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"Ikigai": El regalo japonés para el buen vivir

Estudios de longevidad evidencian que detrás de esta palabra podría existir un secreto para vivir más años y aumentar la alegría de existir.
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Ishwara

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"Ikigai": El regalo japonés para el buen vivir

"Ikigai": El regalo japonés para el buen vivir

Foto: Heri West

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"Ikigai": El regalo japonés para el buen vivir

"Ikigai": El regalo japonés para el buen vivir

"Ikigai": El regalo japonés para el buen vivir

"Ikigai": El regalo japonés para el buen vivir

Terminamos la escuela y debemos elegir un oficio que nos garantice ingresos, posición y, al mismo tiempo, entusiasmo. Si cursamos una carrera, salimos al mundo laboral y encontramos empleos que no se conectan con nuestras pasiones, pero nos dan un salario aceptable. O quizá decidimos apostarle a nuestros sueños y vemos la dificultad de sostenerlos. Trabajamos durante años por un salario mensual y si tenemos suerte esperamos la jubilación. Sin embargo, cuando llega este anhelado periodo para "hacer por fin lo que nos apasiona", se convierte en el mejor de los casos en un tiempo de entretenimiento, en lugar de una etapa de crecimiento, creatividad y sentido.

Este panorama se repite en diferentes culturas alrededor del planeta y constituye una de las razones del triunfo de las industrias y las economías de mercado. No obstante, diversos estudios han evidenciado cómo los bajos niveles de satisfacción subjetiva y la ausencia de un sentido de vida profundo, surgidos de esta forma de relacionarnos con nuestro trabajo, incrementan el riesgo de mortalidad por enfermedades crónicas. Una alternativa a esta lógica de economía lineal, que crea trabajadores, los usa y los desecha, podría provenir de la forma de vida detrás del término japonés Ikigai.

Ikigai podría traducirse como "razón de vivir" o "motivo para levantarse cada mañana". Es un concepto que alude al mismo tiempo a emociones (alegría o satisfacción) y evaluaciones cognitivas (sentido de vida o autoestima). El ikigai es producto de una introspección profunda y paciente. No se copia ni obedece a impulsos, y está desligado a la situación económica personal o al estado actual de la sociedad. En la cultura japonesa se respeta el proceso de búsqueda y sólo hallar el Ikigai es motivo de felicidad, sin importar si se logra o no un gran objetivo.

Foto: Dean Moriarty 

El concepto comenzó a escucharse en el mundo a raíz de la investigación Zonas Azules. En 2004, estudios científicos comenzaron a publicar resultados sobre los hábitos de las poblaciones con mayor número de habitantes que superaran los cien años de edad. En el 2009, el periodista Dan Buettner publicó El secreto de las zonas azules, resultado de una investigación que analizaba cinco lugares del mundo con poblaciones longevas y niveles altos de felicidad subjetiva. Este estudio contó con la participación de reconocidos científicos; fue resultado de una alianza entre la National Geographic y el Instituto Nacional de Salud de los Estados Unidos, y abarcó aspectos genéticos, geográficos, alimenticios, culturales, sociales y psicológicos.

Una de las cinco Zonas Azules encontradas fue la isla de Okinawa, en Japón, donde hay más personas mayores de 100 años por 100.000 habitantes, especialmente mujeres. Dentro de los factores que favorecen la longevidad de esta población, los investigadores determinaron que el ciento por ciento de los centenarios de esta isla poseen una huerta, tienen una dieta basada sobre todo en plantas, practican actividad física moderada, pertenecen a asociaciones de vecinos y comparten con personas de otras generaciones, especialmente niños. Adicional a estos hábitos, en todas las encuestas apareció la importancia del Ikigai, como un espíritu que determina un arte de vivir y una razón para amar la vida.

Los estudios de longevidad presentados por Dan Buettner y confirmados por investigaciones posteriores sugieren que la vida comunitaria y la claridad acerca del Ikigai influyen igual o más que la saludable dieta japonesa. Además de vivir más tiempo, los habitantes de Okinawa padecen menos enfermedades crónicas y menos afecciones inflamatorias. Los casos de demencia tienen un índice bajo y las mujeres tienen menopausias más suaves.

Poseen un Ikigai, pero no lo toman muy en serio. Existe una relajación y gozo en lo que hacen

En el 2016, los autores españoles Héctor García y Francesc Miralles publicaron el libro Ikigai: Los secretos de Japón para una vida larga y feliz (2016). Llevaron a cabo un estudio de campo en Ogimi, un lugar al norte de Okinawa conocido como "la aldea de los centenarios", y se concentraron en la importancia del Ikigai para los pobladores. 

Estas son algunas de sus observaciones:

  • Los centenarios jamás se retiraron. Incluso no existe el término "jubilación".
  • Tienen una o varias Ikigai en la vida.
  • Poseen un Ikigai, pero no lo toman muy en serio. Existe una relajación y gozo en lo que hacen.
  • Muestran pasión por las actividades que llevan a cabo, por sencillas que parezca.
  • El Ikigai y la vida laboral suelen ser lo mismo.
  • El yui-maru, que se podría traducir como "espíritu de cooperación mutua", está firmemente asentado dentro del corazón de los locales. Agricultura, construcción, voluntariado.
  • En el Ikigai se entrelazan la pasión, la habilidad y el servicio.


Foto: Niketh Vellanki

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