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"Busco inspirar otra mirada del alimento": Noelia Sosa

Desde una visión científica, natural y antroposófica, esta Licenciada en Nutrición enseña sobre el poder curativo y sagrado de la comida.
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Estar mejor

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Foto: James Sutton

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"Busco inspirar otra mirada del alimento": Noelia Sosa

"Busco inspirar otra mirada del alimento": Noelia Sosa

"Busco inspirar otra mirada del alimento": Noelia Sosa

"Busco inspirar otra mirada del alimento": Noelia Sosa

"Busco inspirar otra mirada del alimento": Noelia Sosa

"Busco inspirar otra mirada del alimento": Noelia Sosa

Nació en un hogar mendocino donde los mejores sentimientos se expresaban con el alimento. Estudió nutrición porque quería alimentarse mejor; sin embargo, descubrió contradicciones que la llevaron a indagar la alimentación natural. Noelia Sosa ha investigado diversas perspectivas de la nutrición y ha encontrado un camino para ayudar a decenas de personas a hacer transiciones graduales de una dieta basada en alimentos de origen animal e industrializados, a una basada en granos integrales, legumbres, verduras, frutas frescas y semillas.

Junto con Diego Campoo ha diseñado un ciclo de talleres, donde muestra de forma fácil, agradable y flexible el valor nutricional de los alimentos, sus formas creativas de cocción y, sobre todo, la manera de conectarse con su poder curativo.

Su rigor intelectual, su mirada nutrida de la Antroposofía (corriente intelectual postulada por el filósofo austriaco Rudolf Steiner) y su sincero camino de crecimiento personal son ingredientes adicionales que esta profesional ofrece amorosamente a consultantes y asistentes a sus talleres, a quienes inspira para comenzar a sacralizar el acto de comer.

Cuando me alimento, utilizo mi intención. Tomo consciencia de cómo, dónde y a quién compro el alimento; cómo lo preparo, y de qué forma lo integro en mi cuerpo para sentirme plena

Estar Mejor: ¿Cuándo eras niña, cómo era tu relación con los alimentos y qué te llevó a estudiar Nutrición?

Noelia Sosa: En mi familia se cocinaba muy bien. Todo era casero. Se honraba el alimento. Tengo el recuerdo de que siempre había gente en mi casa que yo no conocía. La generosidad de mi abuela y la expresión de amor hacia la familia y hacia cualquier desconocido a través de la comida ha sido una marca importante en mi vida.

Estudié la Licenciatura en Nutrición en la Universidad Maza. Mi motivación vino de un deseo de aprender a comer sano. Si bien en mi familia se cocinaba de forma casera, había mucha carne y existía en mí la intención de dejarla. Estaba en una transición. De a poco fui dejando ciertos alimentos y lo primero fueron las carnes rojas. Luego  empecé a estudiar Nutrición y fue bastante conflictivo para mí. Había cosas que no compartía. Por ejemplo, había investigado sobre los efectos de los lácteos y se organizó un congreso internacional de nutrición en Mendoza. El patrocinador del evento era una reconocida marca de lácteos y, por supuesto, no existió ningún cuestionamiento al consumo de leche. Este caso y varios más me mostraron que ese no era mi camino.

¿Cómo empiezas tu camino de indagación de estas otras formas de nutrición y qué intención profunda encuentras en la alimentación natural?

Comienzo de la mano de Patricia Giner, mi maestra. Ella es médica, naturista y está a la cabeza de la Antroposofía en Mendoza. Gracias a su generosidad comencé a estudiar Antroposofía gratis y además me dio un espacio para trabajar con un grupo de médicos.

En relación con la intención detrás de la alimentación natural. Primero debo decir que agradezco el conocimiento científico que aprendí en la universidad, pero considero que en la formación tradicional no utilizan el alimento como una medicina. Esa sería la gran diferencia la "alimentación natural", que la concibo como el el uso de los alimentos como la naturaleza los da. Leía en los libros la máxima de Hipócrates: "Que el alimento sea tu medicina", pero en la Facultad no estuvo presente esta perspectiva. No había una integración de mente, cuerpo y alma. Cuando me alimento, utilizo mi intención. Es decir, tomo consciencia de cómo, dónde y a quién compro el alimento; cómo lo preparo, y de qué forma lo integro en mi cuerpo, para sentirme plena. La alimentación es algo sagrado.

