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Voces jóvenes que humanizan la salud

Estudian Medicina, trabajan con personas en situación de calle y están comprometidos. La experiencia ha ampliado sus miradas y profundizado su comprensión de la existencia.
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Ishwara

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Foto: Cortesía Programa de Atención

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Voces jóvenes que humanizan la salud

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Voces jóvenes que humanizan la salud

Tienen la posibilidad de escoger entre varios programas prácticos de la materia Atención Primaria de la Salud que duran algunas semanas y eligen la opción de un año en terreno. Pueden dejar de asistir transcurridos doce meses y, no obstante, algunos llevan más de tres años cumpliendo la cita. Un grupo de jóvenes estudiantes de Medicina y algunos voluntarios de Odontología de la Universidad Nacional de Cuyo acuden cada lunes a la Plaza de Independencia para acompañar a las personas en situación de calle.

Cada semana, estos jóvenes llegan primero a la sede de la organización Ayuda Urbana, que prepara y ofrece alimento a las personas en situación de calle. Allí colaboran con la preparación de la comida, confeccionan bolsas de dormir hechas con empaques de leche y seleccionan ropa. En este espacio, los docentes Adriana Defacci (socióloga y una de las creadoras de la iniciativa) y Guillermo Funes (médico) abordan temáticas relacionadas con la atención a esta población. Segundo, cuando llegan a la Plaza, comienza un proceso de escucha, que puede estar relacionada o no con la salud; controlan la tensión arterial; dan turnos en la Facultad de Odontología, o derivan a la Unidad de Atención Primaria (UAPSI). Tercero, ofrecen su tiempo para acompañar al equipo de profesionales de la salud en la Unidad de Atención Primaria de Salud Itinerante (UAPSI). Y cuarto, en la Facultad, el espacio del aula se convierte en un escenario para hablar de la experiencia, la emoción, el vínculo y el aprendizaje.

"He aprendido a observar con atención quién está a metros de distancia o con quiénes convivo en la misma ciudad" 

Cuando se pregunta a la profesora Defacci cuáles son las características de estos jóvenes dice: "Primero, quieren involucrarse en un problemática compleja, como es la gente que vive en situación de calle. Segundo, tanto ellos como nosotros deben tener un manejo de la frustración, porque en muchas cosas de las acciones que emprendemos avanzamos un paso y retrocedemos diez". Este perfil de los jóvenes tiene como contraparte una novedosa apuesta pedagógica de los docentes y una voluntad de diálogo entre los distintos grupos que se relacionan. Así lo describe Guillermo Funes: "Entre docentes, estudiantes, organizaciones sociales y actores de la calle buscamos un vínculo horizontal, así las categorías empiezan a desaparecer y comenzamos a ser un equipo. Uno de los grandes ejes que atraviesa el proyecto es El diálogo de saberes, ninguno es poseedor de la verdad ni de algo irrefutable. Nosotros proponemos y fomentamos la construcción colectiva de conocimientos".

La búsqueda de un experiencia distinta de formación de profesionales de la salud; el encuentro con una población cuya voz no es siempre escuchada; el propósito de horizontalidad y valoración de la experiencia propia, y sobre todo, el compromiso de estos jóvenes de ir más allá de la obligatoriedad para servir son aspectos que hacen única y valiosa esta experiencia. Conversamos con cinco jóvenes que participan de este programa: Victoria Amadeo ("Piki"), Macarena Garbuio, Ismael De Carlini y María del Mar Cúneo, de la Carrera de Medicina, y Sabrina Trinajstic, de Odontología. En ese espíritu de diversidad de la iniciativa propusimos un diálogo fluido, para que la multiplicidad mostrara los colores de una visión de la salud: humana, compasiva y comprometida.

Entrega de bolsas de dormir. Foto: Cortesía Programa de Atención

Estar mejor: ¿Cuánto tiempo llevás trabajando con el proyecto y cuáles son las razones para participar de él?

Victoria Amadeo: Este es mi tercer año. Después de un año de obligatoriedad curricular, se convirtió en un compromiso emocional y moral. Entre las muchas razones para continuar, se encuentra el ejercicio de la empatía, porque aprendemos a ver realidades distintas y esto abre nuestras cabezas. Va más allá de entender a la gente en situación de calle, para comenzar a comprender la biografía de cualquier ser humano. Siempre hablo del concepto del "tapiz": para mí somos una imagen y del otro lado hay un tapiz enmarañado. A veces ocurren eventos desafortunados, que al mirarlos del otro lado hacen un patrón bonito y peculiar.

