volver a

De regreso a la sencillez

Desde el centro Ser Consciente de Buenos Aires, Lala Córdoba nos habla de los movimientos de simplicidad voluntaria, opciones de vida para volver a lo básico, reducir el consumo y cuidar el planeta.
Avatar del

Estar mejor

1/4
De regreso a la sencillez

De regreso a la sencillez

De regreso a la sencillez

De regreso a la sencillez

De regreso a la sencillez

De regreso a la sencillez

Foto: Aziz Acharki

Foto: Aziz Acharki

Crecimos en una cultura donde la "buena vida" se asocia con la acumulación. Admiramos a quienes más tienen, valoramos a otros por sus pertenencias y aceptamos el hecho de que la "felicidad" puede comprarse en una tienda. Puede ser que una parte de nosotros reconozca que esta forma de ver el mundo no es coherente o se ajusta poco a nuestros valores profundos. Sin embargo, los mensajes del mundo y las dinámicas de nuestras vidas nos apresuran, nos hacen sentir ansiosos y, casi sin pensarlo, de repente continuamos en la vorágine, para sostener ese estilo de vida asociado con el consumo. 

Perdimos la capacidad de detenernos, de apreciar aquello que tenemos y de ser conscientes del impacto de lo que consumimos 

En definitiva, el mensaje de esta manera de vivir en el mundo se resume en: trabaja más, para ganar más, para gastar más. Y en esta economía lineal de fabricación-uso-desecho perdimos la capacidad de detenernos, de apreciar aquello que tenemos y de ser conscientes del impacto de lo que consumimos  en nuestra vida, las comunidades y el planeta.  Frente a esta lógica dominante, han aparecido modos de vida como el minimalismo o la simplicidad voluntaria, que buscan romper el círculo vicioso del consumo y conectarnos con formas de estar en la tierra de forma más consciente y sustentable. 

En la historia de la humanidad pueden encontrarse movimientos filosóficos, religiosos y políticos, que han optado por una contención voluntaria de los deseos y un estilo de vida austero: desde las prácticas ascéticas del hinduismo, pasando por el camino medio del budismo, siguiendo con las comunidades de monjes mendicantes del medioevo, hasta los amish, cuáqueros o menonitas, entre todos. Todos han optado por un recogimiento voluntario del deseo de poseer en exceso y, por lo regular, han tomado estos caminos en respuesta a comportamientos sociales de exceso o como reacción a la corrupción.

Hoy existen movimientos que promueven una simplicidad voluntaria; sin embargo, sus motivaciones son crear una alternativa al exceso de consumismo y prevenir mediante acciones individuales el impacto ambiental producido por la lógica económica del capitalismo. Sin la pretensión de abarcar todas las opciones existentes, podemos mencionar algunas iniciativas que cuentan con perfil propio, como el movimiento por el Decrecimiento Feliz, el de Transición, el denominado Slow y el de la Simplicidad voluntaria.

Foto: Bench Accounting

Vida sencilla, modo de vida sencillo o minimalismo (simple living) hace referencia a una forma de vida no agresiva en su más amplio sentido. Es lo contrario al consumismo. Se trata de vivir intencionalmente. La simplicidad voluntaria es puede ser seguida por varias razones, como la espiritualidad, la salud, el ecologismo, la justicia social, el rechazo al consumismo o porque es la forma de vida que más felicidad les aporta. 

El minimalismo nos libera de la pasión por consumirlo todo. Nos permite frenar la tendencia al consumismo y nos reta a buscar la felicidad en otras circunstancias. Nos lleva a valorar las experiencias, relaciones y el cuidado del alma. 

Un estilo de vida minimalista implica ser consciente de las cosas que poseemos, las cosas que compramos y cómo invertimos nuestro tiempo. Algunas personas que practican la simplicidad voluntaria actúan conscientemente para reducir sus deseos de comprar bienes y servicios, y en consecuencia, deciden hasta donde venden su tiempo por dinero.

Como movimiento, la simplicidad voluntaria nace oficialmente a finales de la década de los noventa del pasado siglo, cuando comienza a extenderse su práctica desde la ciudad de Seattle (EE.UU.)  hacia la mayoría de los países europeos.

Enfócate en lo esencial y deja atrás todo lo demás

Los colectivos que defienden la autocontención y la suficiencia se han expandido en los cinco continentes. Una de las redes más significativas es Simply Living, creada en Ohio en 1992, y dedicada a apoyar la creación de un mundo más sostenible, el cambio social y la responsabilidad ambiental. En esta misma línea, se encuentra Simplicity Collective, que facilita la creatividad y transmisión de ideas que promuevan una vida materialmente simple pero enriquecedora. 

También se han creado blogs y webs que muestran experiencias y alternativas, para cada dimensión donde la simplicidad pueda aplicarse. El blog Una vida simple, por ejemplo, nos acerca al consumo ético, vida en la naturaleza y prácticas para apreciar. Por otra parte, existen redes como las de Ecoaldeas, Permacultura, Economía Alternativa y Solidaria (REAS) o EcoHabitar, que proponen iniciativas para cultivar los propios alimentos, construir de forma responsable y comprender el comercio justo.

Foto: Khai Sze Ong

El minimalismo es simple y es un objetivo alcanzable para cualquiera que se lo proponga. Requiere de un autoanálisis y de un desapego emocional, pero pronto aparecen la claridad, el orden y la libertad sobre las motivaciones, para centrarnos en lo verdaderamente importante. 

Primeros pasos para practicar el minimalismo:

  1. Elimina aquello que no necesitas: Libera espacio en tu casa y en tu mente, además puedes donar a quienes realmente lo necesitan
  2. Evita apegarte a los objetos: Comienza a valorar experiencias, personas y aprendizajes.
  3. Busca que tu hogar sea un espacio ordenado, limpio y simple: Un espacio libre te inspira a tener un aprecio por lo mínimo y el vacío.
  4. Piensa en tus compras: Reflexiona sobre aquello que vas a comprar, prepara la lista de compras y evita decidir adquirir productos en el lugar comercial. 
  5. Haz tiempo de introspección: medita, contempla o toma tiempo para revisar tus prioridades a la hora de comprar.


Lala Córdoba: Amante de la sencillez, la cocina, la alimentación consciente, la bicicleta y el fútbol. Es la Coordinadora de Comunicaciones del Centro de Crecimiento Ser Consciente de Buenos Aires. Ha acompañado talleres de sanación emocional y meditación con Verónica Aquistapace en Buenos Aires, Mendoza y Playa del Carmen (México).

Temas
  • Simplicidad
  • minimalismo
  • felicidad
  • sustentabilidad
  • Lala Córdoba
  • ser consciente
  • cambiar