Foto: Roderico y Díaz

En este camino de sacralizar el alimento, ¿cómo es el proceso de transformar la alimentación que recibimos de nuestra cultura y cuál es tu experiencia personal, con tus pacientes y como madre?

Para mí, se ha tratado de un proceso, un camino de aprendizaje continuo y paulatino. Esa es la propuesta que hago también a mis pacientes. No pretendo cambio radical de un día para otro, porque por lo regular esas transformaciones difícilmente se sostienen. En mi caso, por ejemplo, hoy como mucho mejor que el año pasado.

En lo cotidiano, en mi familia, también ha sido un cambio paulatino. Mis hijas han pasado por distintas etapas. Yo les ofrezco carne una vez a la semana y ellas la consumen porque quieren hacerlo, no lo impongo. Pero también comen muchos cereales integrales, frutas y verduras. Como mamá busco el equilibrio y la flexibilidad. Como ejemplo, si vamos a un cumpleaños, por lo regular ofrecen para tomar bebidas azucaradas (porque es extraño que ofrezcan agua) y para comer hay hamburguesas, panchos o empanadas. Entonces ellas vienen y me preguntan si pueden comer. Mi respuesta es "¡Claro!" Busco una libertad consciente, si sienten ganas de comer que lo hagan y si no pueden abstenerse. En los cumpleaños de ellas, en contraste, ofrezco verduras y frutas, pero también lo típico de un cumpleaños. Busco acompañar el proceso de ellas, para que a medida que crecen vayan tomando consciencia de la nutrición, la salud y la sacralidad del alimento.

La Antroposofía plantea que aquello que ocurre en la planta, sucede en el grano y en la semilla

En una alianza con el técnico gastronómico Diego Campoo están organizando un ciclo de talleres llamados "Encuentros en la Cocina", donde integran el conocimiento científico, tu experiencia con la alimentación natural, la preparación creativa y la mirada antroposófica ¿Qué van a encontrarán los asistentes?

Este año hemos planeado seis encuentros. Tres en el primer semestre y tres en el segundo. Ofreceremos el segundo taller en las siguientes semanas y estará dedicado a los cereales: maíz, quinoa y amaranto. Si bien es cierto que sólo el primero es un cereal y los otros otros dos son semillas o pseudocereales, estos últimos son considerados como cereales por la abundancia de nutrientes. En este taller buscamos separar lo europeo de lo americano, para que las personas conozcan más de estos cereales andinos, lamentablemente desconocidos por la mayoría. Esperamos en este taller incentivar el consumo de lo que produce nuestra tierra, mediante una aproximación a la información nutricional, las formas de preparación y el complemento de la mirada antroposófica.

La Antroposofía plantea que aquello que ocurre en la planta, sucede en el grano y en la semilla. En esa misma línea, al consumir el alimento pasará en nosotros aquello que pasa en la planta. Esta perspectiva trae a la alimentación una mirada de integridad y unidad con el todo. Permite tener una visión más ampliada del alimento, no sólo en su composición físico-química, sino todo aquello que ocurre en mí desde la observación, el olfato y las sensaciones cuando lo consumo.

Foto: Arthur Yeti

¿Puedes mostrarnos un caso donde la visión de la Antroposofía nos ayude mejorar nuestra relación y comprensión del alimento?

Por ejemplo, el arroz es un cereal lunar ¿Por qué lunar? Porque la planta crece en el agua y la luna determina su movimiento. Entonces, si debo dar una indicación relacionada con los movimientos de líquidos en el cuerpo, como los trastornos renales o la retención de líquidos (en palabras de la medicina china, cuando se manejan mal los fluidos corporales), siempre recomiendo el arroz. Otro ejemplo es el centeno, cuya planta tiene buenas raíces y esto significa que posee buenos minerales. Al observar la planta se aprecian unos pelos llamados "raspas". Si vos ves en la espiga son órganos de silicio. El silicio es un mineral que se ubica en todas las membranas celulares y hace que una célula se comunique mejor con la otra, su función es aumentar la percepción. Cuando consumís centeno, el hígado entiende lo que le está pasando al estómago y al intestino. Como las membranas celulares se ubican en la piel, nos ponemos más perceptivos de lo pasa afuera. Si nosotros consumimos los cereales, y en general los alimentos, sabiendo que existe una "memoria antigua" en ellos y despertamos nuestra consciencia a lo que ocurre en la planta, seremos capaces de nutrirnos de una forma más rica.


Mayores informes sobre los talleres y las consultas: 

Lic. Noelia Sosa: +549 261 698 9085

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