Volver a "la cocina que late"

La Lic. en Nutrición Noelia Giorlando nos deja una reflexión sobre la tendencia de volver a cocinar con consciencia y convertir nuestras comidas en un  punto de encuentro y un nexo afectivo.

Noelia Giorlando

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En el principio era el fuego, la primera fogata fue el inicio de la cocina no sólo como actividad culinaria sino como lugar y espacio, donde no sólo se aseguraba la supervivencia de la especie, sino que además se compartía y se comunicaban los comensales, fortaleciendo lazos y experiencias alrededor de lo comestible.

A partir de ese momento, los hogares se fueron desarrollando arquitectónicamente alrededor de este fuego proveedor de vida, era el espacio más grande, casi un taller colectivo, el lugar más cálido; el corazón de la casa.

La cocina, es literalmente fuego y calor, que cocina, transforma, que une, que atrae hacia ese centro íntimo del hogar, pero los tiempos fueron cambiado, y las cocinas fueron cada vez más chicas, acompañando un estilo de vida veloz; así, el viento apagó el fuego, esta actividad casi alquímica de cocinar se desplazó, se reemplazó y finalmente disminuyó, no había tiempo para mantener ese fuego, sólo prisa; esto dio lugar a un comensal solitario, un comer individual, rápido, multitasking, frío sin un "Otro" que alimenta, sin nadie con quién compartir la palabra y la comida.

Hoy, afortunadamente, se está resucitando ese fuego interior característico de la cocina, hoy el espacio culinario no desaparece, muta, se unifica, se integra a otros sectores de la casa, se expande para no dejar de compartir, deja de ser un espacio casi exclusivamente femenino, todos; inclusive amigos y niños pueden disfrutar de este lugar: es multifuncional, colaborativo y pluriidentidad.

Estamos regresando con la cabeza gacha, hacia la conciencia del comer, hacia el interés de la procedencia de los alimentos, de la importancia concreta del alimento y las maneras de comer sobre la salud física y lo valioso del compartir y la unión.

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El fuego es lo afectivo, es calor que abraza, no importa el tamaño de la cocina, importa que tenga fuego, que sea un lugar vivo. Fuego significa hogar, y hogar proviene de hoguera, donde nace el fuego, donde se mantiene, donde se alimenta, que no se apague la cocina, que sea un espacio que late.

Lic. Noelia Giorlando - noeliagiorlando@gmail.com - Cel: +54 9 261 654-6257

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