¿Cómo ha cambiado tu visión de la vida el contacto con personas en situación de calle?

Sabrina Trinajstic: Me he sorprendido con las distintas realidades de vida existentes. Creo que antes estaba más encerrada, como en una burbuja, y compartía sólo con personas que tienen una calidad de vida similar a la mía. A medida que interactúo con personas en situación de calle, soy más consciente de las diversas opciones y realidades. He aprendido a observar con atención quién está a metros de distancia o con quienes convivo en la misma ciudad. Conocí la diversidad.

Con esta experiencia y sus aprendizajes como ejemplo, ¿qué creés que podría cambiar en la forma como se enseña Medicina?

Macarena Garbuio: Primero, nosotros somos afortunados de haber elegido este proyecto, pero tenemos muchos compañeros que no tienen la oportunidad de compartir con estas poblaciones en situaciones de vulnerabilidad. Tampoco recibimos clases de Psicología, y si bien aprendemos sobre la relación médico-paciente, pocas veces se habla del trato humano.

"Si tuviera que elegir una razón para estudiar Medicina sería el altruismo"

¿Podés compartir alguna anécdota que te haya conmovido?

Ismael De Carlini: Recuerdo que un día caminaba hacia la parada del autobús y uno de los asistentes a la Plaza me acompañó. Siempre había escuchado que las personas en situación de calle eran constantemente excluidas y se sentían fuera de la sociedad. Mientras caminábamos, este hombre me expresó que nosotros éramos su vínculo con el resto de la sociedad. También me habló de un chofer de autobús que hacía recorridos de larga distancia. En ocasiones, le permitía acompañarlo y charlar "largo y tendido", como amigos y sin discriminación. Esa era una forma positiva como él vivía cada noche.

Desde tu mirada, ¿qué podríamos hacer los ciudadanos para cuidar más a las personas en situación de calle?

María del Mar Cúneo: Muchos de nosotros, antes de formar parte de este programa de Atención Primaria de la Salud, discriminábamos a las personas en situación de calle. Sin embargo, son personas en situaciones vulnerables y un primer paso creo que es aceptarlos como parte de nosotros, porque ellos se sienten fuera de esta sociedad, pero no están en el exterior, están adentro. A partir de este punto, darnos la posibilidad de conocerlos, porque son hermosas personas. ¿Qué más podríamos hacer? Creo que armar o hacer parte de grupos como este. No están en todas las provincias, pero en Mendoza existen varias organizaciones que ofrecen desayuno, almuerzo y cena. Para mí es un orgullo decir que en Mendoza pasan estas cosas. Necesitamos un cambio en la sociedad, porque ellos son personas como nosotros y necesitan lo mismo que nosotros.

¿Para qué estudiar la carrera que estudian?

Sabrina Trinajstic: Un buen motivo para estudiar odontología es ayudar a las personas a sonreír. También para transformar el concepto de que el odontólogo genera dolor y comenzar a verlo como un amigo.

Victoria Amadeo: Hace tres años escuché que existen tres motivaciones para ser estudiante de medicina: el saber científico, el poder social y el altruismo. Si  tuviera que elegir una razón para estudiar Medicina sería el altruismo, que cada quien desde su lugar de acción haga todo lo que esté a su alcance para mejorar la vida de los otros.

Ismael De Carlini: Creo que a medida que voy estudiando voy encontrando y mejorando la respuesta. Estudio Medicina porque da significado a mi vida y  es una herramienta para conocer la vida desde diferentes puntos de vista.

Foto: Cortesía Programa de Atención

El médico Guillermo Funes enfatiza en la necesidad de una transformación de la Medicina y su formación, recordando los orígenes de esta disciplina: "La Medicina es una de las artes más antiguas, pero en los últimos 100 años (con gran énfasis en los últimos treinta) ha tomado un camino de avances científicos y tecnológicos, que es importante pero limitado frente a la realidad. Creo que en los estudiantes de medicina y en los médicos está presente el alma de ese arte antiguo, una ciencia social, una ciencia espiritual".

Para concluir, Adriana Defacci habla de dos de los mayores aprendizajes de la experiencia: "Los estudiantes se van entrenando en la escucha activa: recibir al otro, identificarse con su situación y ponerse en su lugar. Además considero que una de las virtudes del programa es que los estudiantes aprenden a decir "No". Esto se aleja del paradigma del "Médico lo puede todo". En el trabajo con las personas en situación de calle no todo se puede, no todo puede ser solucionado y sólo se pueden acompañar los procesos en los cuales las personas permiten ser acompañadas".

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