¿A qué huele Mendoza?

El turismo cada vez está más vinculado a lo sensorial. Uno va a lugares por las sensaciones que le deja, no solo "porque hay que ir", debido a algún mandato social. Entre los factores en equilibrio aparecen los aromas y hedores, tanto para atraer como para repeler visitantes.

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Redacción MDZ Online

¿A qué huele Mendoza?

¿A qué huele Mendoza?

MDZ hizo un relevamiento a turistas y visitantes extranjeros y se llevó una sorpresa cuando la respuesta más pronunciada no fue muy buena o, al menos, no resultó la esperada. ¿Qué aguardábamos? Que nos dijeran olor a tilo, a flores de paraíso, a jarilla... Respondieron -y no se trata de un dato científico, sino meramente sensorial de un grupo de gente consultada- que "Mendoza tiene olor a nafta". Así de claro. El segundo olor identificado fue al desodorante que, al parecer, es el que se usa más popularmente y, probablemente, en las aglomeraciones de gente, puede llegar a distinguirse. El tercero fue "a asado, con humo" y el cuarto también fue raro: dijeron "a gas".

De todos modos, la provincia cuenta con centros de monitoreo urbanas -pocos o muchos- pero que indican la calidad del aire que respiramos. Desde la Secretaría de Ambiente explicaron que tres de ellas son fijas en el microcentro y una en Godoy Cruz, en las que se miden contaminantes urbanos, óxidos de nitrógeno en sus formas, dióxido de azufre, particulado, ozono y monóxido de carbono. Siempre han dado indicadores normales. Además, se hacen mediciones durante las 24 horas una vez por semana en el INV y sus mediciones no detectaron niveles apreciables de estos compuestos.

El tema fue parte de la columna de Gabriel Conte en el programa "Otra manera" por MDZ Radio, junto a Santiago Montiveros y Federico Croce. Escuchá el intercambio y a los oyentes de la radio abajo:

El turismo cada vez está más vinculado a lo sensorial. Uno va a lugares por las sensaciones que le deja, no solo "porque hay que ir", debido a algún mandato social. Entre los factores en equilibrio aparecen los aromas y hedores, tanto para atraer como para repeler visitantes.

Por eso propusimos pensar en ello, con los sentidos despiertos. Y como mendocinos que vivimos acá, en cualquier parte dentro de los límites de Mendoza, hacer algo para revertir los malos olores, desde lo individual a lo colectivo, y también para promover nuevos buenos aromas capaces de atraparnos en un lugar digno de ser vivido pero, además, fuertemente atractivo para los visitantes.

¿Es parte de la evolución de Mendoza pensar juntos en los olores, los agradables y los que no, que va adquiriendo el lugar en donde vivimos? En MDZ pensamos que sí y por eso movilizamos a pensar y a actuar.

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