volver a

Te dejé de querer

La reconocida terapeuta colombiana Ingrid Gómez describe los desafíos emocionales de quienes deciden terminar una relación. Un capítulo de las historias de amor que pocas veces se cuenta.
Avatar del

Estar mejor

1/4
Foto: Chris Lawton

Foto: Chris Lawton

Te dejé de querer

Te dejé de querer

Te dejé de querer

Te dejé de querer

Te dejé de querer

Te dejé de querer

El duelo no sólo es intenso para aquella persona a quien le terminan una relación, también lo es para quien decide acabarla.

Se cree que quienes terminan un noviazgo o un matrimonio son seres sin sentimientos o egoístas. La sociedad los critica, a las mismas familias les cuesta respaldar su decisión y se convierten en los "malos de la película", mientras sus ex son las "pobres víctimas".

Sin embargo, son pocas las personas que terminan una relación y se sienten en paz. Lo cierto es que en relaciones importantes, tomar la decisión de acabar no es algo espontáneo; hay dudas, confusión interna y muchas emociones encontradas.

Estas personas suelen hacer un balance de la relación. Inicialmente, tratan de hacer una negociación interna, buscan tolerar los aspectos negativos de la pareja y su insatisfacción, para no acabar la relación. Lo intentan, pero pasan los días y se dan cuenta de que no son felices.

***

Foto: Yoann Boyer

Dana, una mujer de 38 años, está casada hace 18 años con el único novio de su vida, a quien conoció en el colegio. Tienen dos hijos hermosos y un matrimonio aparentemente normal. No obstante, Dana hace un par de años se siente mal, comienza a padecer ansiedad y depresión, aparentemente por causas desconocidas, aunque en realidad ella no ha querido aceptar su infelicidad en el matrimonio. Finalmente, se da cuenta de que la insatisfacción proviene de su relación. Ve cómo su vida volvió monótona y dejó de experimentar etapas importantes. Su marido ha sido su única pareja y siente que no la satisface ni sexualmente. ¡Tiene deseos inmensos de salir corriendo y vivir! Pero ¿cómo terminar su relación? Ella se tortura mentalmente pensando en el sufrimiento para sus hijos, la crítica que recibirá de su familia y el dolor terrible de su esposo. Sin embargo, decide intentarlo y confrontar el tema.

Su esposo la ama demasiado y quiere conservar el matrimonio. Por supuesto, aquello que se siente en riesgo se quiere más; por ello, hace todo para reconquistarla: asiste a psicoterapia, mejora diferentes aspectos y trata de ser un mejor hombre para ella. No obstante, Dana no cambia su sentimiento, ella siente que lo ama como su buen amigo, compañero, padre de sus hijos, pero no como su pareja. Ella sufre en silencio, se siente miserable y culpable. Piensa: "¿mi marido es un hombre maravilloso, por qué no lo puedo querer, soy una mala mujer?". Siguen los días y Dana cada vez se da más cuenta de que no quiere seguir casada. Entonces toma la decisión y se separa. En ese momento todo se derrumba, los hijos se alteran, su marido entra en depresión, sus padres le dan la espalda, muchos piensan que ella es una mala mujer y su marido es el bueno que sufre. Ahora son mayores las responsabilidades del hogar y económicas. No tiene paz, por momentos piensa que debió intentarlo más, aunque por otro lado está segura de haber tomado la decisión correcta. Empieza una etapa ambigua para Dana: por un lado, está feliz de tener su anhelada libertad; pero por otro, debe levantar una nueva estructura personal, social y como madre. Siente intranquilidad, miedo y depresión.

***

Camilo conoce a Carolina, una mujer maravillosa. Desde el primer encuentro siente que es con quien quiere estar; es bonita, agradable, inteligente y la pasa bien con ella. Él suele tener una personalidad impulsiva, así que se emociona y decide que no la puede perder. Inicia un noviazgo al poco tiempo de conocerla y comienza a decirle: "eres la mujer de mi vida y te había estado buscando". Pronto, él debe entregar su departamento, entonces propone buscar un lugar juntos. Inician una vida de pareja al mes y medio de noviazgo. Camilo está decidido y emocionado, porque realmente cree que está con la mujer ideal.

Pasa el tiempo y él descubre facetas que desconocía de Carolina. Ve una mujer inmadura, dependiente y con actitudes infantiles. Sin embargo, ella es tierna, bonita y vale la pena no enfocarse en lo que no le gusta e intentarlo. Pasan los días y él se siente extraño, irritable, encerrado, controlado. No quiere estar con Carolina e incluso se reduce el deseo sexual. Piensa: "¿Qué me pasa?, ¿ahora qué hago?, ¿cómo deshago esta relación?" Por su parte, Carolina empieza a sufrir y siente que su novio es egoísta y no se interesa por sus sentimientos. Sin embargo, ella sigue ahí, esperando que él cambie.

Camilo ya no puede más y decide irse de la casa. Carolina no lo puede creer, sólo piensa y dice que es un "desgraciado", no entiende por qué la ilusionó y le prometió el cielo y la tierra para luego dejarla. Camilo se siente triste. Se da cuenta de que fue muy rápido en la relación y no se dio el tiempo para conocer mejor más a Carolina, ese fue su error. Sufre por ella, pues siente cariño, pero perdió la atracción. Siente culpa, remordimiento y dolor. Son muchas las emociones y quiere es escapar de todo.

Quienes terminan la relación sufren igual y, a veces, peor que quienes fueron "dejados"

¿Por qué se deja de querer? No hay una única respuesta a esta pregunta, son muchos los aspectos que disminuyen la atracción y el sentimientos en las parejas. Algunos de ellos son: soportar desplantes y maltratos, que con el tiempo acaban el amor; vacíos que siempre han existido pero se hacen más evidentes; disminución significativa del deseo sexual; la baja "química" entre ambos; la falta de voluntad para nutrir la relación; la falta de cariño, atención o reconocimiento, y la aparición de una tercera persona.

Tal como afirmé al comienzo de este artículo, quienes terminan la relación sufren igual y, a veces, peor que quienes fueron "dejados". Por ello, también deben hacer un proceso de duelo.

Muchas personas comienzan inmediatamente otra relación y esta decisión no siempre es sana, pues queda pendiente resolver y liberar las emociones dolorosas. Es necesario tomarse un tiempo para sanar, decir adiós, cerrar la relación y comenzar de nuevo.


Ingrid Gómez (Colombia). Terapeuta y conferencista. Psicóloga espiritual y bioenergética. Especialista en relaciones afectivas. Consteladora familiar. Creadora de Prosperlove. Colaboradora habitual de medios en Latinoamérica. 

Temas
  • parejas
  • Ingrid Gómez
  • psicología
  • duelo
  • relaciones
  • prosperlove
  • saber