales que dejan ver el exterior y los viñedos, muy bien climatizado, y ambientado en tonos beige.

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Las butacas cómodas, las mesas espaciosas y sin mantel (hoy en día van quedando pocos restaurantes con mantel), y la vajilla clásica en perfecto estado.

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Las opciones

Menu de tres y seis pasos. Cena solo para grupos con reserva previa. La propuesta de 3 pasos incluye una entrada, un principal y un postre (dos opciones de cada uno), acompañado de 3 vinos. Yo pedí la opción de 6 pasos que describo a continuación. También hay algunos “upgrades” para optar por el maridaje con vinos de alta gama.

Qué consumimos

Recepción

La recepción, fue un crocante de arroz y salsa de soja. Estos crocantes son como galletas de arroz, pero súper Premium, riquísimas y casi adictivas, sin gluten. Y una sopa de zapallo, con apio, cebolla y crema de leche. Muy bien sazonada, para tomar de un sorbo del mismo cuenco.

Con una copa de Progenie III Extra Brut. Me gustó mucho este paso. La sal y las burbujas se llevan bien.

.Panes

Después llegaron los panes. Con y sin gluten. Ambos muy ricos y esponjosos, elaborados en forma “casera”. Y para acompañar un oliva de la casa, un blend de diferentes variedades: Arauco, Arbequina, Empeltre y Frantoio.

.Huevo a baja temperatura

El segundo paso, un huevo a baja temperatura (similar al que hacemos en casa y llamamos “pasado por agua”), con coliflor asado y salsa de berros. También tenía una crema de papas abajo. Suave. No falla. Acompañó un Tomero Cabernet Sauvignon 2017. Es muy difícil maridar la yema del huevo y el coliflor, y en general los sommeliers recomiendan que se acompañen con algunos blancos o rosados. Pero estoy segura de que hay gusto para todo, hay que animarse a probar. Y creo además, que no hace falta maridar todos los platos.

Pescado - mero - con repollo

El tercer paso fue  mero, con repollo grillado como guarnición, y una hojita de espinaca. Exquisito, y liviano. Acompañó un Tomero Chardonnay 2018.

carrillera de ternera

El cuarto paso, carrillera de ternera (cachetes), cocida por 8 horas (horneada y laqueada), con diferentes texturas de manzana y rúcula. Insisto siempre con lo mismo: ¿por qué poner hojas verdes frescas sobre un plato caliente?. La carne se deshacía, casi no necesité usar el cuchillo, una textura muy agradable al paladar. Para mi gusto, una excelente combinación e intensidad de sabores. Acompañó un Vistalba Corte B 2016, ideal para este plato.

Membrillo y cuartirolo

El quinto paso, un “dueto” de queso y dulce, pero en diferentes consistencias y elaboraciones. Cuartirolo y membrillo. Primero una mousse de queso, y una crema de membrillos quemados. Después una empanadita rellena. Y al final los tradicionales dulce y queso. Con un Tomero Reserva Semillón 2016.

.Sorbete de limón y yerba mate

Después llego un sorbete de limón y yerba mate para “limpiar el paladar” y poder disfrutar mejor el siguiente plato. Precioso, original, creativo. Realmente cumplió su función con el ácido del limón. Alguna vez me pasó de probar un sorbete o granita muy dulce que de ácido no tuvo nada, y al final se convirtió en un postre más.

postre de chocolate

El sexto paso, un postre de chocolate y maracuyá, en una salsa de vainilla, y con barritas de merengue. Para mí, el mejor plato de todo el menú. No soy fan del chocolate, y a esas alturas, cuando estás satisfecho, es más difícil que algo parezca rico. Por lo tanto mi apreciación creo que tiene aún más valor. ¡Este postre estaba tremendo! Acompañó un Tomero Reserva Malbec 2017.

.Petit fours

Al final me ofrecieron un café con unos exquisitos petit fours.

.Los vinos que acompañaron el menú de 6 pasos.

Pulgar para arriba

. El servicio impecable. Desde la persona que me tomó la reserva, hasta el camarero y la sommelier.

. Sorprendentemente no había ojo de bife en el menú, como es habitual en las bodegas.

. El salón muy bien diseñado. Elegante, sin ser acartonado.

. Muy ricos platos, sabores sutiles y equilibrados.

. Porciones adecuadas, que en apariencia pueden parecer pequeñas, pero que en el total brindan saciedad con seguridad.

. No salí impregnada de “olor a comida” ya que la cocina está separada del salón.

. Vajilla y cristalería de excelente calidad

. Muy buenas opciones sin gluten

. Productos de estación y locales en casi todos los platos.

. Seguridad bien controlada, para ingresar chequearon datos.

La Galería

Pulgar para abajo

. La presentación de los platos fue austera en general.

. La sommelier explicó cada vino con pocos detalles ni historias, y como “de memoria”. Su servicio fue técnicamente correcto, pero faltó calidez y estuvo ausente la seducción.

Vista a los viñedos

Un deseo

En esta parte, aclaro, dejo fluir mi imaginación y mi subjetividad. Aquí expreso lo que me gustaría a mí como comensal, como cliente.

En este caso, sería ideal que abran de noche (o al menos en la época de calor). Hoy en día muy pocas bodegas lo hacen y muchos viajeros amigos me piden recomendaciones nocturnas. Vistalba lo hace solo para grupos y con reserva previa.

También me gustaría contar con un menú más económico “tipo ejecutivo” o uno de tapeo y vino por copa, que acompañe el concepto de “Wine Bar” para los mediodías o tardes.

Conclusión

Alta calidad de producto y cocina, buenos sabores, y un precio justo teniendo en cuenta los vinos incluidos y esa calidad gastronómica. A mi entender es una propuesta conservadora, simple, con un muy buen nivel de principio a fin. La gran sorpresa fue que es marcadamente diferente a lo que hace el chef Mariano Gallego en Brindillas (cocina de vanguardia). Recomiendo que visiten Vistalba Wine Bar a quienes no lo han hecho todavía.

. Dirección: Roque Sáenz Peña 3531, Vistalba, Luján de Cuyo.

. Teléfono: 261 498 9400

. Días y horarios de atención: martes a sábados de de 12.30 a 15.00 hs

. Forma de pago: efectivo y tarjetas

. Comidas: almuerzos solamente. Menús de 3 y 6 pasos.

. Wine friendly: vino por copa: tienen la opción extra al vino incluido en el menú degustación.

. Alimentación especial: opciones vegetarianas y sin gluten

. Mesas al aire libre: en la galería

. Estacionamiento privado y seguridad

. Ambiente climatizado

. Kid friendly: menú infantil y sillas altas para niños

. Accesibilidad para personas con discapacidad: baño y rampa

. WiFi

. Total consumido: $1.800*

*Precios junio 2019

.El consumo por un menú de 6 pasos

Los restaurantes, bares y demás negocios gastronómicos no pagan por aparecer en la sección “Recomendados” de Food Lovers. Esta crítica gastronómica fue realizada por la periodista Alicia Sisteró, editora de Food Lovers, quien pagó la cuenta por la consumición.

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