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¿Cómo tener un cerebro bondadoso?

La ciencia ha comenzado a evidenciar que el cerebro cambia con el entrenamiento mental y el cultivo de emociones positivas. Descubrí en las claves para una vida más amable, sabia y compasiva.
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Estar mejor

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¿Cómo tener un cerebro bondadoso?

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Foto: Jake Thacker

Foto: Jake Thacker

El cerebro es el órgano más importante y es el centro del sistema nervioso. Siempre está activo y se divide en dos hemisferios: el derecho y el izquierdo. El hemisferio derecho es el integrador; es decir: unifica diferentes tipos de información, como sonidos, imágenes, sensaciones o sentimientos, para convertirlos en un todo. Por su parte, el hemisferio izquierdo comprende ideas y conceptos: los almacena en un lenguaje no verbal y, posteriormente, puede convertirlos en palabras, frases y pensamientos. 

Hoy sabemos que una característica esencial de nuestro cerebro es la plasticidad

Hasta hace veinte años, se consideraba que el cerebro era un órgano más o menos rígido. Se pensaba que las neuronas morían y no se regeneraban; se sostenía que si una parte era afectada con gravedad las funciones eran irrecuperables, y se afirmaba que las conexiones cerebrales de los adultos permanecían fijas a los largo de la vida. Sin embargo, con el avance de las técnicas de neuroimagen, el surgimiento de nuevos campos de estudio como las neurociencias contemplativas y las millonarias inversiones en investigación, muchas de las tesis de apenas décadas han sido objetadas. Hoy sabemos que una característica esencial de nuestro cerebro es la plasticidad, se ha demostrado que frente a la pérdida o daño de una parte es posible que otras asuman de nuevo las tareas y existe evidencia suficiente para afirmar que es posible cambiar las funciones e incluso la forma del cerebro con ciertos hábitos. Nuestro cerebro puede ser moldeado según nuestros pensamientos y experiencias.

Uno de los casos más interesantes está relacionado con las emociones. La mayoría de nosotros hemos experimentado que cuando las ideas o las circunstancias son negativas aparecen la agitación, la fatiga y hasta la perturbación mental. Los pensamientos negativos generan círculos viciosos y se refuerzan con el hábito de "rumiar". Por el contrario, cuando tenemos experiencias o pensamientos positivos sentimos entusiasmo, optimismo y activación de la voluntad. Hasta hace relativamente poco se pensaba que estábamos sometidos al péndulo de emociones negativas y positivas; sin embargo, gracias a la alianza entre investigadores y practicantes de técnicas meditativas, se ha encontrado en técnicas milenarias de meditación una valiosa forma de conquistar la negatividad y cultivar los pensamientos positivos. Neurocientíficos y psicólogos han podido comprobar con métodos científicos que la mayoría de nosotros podemos entrenar nuestra mente para incrementar sentimientos positivos y desarrollar prácticas internas para decidir el tipo de pensamientos que permanecen en nuestra mente.

Foto: Jyotirmoy Gupta 

Richard Davidson, neuropsicólogo norteamericano, investigador en neurociencia afectiva y Director del Center Healthy Minds (Centro Mentes Saludables) de la Universidad de Madison (Wisconsin), ha estudiado durante décadas el cerebro y la capacidad humana para incrementar las emociones positivas. En sus investigaciones ha concluido que es posible transformar nuestro cerebro funcional y físicamente, y además afirma que es posible incrementar emociones positivas. En sus palabras: "Uno puede aprender la felicidad y la compasión como habilidades, del mismo modo que uno aprende a tocar un instrumento musical o a practicar algún deporte. En resumen, es posible entrenar una mente para que sea feliz".

"Uno puede aprender la felicidad y la compasión como habilidades" Richard Davidson

Se ha comprobado que una mente en calma y optimista puede regular la respuesta emocional frente a diversas circunstancias, incluidas las más desafiantes. Además se ha evidenciado que las actitudes de bondad, el compartir los momentos de felicidad y la conexión armoniosa con otros, fortalece nuestro sistema inmunológico y se crea una mejor adaptabilidad a las circunstancias exteriores. Lo anterior parece demostrar la expresión de Platón: "Buscando el bien de nuestros semejantes, encontramos el nuestro".

Luego de conocer al Dalai Lama y de llevar a su laboratorio decenas de monjes budistas, el doctor Davidson ha desarrollado el Programa Healthy Minds (Mentes Saludables), que se ha aplicado con éxito en niños, estudiantes universitarios y adultos de diversos grupos sociales. El programa tiene cuatro pilares: la atención; el cuidado y la conexión con los otros; la apreciación de ser una persona saludable, y el propósito de vida. Luego de comprobar los efectos en meditadores experimentados y en personas que llevaron a cabo el programa por seis semanas, el investigador afirma: "He visto que la base de un cerebro sano es la bondad, y la entrenamos en un entorno científico, algo que no se había hecho nunca".

Dalai Lama y Richard Davidson. Foto: Tenzin Choejor, OHHDL

En el contexto del programa ofrecido a niños y adolescentes, el científico comprobó cambios cerebrales cuando se les enseñó a los menores a ser más compasivos y tiernos. Además se evidenciaron un mayor rendimiento académico y una mejoría salud. De la práctica de la bondad se desprendieron habilidades prosociales como el respeto, la generosidad, la compasión o la empatía, que contribuyeron a una mejor calidad de vida. "Descubrí que una mente en calma puede producir bienestar en cualquier tipo de situación", concluye Richard Davidson.

Tomar consciencia del entrenamiento de nuestra mente y la práctica de la bondad, de igual forma que lo hacemos con nuestro cuerpo y nuestras destrezas laborales, nos puede guiar hacia la adopción de hábitos saludables para el cultivo de nuestro bienestar.

A continuación proponemos cinco claves para entrenar nuestros cerebros:

  • Aprendé a meditar: Está demostrado que esta práctica reduce los ritmos, otorga perspectiva e integra nuestros hemisferios, entre otros beneficios.
  • Observá tus pensamientos y emociones: Buscá reducir los negativos y estimula los positivos.
  • Practicá la gratitud diariamente: Valorá tu existencia, las personas a tu alrededor y las experiencias positivas.
  • Invocá la flexibilidad: Cambiá hábitos, viví nuevas experiencias y compartí con personas diferentes, así podrás fluir con los cambios
  • Cultivá la bondad: Buscá invitar pensamientos y emociones compasivas, expresá palabras amables y actuá de forma altruista.


Si querés saber más visitá:

Centro Mentes Saludables (Center Healthy Minds)

Foto: Ester Marie

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