El dilema de moda: alimentos buenos vs. alimentos malos

Los extremos determinan nuestra manera de comer, ¿Y si somos más flexibles aceptando opciones intermedias?


Lic. Noelia Giorlando

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Existe una tendencia a categorizar los alimentos en dos grandes grupos: alimentos buenos, permitidos y saludables y alimentos malos, prohibidos, insanos pero inevitablemente presentes.

Deseados, prohibidos, pecaminosos y culpables, los alimentos malos, nos mantienen presos de una alimentación imposible.

Considerar la alimentación de manera tan absolutista, sólo estructura de forma rígida nuestra manera de alimentarnos, porque no existen categorías intermedias donde colocar algunos alimentos: lo permitido y lo prohibido terminan siendo estrictamente las dos únicas posibilidades, aunque a veces; lo prohibido se permita para aplacar tentaciones insatisfechas, no resueltas por los alimentos buenos.

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En ocasiones, esta forma de pensar la alimentación determina fuertemente nuestra manera de comer, y sólo percibimos blancos y negros, sin graduaciones, ni grises.

El alimento es juzgado categóricamente de forma extrema, no hay gradualismos, ni relatividades, sólo dos grandes grupos de alimentos opuestos, contradictorios y por ende excluyentes.

Como el pensamiento dicotómico oscila entre en un extremo y otro, estas conductas alimentarias tienden a ser lo mismo: o sólo se come bien con alimentos buenos o se come mal, sintiendo que la alimentación se desbarranca, a lo que se retorna al ciclo de la polaridad.

Categorizar los alimentos de esta manera, sólo nos esclaviza en un modelo alimentario inamovible. Seguro mientras se mantiene, Porque es estricto pero a la vez lábil, fácil de quebrar. Es un pensamiento tan tenso que se rompe, porque los alimentos no son buenos ni malos en sí mismos, pueden aportarnos distintos nutrientes y hasta condimentos emocionales. Aceptar estas relatividades permite ser flexibles y tolerantes ante los péndulos alimentarios naturales de la vida.

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Pensar que todos los alimentos pueden aportar algo bueno, nos permite escapar de la fantasía de la alimentación perfecta, le quita dramatismo a las dietas y a determinados alimentos, y nos da la posibilidad de disfrutarlos sin culpa, sin excesos y sin extremos.

Estos pensamientos son aprendidos, por lo que es necesario re- enseñarlos, en términos positivos; existen alimentos buenos que pueden incluirse diariamente y alimentos especiales que son sugeridos dentro de un consumo ocasional; no existen alimentos malos, sino pensamientos negativos hacia determinados alimentos.

Por Lic. en Nutrición Noelia Giorlando

noeliagiorlando@gmail.com - Cel: +54 9 261 654-6257

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